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Canela Party 2026 consolida su modelo independiente en Torremolinos con tres jornadas de euforia guitarrera

La edición 2026 de Canela Party culmina en Torremolinos con un rotundo éxito organizativo tras ajustar su formato a tres jornadas y trasladar su calendario a finales de agosto. Con la explanada de la Plaza de Toros como epicentro, los directos de Me And The Bees y el arrollador debut británico de A Man/Woman/Chainsaw marcaron una jornada inaugural que reafirma al certamen malagueño como el bastión indiscutible del underground estatal frente a la saturación de los macrofestivales convencionales.

Canela Party 2026 en QConciertos
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TORREMOLINOS, 2 de septiembre de 2026 — El festival Canela Party ha cerrado su edición de 2026 ratificando su estatus como una de las anomalías más vivas y estimulantes de la música en directo en nuestro país. Celebrado en la explanada anexa a la Plaza de Toros de Torremolinos, en plena provincia de Málaga, el encuentro completó tres días consecutivos de intensidad rítmica, convivencia desinhibida y un cartel libre de ataduras comerciales. La decisión de la dirección de comprimir la cita de cuatro a tres jornadas e instalarla en el último tramo de agosto se ha demostrado decisiva: las temperaturas amables acompañaron el tránsito de miles de fieles congregados para celebrar el rock alternativo en todas sus vertientes.

En Portada

  • Canela Party revalida su independencia en Torremolinos con un reajuste de tres días y una meteorología benigna a finales de agosto.
  • Los directos de Me And The Bees y los londinenses A Man/Woman/Chainsaw sobresalen en el arranque del Escenario Fistro.
  • La zona Gromenauer eleva las sesiones de electrónica periférica de Marta Abella, DJ Coco, Tali Carreto y Jordi Ganchitos.

Reestructuración de calendario y pulmón autogestionado

En una temporada marcada por la asfixia logística y la homogeneización de propuestas patrocinadas, la promotora del Canela Party ha optado por reforzar su identidad primigenia: el cuidado de los tiempos y el respeto por el asistente. Reducir la extensión a tres jornadas concentró la pegada sonora sin mermar la afluencia. La explanada taurina albergó los dos frentes sónicos tradicionales, bautizados con el habitual homenaje al léxico chiquitesco: el Escenario Fistro y el Escenario Jarl, alternados de forma milimétrica para evitar solapes frustrantes y carreras innecesarias.

De forma paralela, el espacio Gromenauer actuó como catalizador festivo constante. En esta cabina no se despachan recetas de club genéricas, sino una selección afilada gobernada por agitadores de la escena como Marta Abella (directora del sello Lume), DJ Coco (veterano de los cierres más celebrados de Primavera Sound), Tali Carreto y la desenfadada actuación en directo de Jordi Ganchitos, cuyo set atrajo mareas de público deseosas de celebrar antes de que los amplificadores principales crujieran al atardecer.

Jueves de guitarras: el rescate enérgico de Me And The Bees

El pistoletazo de salida del jueves 27 corrió a cargo del cuarteto catalán Me And The Bees sobre las tablas del Escenario Fistro. La formación barcelonesa demostró la vigencia de su pop ruidoso trenzando canciones en castellano e inglés con una precisión encomiable. El repertorio pivotó alrededor de las canciones de su reciente álbum Siempre Igual (publicado por el sello La Castanya en 2025), entregando ráfagas inmediatas de distorsión melódica y nervio rítmico.

Cortes como “Me Va Genial” y “Tú No” sonaron contundentes, respaldados por capas crujientes de pedaleras fuzz que conectaron de inmediato con las primeras filas. Al terminar una de sus descargas, la banda se dirigió al público congregado bajo la lona del escenario: «Tocar en este festival siempre te obliga a despojarte de cualquier pose; aquí la gente viene a escuchar la música sin filtros ni prejuicios, y defender estas canciones con este calor humano es un privilegio absoluto». Su actuación reivindica una carrera dilatada y coherente que halla en el Canela Party el escaparate idóneo para su madurez estilística.

A Man/Woman/Chainsaw: audacia post-punk desde el norte de Londres

El listón subió varios peldaños con el aterrizaje de A Man/Woman/Chainsaw. El sexteto británico, liderado por los jóvenes Billy Ward y Emie-Mae Avery, desplegó una propuesta que dinamita las convenciones del math-rock y el noise pop contemporáneo. Lejos de acogerse a fórmulas previsibles, la banda ejecuta estructuras oblicuas donde los violines eléctricos y los sintetizadores analógicos colisionan con afinaciones disonantes de guitarra y cambios métricos abruptos.

La tensión escénica construida por Ward y Avery cautivó al recinto malagueño, que asistió a un despliegue de dinamismo instrumental insólito para una banda en plena juventud creativa. Entre tema y tema, Ward agradeció la calurosa respuesta de la audiencia andaluza: «No estábamos seguros de cómo iba a encajar una música tan fracturada en un contexto festivo como este, pero la energía que devuelve el público en Torremolinos nos empuja a tocar con una ferocidad mucho mayor que en cualquier sala londinense». Canciones intrincadas, cambios de tempo demoledores y una base rítmica implacable dejaron constancia de que estamos ante uno de los proyectos británicos con mayor proyección de la escena alternativa internacional.

Un modelo de festival resistente frente a la burbuja de la industria

Más allá de las virtudes técnicas de sus conciertos, el triunfo del Canela Party 2026 radica en su solvencia como ecosistema autosuficiente. Lejos de inflar los precios de las consumiciones o imponer gradas VIP excluyentes, el festival preserva una escala humana donde los músicos comparten pista con los asistentes y la célebre jornada de disfraces conserva intacto su espíritu satírico y comunitario.

La cita de Torremolinos confirma que la supervivencia de los festivales no pasa necesariamente por la compra masiva de cabezas de cartel multinacionales, sino por la curaduría rigurosa, el trato digno a la audiencia y el cultivo de una personalidad genuina. Con el eco de los últimos acoples aún resonando en la Costa del Sol, el certamen despide una de sus ediciones más maduras y equilibradas, afianzándose como un refugio imprescindible para la música independiente europea.