MADRID, 29 de agosto de 2026 — The Weeknd inauguró anoche en el Riyadh Air Metropolitano de Madrid su esperado triplete de fechas españolas del After Hours Til Dawn Tour, congregando a decenas de miles de asistentes en un despliegue de 38 canciones que superó las dos horas de duración y redefinió las dimensiones del pop contemporáneo en estadio.
En Portada
- Abel Tesfaye abre su serie de tres conciertos consecutivos en el Metropolitano con un repertorio monumental de 38 temas centrado en su trilogía de álbumes.
- La producción escénica integró una pasarela longitudinal en cruz, metrópolis en ruinas, una colosal estatua metálica y la colaboración en directo de Playboi Carti.
- Tras sus citas del 29 y 30 de agosto en la capital, la gira recalará la próxima semana en el Estadi Olímpic de Barcelona.
La disolución del personaje: Abel Tesfaye frente al mito de The Weeknd
El pulso del concierto no descansó únicamente en la pegada rítmica de sus sintetizadores analógicos, sino en la tensión dramática entre la máscara y el rostro despojado. Abel Makkonen Tesfaye lleva más de una década construyendo un personaje hedonista, noctámbulo y autodestructivo bajo la firma de The Weeknd. Sin embargo, sobre las tablas del feudo atlético, esa armadura se fragmentó conforme avanzaba el minutero. El cantante alternó el uso de gafas oscuras y coberturas faciales con largos pasajes a cara descubierta, convirtiendo los accesorios en una frontera simbólica que caía para mostrar a la persona vulnerable tras el fenómeno de masas.
A mitad de la velada, Tesfaye frenó la maquinaria electrónica para dirigirse frontalmente a las gradas: «Sois preciosos, Madrid tiene una energía que me desarma cada vez que piso esta tierra». Lejos del guion distante habitual en las grandes giras anglosajonas, el artista compartió reflexiones sobre el desgaste emocional del estrellato, sus episodios de pánico escénico y la reconciliación con sus raíces familiares. Ese acercamiento cobró forma física cuando abandonó la tarima principal durante la interpretación de «Out of Time», bajando a la primera fila de pista para cantar a escasos centímetros de los asistentes, firmar portadas de vinilo y romper el foso de seguridad.
Arquitectura distópica y la irrupción de Playboi Carti
La escenografía del After Hours Til Dawn Tour transformó el Riyadh Air Metropolitano en un lienzo postapocalíptico de ciencia ficción. Una pasarela en cruz atravesó la totalidad del césped, flanqueada por reproducciones de rascacielos semiderruidos que evocaban una urbe futurista devorada por las llamas, mientras una gigantesca efigie femenina dominaba el fondo del escenario. La sincronización lumínica de las pulseras LED repartidas al público convirtió el recinto en una marea de destellos cromáticos que mutaba según el registro sonoro: carmesí para las texturas densas del trap temprano, y tonos cobalto y ámbar para la euforia retro-synth.
El segmento intermedio sacudió el estadio con la entrada de Playboi Carti. El rapero de Atlanta, encargado de abrir los tramos europeos del tour, irrumpió con una crudeza vocal que contrastó radicalmente con el falsete limpio de Tesfaye. Juntos desataron una respuesta atronadora al enlazar «Timeless» y «RATHER LIE», dos piezas donde las cajas de ritmo saturadas y los graves subatómicos llevaron al límite el sistema de sonido del recinto, desatando pogos masivos en la pista central.
La catarsis sintética: de la oscuridad urbana a la pista de baile
El repertorio estuvo minuciosamente hilvanado para trazar la evolución estética del músico canadiense. El primer tercio buceó en los compases asfixiantes y magnéticos de «Often», «The Hills» y «Starboy», apoyándose en una banda invisible de teclistas y bateristas que reforzaban la pegada orgánica de las bases electrónicas. La transición hacia el pop de inspiración ochentera llegó de la mano de «Take My Breath» y «Can’t Feel My Face», donde Tesfaye ejecutó registros vocales de una afinación impecable a pesar del constante desgaste físico en carrera continua sobre la pasarela.
La narrativa musical demostró que el repertorio no responde a una compilación aleatoria de sencillos de radio, sino a la clausura formal de la trilogía conceptual integrada por After Hours (2020), Dawn FM (2022) y el flamante Hurry Up Tomorrow (2025). Cada bloque del concierto reflejó una fase de purga: la culpa metropolitana, el purgatorio en sintonía de radiofórmula y la redención final del autor.
Un tramo final sin concesiones hacia el ocaso del alter ego
Cuando el reloj rebasaba los cien minutos de actuación, el Metropolitano entró en trance colectivo con el encadenamiento de «Save Your Tears» y «Less Than Zero». Las gradas corearon cada frase al unísono, preludio de la apoteosis colectiva desatada por los arpegios de «Blinding Lights». Bajo una lluvia de fuegos artificiales y llamaradas sincronizadas que iluminaron la cubierta del estadio, la pieza consolidó su condición de himno generacional indiscutible.
No obstante, Tesfaye renunció a la comodidad de despedirse con su mayor éxito comercial. Consciente del carácter fundacional de esta gira como epitafio de su seudónimo artístico, retomó el micrófono para lanzar una última advertencia antes del desenlace: «He pasado años intentando escapar de quién era a través de este personaje, pero esta noche he entendido que no necesito esconderme nunca más». Como rúbrica definitiva, el canadiense escogió «Moth to a Flame», la colaboración producida junto a Swedish House Mafia. Elevado sobre una plataforma hidráulica al final de la pasarela, cerró el concierto despojado de cualquier artificio, respaldado únicamente por un haz cenital de luz blanca y una exhibición de potencia torácica que despidió la velada en el cenit acústico.
Rumbo al triplete madrileño y desembarco en Barcelona
La cita de este viernes marca únicamente el arranque del despliegue de Abel Tesfaye en la capital. Los seguidores disponen de dos oportunidades adicionales para presenciar el montaje este sábado 29 y domingo 30 de agosto en el mismo recinto, citas que colgaron el cartel de entradas agotadas hace meses. Concluida la estancia madrileña, el equipo logístico trasladará la imponente estructura al Estadi Olímpic de Barcelona, consolidando uno de los pasos por estadios más multitudinarios registrados en España durante el presente curso musical.