BILBAO, 29 de octubre de 2026 — Adanowsky comparece en el marco del encuentro internacional BIME Bilbao en el Palacio Euskalduna de Bilbao para defender en directo el repertorio de The Fool, certificando la transformación escénica de un creador que ha renunciado sistemáticamente a la comodidad comercial a lo largo de dos décadas.
En Portada
- El músico franco-mexicano presenta en Bilbao el directo de su álbum The Fool dentro de las jornadas de BIME Bilbao.
- Adanowsky reivindica el método de producción analógica en cinta de dos pulgadas y su labor como productor tras firmar discos de referencia para Bandalos Chinos y León Larregui.
- El repertorio combina canciones de su etapa actual con rescates selectos de sus identidades pasadas, marcando su paso previo por Madrid antes de continuar su gira europea.
El camaleón franco-mexicano redefine su puesta en escena en el certamen vizcaíno
La presencia de Adanowsky en la capital vizcaína trasciende la mera presentación de un catálogo discográfico convencional. Adán Jodorowsky sube a las tablas desprovisto de los disfraces teatrales que articularon su primera década en la industria, ofreciendo una ejecución instrumental milimétrica respaldada por un cuarteto de músicos que transitan entre el funk de escuela francesa, la balada acústica de corte hispano y pasajes de vodevil psicodélico.
El concierto de apertura en BIME articuló piezas de The Fool junto a revisiones calculadas de temas indispensables como «J’aime tes genoux» o «Déjame llorar». La instrumentación orgánica, articulada en torno a guitarras acústicas Martin de tiro corto, bajo eléctrico con cuerdas de entorchado plano y pianos electromecánicos Wurlitzer, fijó una atmósfera templada que contrastó con la saturación digital predominante en el circuito de festivales de gran formato.
«Cada vez que publico un álbum siento la imperiosa necesidad de asesinar simbólicamente la versión de mí que construyó esas canciones», explicó el propio artista entre bastidores. «No concibo la creación musical como un ejercicio de repetición estilística; si un método funciona demasiado bien en la radio o en los números de streaming, mi instinto natural me exige desmontarlo de inmediato y empezar de cero en una habitación vacía con una grabadora de cinta».
De ‘El Ídolo’ a la desnudez acústica: una trayectoria regida por la muerte simbólica
Pocos artistas contemporáneos han llevado el concepto de alter ego hasta sus últimas consecuencias performativas con el rigor de Adanowsky. En 2008 irrumpió con Él Ídolo, personificación del vodevil decadente y el glam rock de herencia británica que culminó, literalmente, con una parodia fúnebre televisada en México cuando consideró agotada la premisa dramática del personaje.
Aquel funeral simbólico abrió la puerta en 2011 a Amador, un disco acústico impregnado de folk hispano-francés y cadencias campestres donde colaboraron figuras como Devendra Banhart. Tres años después, la mutación viró hacia Ada (2014), un perfil andrógino alimentado por el funk californiano, bajos sincopados inspirados en Prince y sintetizadores analógicos de finales de los setenta. Cada encarnación implicó un vestuario exclusivo, una tesitura vocal diferenciada y una dinámica compositiva autónoma.
Con la publicación de Esencia Solar en 2018 y la posterior recopilación conceptual Mis Grandes Éxitos en 2021, Adán Jodorowsky retiró el velo de los personajes ficticios para firmar producciones bajo su identidad civil. En The Fool, el músico abraza el arcano del Loco del tarot como metáfora de la libertad absoluta: el salto al vacío creativo sin red de seguridad, apoyándose en arreglos de cuerda que remiten al Serge Gainsbourg de Histoire de Melody Nelson y al Paul McCartney solista de principios de los setenta.
La faceta de orfebre sonoro en el estudio de grabación
La relevancia actual de Adanowsky no se circunscribe a sus directos. Su perfil como productor discográfico lo sitúa en la vanguardia sonora del pop en español de la última década. Su trabajo al frente de álbumes esenciales para la banda argentina Bandalos Chinos —en trabajos como BACH y Paranoia Pop, registrados en los emblemáticos estudios Sonic Ranch de Texas— renovó la textura del pop independiente sudamericano mediante técnicas de microfonía clásica y compresión a válvulas.
«En el estudio trabajo como un director de actores», declaró Jodorowsky en el panel profesional de BIME. «La técnica moderna permite corregir cualquier imperfección en pantalla, pero la verdadera emoción de un compás reside en la fricción entre la púa y la cuerda o en la respiración antes del estribillo. Mi objetivo cuando produzco a otros artistas o grabo mi propio material es atrapar un instante irrepetible que no admita correcciones posteriores en posproducción».
Ese criterio orfebre se ha extendido a sus alianzas con artistas como León Larregui en sus proyectos en solitario, Mon Laferte o Natalia Lafourcade. En cada uno de esos registros, su impronta como productor persigue la calidez armónica y el tratamiento espacioso de las reverberaciones de cámara, alejándose de los patrones de masterización agresiva que saturan el consumo algorítmico contemporáneo.
Puesta en escena en Bilbao y próximos compromisos en la península
La actuación de Adanowsky en Bilbao se completó con un tramo final donde la banda ejecutó cortes de pulso rítmico acelerado, encadenando «El Solitario Amor» con versiones despojadas de su etapa funk. La respuesta de la audiencia vizcaína confirmó la vigencia de un repertorio que esquiva las fórmulas de consumo rápido para consolidar una base de seguidores atenta a los matices líricos y a la factura artesanal de la música en vivo.
Tras su escala en el certamen vasco, el compositor mantendrá encuentros con profesionales del sector y programadores antes de trasladar su formato acústico a recintos de aforo medio en ciudades como Madrid y Barcelona. La gira europea confirma que la continua metamorfosis de Adanowsky no constituye un artificio estético, sino el motor vertebral de una obra indispensable para entender el diálogo entre la canción de autor europea y la vanguardia musical hispanoamericana.