MADRID, 10 de septiembre de 2026 — La histórica gira de reunión Oasis Live ’25, que devolvió a los hermanos Gallagher a los estadios de todo el planeta, acaba de conquistar un nuevo reconocimiento artístico de escala internacional. Una fotografía tomada durante la doble presentación del conjunto mancuniano en el emblemático estadio River Plate de Buenos Aires ha sido proclamada finalista oficial en los Abbey Road Music Photography Awards 2026. El galardón, impulsado por los legendarios estudios londinenses para premiar las obras maestras de la imaginería en directo, sitúa el trabajo del fotógrafo Joshua Halling entre las cumbres visuales de la última temporada.
En Portada
- Una instantánea del paso de Oasis por Buenos Aires durante el tramo sudamericano del tour ‘Live \’25’ compite en la categoría ‘Music Moment of the Year’ de los Abbey Road Music Photography Awards.
- El encuadre, firmado por el fotógrafo Joshua Halling con un teleobjetivo de 300 mm, ignora el escenario para retratar a un aficionado sonriente en pleno pogo rodeado por la masa desenfocada.
- La imagen disputa el trofeo por votación popular frente a postales de Kendrick Lamar en el Super Bowl, Charli XCX en Glastonbury y los propios Oasis en el estadio de Wembley.
El pogo de River Plate: la supernova humana congelada a 300 milímetros
Lejos del canon habitual de la fotografía de conciertos, donde los focos apuntan de manera obsesiva al carisma frontal de Liam Gallagher o a los solos de Noel, la composición seleccionada por Abbey Road desafía las convenciones del fotoperiodismo musical. Apostado en los sectores altos del coliseo bonaerense y armado con una lente de 300 milímetros, Joshua Halling dedicó más de diez minutos a rastrear los movimientos de la marea humana que colmaba el campo del estadio.
El resultado es un retrato de extraordinaria potencia plástica: un joven con camiseta blanca de la banda sonríe con beatitud y los brazos abiertos en el corazón de un pogo abrasador, mientras la multitud circundante queda convertida en una vorágine de movimiento y sudor desenfocado. Desde la propia institución de Abbey Road han definido el plano como la estampa de un seguidor atrapado «en medio de una supernova», capturando la esencia visceral que históricamente ha caracterizado a la audiencia latinoamericana.
Tras confirmarse su inclusión entre las finalistas, Halling desgranó la intrahistoria de la toma a través de sus canales oficiales, celebrando la paciencia técnica que requirió el disparo: «Siempre es un honor ser reconocido por capturar una gira o un momento en el tiempo en particular, pero tener una foto como esta en consideración para un premio Abbey Road realmente resume el puro caos, la unidad, la energía y la alegría que el año pasado trajo a tantas personas de todo el mundo en un solo fotograma».
La pugna en ‘Music Moment of the Year’: Kendrick Lamar, Charli XCX y Wembley
El certamen organizado por los estudios Abbey Road alcanza en 2026 su quinta edición consolidado como el estándar de oro de la documentación visual en la industria musical. En esta convocatoria, el jurado internacional examinó más de 24.500 propuestas remitidas por profesionales de 42 países, con coberturas que abarcan desde Fontaines D.C., FKA Twigs y Tame Impala hasta Florence + The Machine, Geese y Amyl and the Sniffers.
Dentro de este marco, el apartado Music Moment of the Year ostenta una condición singular: es la única categoría cuyo desenlace no recae en el panel de jueces, sino en el veredicto directo del público melómano a través de una votación abierta en la plataforma oficial del evento. La imagen de River Plate medirá sus opciones frente a otros cuatro registros de impacto global:
- Oasis en Wembley (Harriet T K Bols): Una mirada íntima desde el backstage que desvela la tensión y complicidad de la banda británica minutos antes de saltar a su penúltimo concierto en Londres.
- Kendrick Lamar en el Super Bowl (Jenn Devereaux): Un encuadre monumental que plasmó la precisión coreográfica y el peso sociopolítico del rapero californiano durante el espectáculo de medio tiempo.
- Charli XCX en Glastonbury (Jack Oliver): El instante exacto en que la artista británica prendió fuego a la pancarta con la tipografía de Brat sobre el Other Stage en Glastonbury.
- Lambrini Girls en sala (Jessie Morgan): Un documento crudo de punk contemporáneo que congela la confrontación física entre banda y audiencia en un espacio reducido.
La consagración del público argentino en la narrativa de Oasis
La presencia de dos fotografías vinculadas al regreso de los creadores de Definitely Maybe y (What’s the Story) Morning Glory? evidencia la magnitud sociológica que supuso el tour Live ’25. Mientras la instantánea londinense de Harriet Bols indaga en la psicología interna de los músicos, la obra de Halling en suelo argentino sitúa el centro de gravedad en los receptores del rito sonoro.
La relación entre la formación de Mánchester y el público de Buenos Aires constituye uno de los capítulos más intensos del rock de estadios de las últimas tres décadas. Durante las citas de noviembre de 2025 en River Plate, himnos generacionales como «Rock ‘n’ Roll Star», «Live Forever», «Slide Away» y «Don’t Look Back in Anger» fueron coreados con una devoción casi litúrgica que los propios músicos elogiaron desde las tablas. El objetivo de Halling no documenta únicamente una actuación en directo; inmortaliza el éxtasis colectivo que transformó aquella reunión en un acontecimiento intergeneracional irrepetible.
Cuenta atrás para la gala en Londres
La ceremonia oficial de entrega de los Abbey Road Music Photography Awards se celebrará en la capital británica el próximo 24 de septiembre de 2026. Durante la velada, además de desvelarse el recuento final de la votación popular que decidirá el destino de la fotografía de River Plate, se otorgarán los premios técnicos en categorías dedicadas a la innovación visual, el trabajo en salas de pequeño aforo y la documentación en blanco y negro.
A expensas de la resolución final de las urnas digitales, la nominación de Joshua Halling ratifica que la mística de un concierto multitudinario no reside exclusivamente en la pirotecnia del escenario, sino en la capacidad de la lente fotográfica para aislar la humanidad compartida en medio de la tempestad sónica.