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Mafalda Cardenal estrena ‘Belonia’: la consolidación de un pop luminoso y expansivo

La cantautora alicantina Mafalda Cardenal inaugura una etapa artística determinante con el lanzamiento de 'Belonia', su esperado segundo trabajo de larga duración editado por Sony Music. Lejos de la melancolía visceral y las heridas sentimentales que vertebraron 'Mis notas de voz', la intérprete abraza en esta nueva entrega un universo conceptual radiante, donde la euforia romántica, el sosiego cotidiano y las estructuras de pop orgánico asumen el protagonismo. Coproducido junto a Álex Palomo, Milo García y Joe Rubel entre Madrid y los míticos estudios londinenses Snap y Livingston, el repertorio de doce cortes consolida la evolución técnica y compositiva de la artista, preparando el terreno para su inminente desembarco en las salas españolas.

Mafalda Cardenal Belonia en QConciertos
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MADRID, 17 de octubre de 2026 — La cantautora Mafalda Cardenal ha publicado oficialmente su segundo álbum de estudio, titulado Belonia, antes de su esperado concierto en la Sala La Riviera de Madrid. El trabajo consolida un viraje sonoro decisivo, abandonando la desolación del desamor para celebrar el afecto desde un pop enérgico y expansivo.

En Portada

  • Mafalda Cardenal publica su segundo álbum de estudio, ‘Belonia’, integrado por doce pistas que sustituyen el despecho por la celebración de los vínculos afectivos sólidos.
  • La producción musical se desarrolló entre estudios de Madrid y las míticas salas Snap y Livingston en Londres, sumando a Álex Palomo, Milo García y Joe Rubel en los controles.
  • El proyecto está concebido específicamente para el directo con banda completa, reforzando su agenda nacional en salas de gran aforo y festivales de verano.

De la catarsis del desamor al refugio de la certidumbre

Cuando Mafalda Cardenal irrumpió con fuerza en el circuito independiente español, sus composiciones respondían a una necesidad terapéutica casi quirúrgica. Su debut, Mis notas de voz, funcionó como un diario desabrochado donde la decepción, las rupturas juveniles y el desconcierto emocional dictaban cada verso. Aquel cancionero intimista conectó de inmediato con una audiencia masiva que encontró en su fragilidad acústica un espejo generacional sin intermediarios.

Sin embargo, Belonia desafía conscientemente la inercia del dolor como único catalizador compositivo. En esta ocasión, la artista natural de Alicante investiga el reverso luminoso de las relaciones humanas: la complicidad reposada, el cosquilleo de los comienzos y la valentía que exige reconocerse vulnerable frente a otra persona.

«Jamás imaginé que sería capaz de componer canciones desde el amor correspondido; siempre pensé que solo el dolor me servía de combustible creativo, pero ‘Belonia’ me ha demostrado que la serenidad también posee una fuerza arrolladora», explica Mafalda Cardenal sobre el giro conceptual de la obra.

El propio nombre del álbum encierra esa filosofía despojada de pretensiones. Surgido como un vocablo espontáneo durante las sesiones de estudio con su colaborador habitual Álex Palomo para catalogar una melodía de corte desenfadado, el término terminó bautizando una geografía mental ficticia: un enclave sin cartografía oficial regido por la ligereza, la honestidad y la celebración compartida.

«Buscábamos una palabra inventada que definiese un estado mental, un refugio donde nadie te juzga y donde reina la calma. Con Álex bromeábamos sobre levantar nuestro propio territorio, y de pronto ‘Belonia’ pasó de ser una ocurrencia doméstica a dar sentido a la totalidad de las doce canciones», recuerda la compositora.

El taller sonoro: la forja entre Londres y Madrid con Álex Palomo

El salto cualitativo de la propuesta no radica únicamente en su enfoque lírico, sino en una arquitectura sónica sustancialmente más compleja. Mientras su etapa formativa dependía de armonías desnudas de guitarra y piano grabadas en tomas directas, este nuevo repertorio recurre a un despliegue instrumental colectivo.

La gestación del disco cruzó el canal de la Mancha para asentarse en los legendarios estudios londinenses Snap Studios y Livingston, complementando las sesiones principales en los estudios de Madrid. El equipo de ingenieros y productores, encabezado por Álex Palomo y Milo García, sumó la visión técnica de Joe Rubel, responsable de ensamblar dinámicas donde conviven bajos sintéticos redondos, guitarras de rítmica funk-pop y baterías analógicas cargadas de pegada.

El resultado estilístico esquiva los moldes prefabricados del bedroom pop contemporáneo para internarse en un pop orgánico de corte anglosajón, heredero tanto del pop-rock español de guitarras limpias como de las producciones cristalinas de artistas como Gracie Abrams o Maggie Rogers. La voz de Cardenal gana peso en el plano central de la mezcla, modulando con solvencia entre el susurro confidencial y los crescendos melódicos que reclaman coros multitudinarios.

Radiografía de las pistas clave: rítmica expansiva y precisión lírica

El minutaje de Belonia ofrece un balance medido entre dinamismo bailable y contemplación melódica. Adelantos como «Creo que te quiero» y «Canción de amor» marcaron la pauta previa al lanzamiento, exponiendo una cadencia rítmica que invita al movimiento corporal sin perder la cercanía confesional de la letra.

En cortes inéditos como «Algo paranormal», los sintetizadores analógicos y las líneas de bajo toman el mando, construyendo una atmósfera nocturna donde la intriga inicial desemboca en un estribillo de tracción directa. Por su parte, «Desde que no estás» revisita temáticas de despedida, pero lo hace desde la madurez del agradecimiento y no desde la herida sangrante, apoyándose en una progresión de cuerda que ensancha el espacio dinámico.

La canción homónima, «Belonia», situada estratégicamente en la columna vertebral del tracklist, funciona como manifiesto sonoro. Allí convergen arpegios luminosos, palmas a contratiempo y una coda instrumental que anticipa la energía con la que las canciones fueron concebidas para ejecutarse en directo.

El directo como prueba de fuego en el circuito de salas

La metamorfosis estética de Mafalda Cardenal tiene una traducción directa e inevitable sobre las tablas de las salas de música en vivo. Lejos del formato en solitario que caracterizó sus primeros pasos, la puesta en escena actual articula un formato de banda completa donde la pegada percusiva y el diálogo entre guitarras y teclados transforman el recital en una experiencia comunitaria.

«Quería que estas canciones no se quedaran encerradas en la intimidad de un dormitorio; están diseñadas para que la banda las reviente sobre el escenario y la gente baile sintiendo un pellizco en el pecho», subraya la artista al detallar la preparación de sus próximos conciertos.

El calendario de presentaciones sitúa paradas obligadas en los grandes recintos de la cartelera de conciertos estatal. La cita fijada en la Sala La Riviera de Madrid se perfila como el gran examen de graduación escénica para medir la fidelidad de una masa social que ha crecido paralelamente a su discografía.

Madurez artística y vigencia generacional

Lejos de ceder a la urgencia efímera de los algoritmos de consumo rápido, Mafalda Cardenal demuestra en Belonia que el pop narrativo de corte tradicional mantiene su vigencia intacta cuando descansa sobre tres pilares innegociables: pericia instrumental, melodías indelebles y un discurso honesto con la propia biografía del autor. Al abrazar la alegría sin caer en la complacencia naíf, la cantante alicantina firma uno de los pasos al frente más lúcidos de la temporada musical.

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