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Everything But The Girl anuncian ‘Blue Reservoir’: acústica brasileña y guitarras de nailon para su undécimo disco

Everything But The Girl publicará su undécimo álbum de estudio, 'Blue Reservoir', el 19 de febrero a través de Buzzin’ Fly y Virgin Music. Tras la electrónica nocturna de 'Fuse' y su íntima residencia de 2025 en el MOTH Club de Londres, Tracey Thorn y Ben Watt entregan como primer adelanto «Young and Dumb», una pieza acústica dirigida por Edward Bishop que rescata el diálogo entre folk británico, jazz y bossa nova.

Everything But The Girl Blue Reservoir en QConciertos
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MADRID, 29 de octubre de 2026 — Everything But The Girl publicará su undécimo trabajo de estudio, Blue Reservoir, el próximo 19 de febrero bajo el sello Buzzin’ Fly y Virgin Music. El anuncio oficial llega respaldado por el lanzamiento inmediato de su primer sencillo, «Young and Dumb», una composición de raíz acústica acompañada por una pieza audiovisual dirigida por Edward Bishop. Este nuevo cancionero nace del impacto directo de sus conciertos de 2025 en el íntimo MOTH Club de Londres, un punto de inflexión escénico que ha llevado a Tracey Thorn y Ben Watt a desmarcarse de las texturas sintéticas de Fuse para abrazar la guitarra clásica de cuerdas de nailon, la cadencia brasileña y el folk de cámara.

En Portada

  • Everything But The Girl confirma la salida de su undécimo álbum de estudio, ‘Blue Reservoir’, fijada para el 19 de febrero mediante Buzzin’ Fly y Virgin Records.
  • El proyecto surge tras su residencia en directo de 2025 en el MOTH Club de Londres, sustituyendo la electrónica de ‘Fuse’ por guitarras de nailon, pulsión bossa nova y arreglos orgánicos.
  • La banda presenta el videoclip de «Young and Dumb», firmado por Edward Bishop, como carta de presentación del repertorio.

El germen de Hackney: cómo el MOTH Club cambió el rumbo de Watt y Thorn

El camino hacia Blue Reservoir no estaba trazado en los planes inmediatos del dúo británico tras la intensa recepción de Fuse en 2023. Aquel álbum, que rompió un silencio discográfico de casi un cuarto de siglo, exploraba el subgrave, el dubstep amortiguado y el ambient electrónico de club tardío. Sin embargo, la chispa de este nuevo cancionero se encendió sobre las tablas de madera del MOTH Club, un histórico local del barrio londinense de Hackney donde el tándem ofreció una serie de presentaciones sorpresa con aforo reducido durante el otoño de 2025.

La proximidad física de la audiencia, desprovista de pantallas gigantes, claquetas milimétricas y secuencias digitales programadas, obligó a Ben Watt y Tracey Thorn a desnudar sus temas hasta la madera viva. Según explican los propios músicos en la presentación de este trabajo: «Al subirnos al escenario de Hackney sin sintetizadores de apoyo, descubrimos que las canciones respiraban con una libertad que habíamos sepultado bajo capas de producción digital; queríamos capturar esa conversación inmediata entre dos personas y una guitarra antes de que se enfriara». Esa experiencia devolvió a primer término la naturaleza primitiva del proyecto, fundado en 1982 en los pasillos de la Universidad de Hull.

Aquella residencia londinense funcionó como un laboratorio acústico improvisado. Lejos de concebir los conciertos como un trámite de grandes éxitos, Watt recurrió a guitarras acústicas antiguas y afinaciones abiertas, mientras Thorn modulaba su registro vocal adaptándose a la reverberación natural de la sala. El aplauso cerrado y la complicidad palpable de aquellas noches convencieron al matrimonio creativo de que el undécimo peldaño de su discografía debía prescindir de artificios de postproducción.

Arreglos de cuerda de nailon: la conexión entre ‘Eden’ y la música popular brasileña

En el plano instrumental, Blue Reservoir sitúa en su núcleo motor la guitarra española con cuerdas de nailon, un instrumento que no ocupaba un rol tan hegemónico en el sonido del grupo desde su debut fundacional, Eden (1984). Aquella obra maestra del sophisti-pop dialogaba sin complejos con la bossa nova de João Gilberto, el lirismo de Stan Getz y los acordes sofisticados del jazz de mediados de siglo. Cuatro décadas más tarde, Ben Watt retoma esas influencias no desde la nostalgia diletante, sino desde el dominio técnico y la madurez armónica.

Las sesiones de grabación de Blue Reservoir han prescindido de pistas apiladas de claqueta fija. El dúo trabajó en tomas directas en el estudio, permitiendo que las pequeñas fluctuaciones de tempo guíen la carga dramática de cada compás. Como recalca Ben Watt: «La cuerda de nailon tiene un ataque redondeado y una calidez que obliga a la voz de Tracey a colocarse en un espacio conversacional, casi susurrado; no hay volumen donde esconderse, lo que exige que cada nota tenga una razón de peso para sonar». Los arreglos incorporan contrabajo acústico pulsado con los dedos, sutiles percusiones de madera tocadas con escobillas y frases de piano Rhodes que flotan sin saturar las frecuencias medias.

Esta aproximación sitúa a Blue Reservoir en una línea estilística emparentada tanto con la Música Popular Brasileña (MPB) de finales de los sesenta como con la tradición del folk de autor británico representada por Nick Drake o Pentangle. La alternancia entre arpegios sincopados y progresiones modales complejas otorga al disco un pulso orgánico que contrasta frontalmente con la frialdad maquinal que impera en las listas de novedades comerciales contemporáneas.

«Young and Dumb»: un primer adelanto cinematográfico con Edward Bishop

El primer fragmento audible de este nuevo ciclo es «Young and Dumb», una pieza que concentra con precisión la filosofía del proyecto. El tema arranca con un punteo austero de guitarra clásica al que se suma la voz inconfundible de Tracey Thorn, cuya tesitura de contralto conserva la hondura emocional y la nitidez prosódica que encumbraron clásicos como «Another Bridge» o «The Night I Heard Caruso Sing». La letra examina con mirada compasiva los errores de juventud, las decisiones impulsivas y la serenidad que otorga el paso de los años, eludiendo la autocompasión mediante versos afilados y directos.

El videoclip de la canción, dirigido por el realizador Edward Bishop, refuerza esa atmósfera de contención estética. Filmado en película de 16 milímetros con una paleta cromática dominada por tonos ocres y azules desvaídos, el cortometraje prescinde de narrativas accesorias para centrarse en los gestos mínimos de los intérpretes, la textura de las cuerdas al vibrar y el paso de la luz natural sobre un espacio de ensayo despojado de parafernalia. Bishop prescinde del montaje frenético propio del lenguaje de las redes sociales, apostando por planos secuencia sostenidos que permiten al espectador habitar la respiración de la música.

Trayectoria de reinvención: desde Hull hasta la vanguardia de club

Para comprender el alcance estético de Blue Reservoir resulta imprescindible repasar la trayectoria de una formación que ha desafiado continuamente las expectativas de la industria musical. Tras sus inicios vinculados al sello independiente Cherry Red y al post-punk introspectivo de The Marine Girls —el grupo inicial de Thorn—, Everything But The Girl definió la sofisticación pop de los años ochenta con discos incontestables como Love Not Money (1985) y Idlewild (1988).

En la década siguiente, tras el severo episodio de salud de Ben Watt a causa del síndrome de Churg-Strauss plasmado en su conmovedor libro autobiográfico Patient, el dúo firmó una de las transformaciones más audaces de la música contemporánea. El remix de Todd Terry para «Missing» en 1995 propulsó a la banda a la cima de las pistas de baile mundiales, un éxito masivo que en lugar de asustarles sirvió de combustible creativo para parir Walking Wounded (1996) y Temperamental (1999), hitos fundacionales del drum and bass elegante y el deep house melancólico editados a través de Virgin Records.

La posterior pausa de 24 años vio a Tracey Thorn desarrollar una brillante carrera literaria y discos en solitario de corte intimista como Out of the Woods o Record, mientras Ben Watt fundaba el reputado sello electrónico Buzzin’ Fly y publicaba trabajos solistas de folk contemporáneo como Hendra y Fever Dream. Cuando en 2023 publicaron por sorpresa Fuse, demostraron que su alianza artística seguía viva y conectada con la vanguardia de los clubes nocturnos. Ahora, con Blue Reservoir, el péndulo creativo regresa a las cuerdas tensadas, la madera noble y la poesía confesional.

Lanzamiento oficial en febrero y expectativas de presentaciones en directo

La edición física de Blue Reservoir estará disponible el 19 de febrero de 2027 a través de las tiendas habituales en formatos de vinilo de alto gramaje, disco compacto y descarga digital bajo la distribución global de Virgin Music. Aunque la banda aún no ha anunciado un itinerario oficial de gira internacional para salas de gran capacidad ni festivales de verano, el anuncio del álbum ha despertado una notable expectación entre los seguidores de la escena madrileña y barcelonesa, donde sus discos de los años ochenta y noventa conservan una legión de oyentes devotos.

La cuidada producción de las nuevas canciones invita a pensar en recitales en teatros y auditorios de acústica controlada, similares al formato íntimo que propició el nacimiento de estas diez composiciones. Con «Young and Dumb» marcando el compás, Everything But The Girl reafirma que la longevidad artística de un proyecto de culto radica en su capacidad innegociable de escuchar sus propias necesidades creativas antes que las exigencias del mercado.

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