En el amplio y apasionante ecosistema de la música independiente de nuestro país, existen figuras indispensables que trabajan incansablemente tras los micrófonos para dar voz a quienes no suelen sonar en las grandes emisoras comerciales. Una de esas almas fundamentales es Ángel Gallego y quiero contar parte de su historia, la mente y el corazón detrás de Dale Punki Dale.
Un tipo al que queremos tener hombro con hombro en nuestra parte de la trinchera sonora que defendemos, un personaje que realiza una labor encomiable de difusión del punk, el rock callejero, el metal y el hardcore, combinando especiales por regiones, entrevistas cercanas y colaboraciones con diversos medios comunitarios. Hoy damos altavoz desde esta humilde noticia donde incluimos una entrevista personal y cercana desde la admiración y el respeto hacia una labor de verdadero activismo cultural.
El nacimiento de una vocación callejera y radiofónica
La chispa inicial: Ángel, llevas años impulsando Dale Punki Dale y convirtiéndote en una referencia para los amantes del rock con actitud. ¿Cómo y cuándo surge la necesidad de encender el micrófono para dar cabida a toda esa música que ardía en tus altavoces? ¿Qué recuerdas de esos primeros programas?
La culpa de todo la tiene… Sol y Rabia Radio. Publicaron un anuncio en Manerasdevivir.com, una página que conozco desde hace un porrón de años, y algo dentro de mí me dijo: «¿Por qué no?».
Yo ya había estado metido en otras historias, y el nombre de Dale Punki Dale incluso había aparecido antes en otro proyecto, un blog personal. Era algo que llevaba acompañándome desde hacía tiempo.
Si miro atrás y vuelvo a 2017, me encontraba en un momento personal bastante jodido. Fue entonces cuando recordé aquello que siempre me había acompañado, aunque lo hubiese tenido en silencio durante una temporada: la música. Así que, casi sin creérmelo demasiado, el 14 de abril hice el primer programa de Dale Punki Dale.
¿Y qué recuerdo de aquellos primeros programas? Jajaja… Sobre todo, los nervios y mis ganas de parecer un profesional. Las dos cosas iban de la mano y, claro, salieron unos programas bastante desastrosos. Tanto que Jose, el «patrón» de Sol y Rabia Radio, no daba un duro por mí.
Pero un día algo cambió. Me di cuenta de que esto solo podía funcionar si lo hacía disfrutando, siendo yo mismo y poniendo el corazón en cada programa. Desde entonces, esa ha sido la clave. Y aquí sigo.
Emitir desde la trinchera geográfica: Vives y realizas tu proyecto en un entorno tan singular como Melilla, a caballo entre continentes y mares. ¿Cómo influye esta perspectiva geográfica en tu forma de entender el activismo cultural y la conexión con bandas y oyentes de todos los rincones de la península?
Por un lado, tengo la mala suerte de tener a mis hijos lejos de mi tierra, y esa necesidad de viajar para verlos fue también uno de los motivos que me empujaron a hacer el programa. Pero, al mismo tiempo, vivir en Melilla me obligó a quitarme muchos miedos y a buscar la forma de sentirme conectado con lo que ocurre fuera.
Estar en una ciudad situada entre continentes y mares, y además alejada físicamente de gran parte de las escenas de la península, hace que valore mucho más cada contacto y cada vínculo. El programa me ha permitido conocer gente, descubrir sonidos, vivencias y formas distintas de entender la música y el activismo cultural. Cada escena tiene sus particularidades, pero también existen muchas similitudes: las ganas de crear, de resistir, de organizarse y de sacar adelante proyectos con pocos medios.
Creo que emitir desde Melilla me hace entender el programa como un puente. Una manera de romper el aislamiento, conectar bandas y oyentes de lugares muy distintos y demostrar que, aunque estés en una esquina del mapa, también puedes formar parte activa de una escena mucho más amplia.

Arqueología musical y especiales regionales
El mapa del punk y el rock estatal: Uno de los aspectos más celebrados de Dale Punki Dale son tus monográficos dedicados a explorar la escena de provincias o regiones concretas de España. ¿Cómo es el trabajo de documentación e investigación para desenterrar bandas históricas y descubrir proyectos jóvenes en cada rincón del mapa?
Lo bueno que tenemos ahora, aunque a veces sea un arma infernal, son las redes sociales. Antes, yo era mucho de leer los fanzines que se editaban en la península, de estar atento cuando DDT Banaketak me enviaba a Melilla el catálogo de la distribuidora y de revisar las novedades que recibían, igual que hacía con las ediciones de WC Records y de otros sellos de aquella época.
Muchos de los especiales por los que me preguntan han salido adelante gracias a los propios oyentes y seguidores del programa. Ellos han ido proponiendo bandas amigas, grupos que conocían o proyectos que consideraban importantes, y a partir de ahí se han ido sumando muchos más. Creo que eso es de las cosas más punk que existen: el apoyo mutuo, la colaboración y la humildad.
De eso, por desgracia, no siempre sobra en estas redes del infierno, pero es la herramienta que tenemos ahora y hay que intentar utilizarla para crear comunidad, no solo para hacer ruido.
Además, como comentaba antes, siempre me ha gustado investigar. Lo hacía en foros como el que tenía Manerasdevivir.com y lo sigo haciendo a través de páginas como Insonoro.com, que todavía hoy continúan dando espacio a bandas que no todo el mundo conoce.
Al final, esa es también una de las ideas del programa: ¿por qué no voy a darle una oportunidad a una banda que no conozco? Puede que me guste o puede que no, pero quizá a otra persona le llame la atención y encuentre ahí algo que le acompañe. Para mí, descubrir música también consiste en abrir puertas y dejar que cada oyente decida si quiere cruzarlas.

Amor por el rock callejero y la actitud: En tus programas conviven el punk rabioso, el ska, el metal y el rock urbano más peleón. ¿Qué ingrediente indispensable debe tener una banda o una canción para que digas: «esto tiene que sonar sí o sí en Dale Punki Dale»?
Joder, esta pregunta tiene trampa… jajaja. Creo que solo hay un ingrediente realmente indispensable: que la banda suene diferente y tenga personalidad.
Y sí, quizá me apedreen por decirlo, pero creo que hay mucha copia y demasiadas bandas que terminan sonando igual. A mí me tiene que pasar algo al escuchar una canción, ese momento de pensar: «Guau, mira cómo suenan». Puede ser punk, ska, metal, rock urbano o cualquier otra cosa. El estilo me importa menos que la actitud y que haya algo detrás que me llame la atención.
No me ocurre siempre, claro, pero cuando una banda consigue sorprenderme, sé que tiene que sonar en Dale Punki Dale.
Siendo sincero, intento ser yo quien busca la música. El año que viene cumpliré diez años detrás del micrófono y, con el tiempo, he ido conociendo bastante bien a esa pequeña guarnición de oyentes que sigue el programa. Más o menos sé qué cosas les pueden molar, aunque también hay veces en las que me dicen que se me ha ido la pelota con las mierdas que pincho.
Pero eso también forma parte del programa. No quiero limitarme a poner solo lo que sé que va a funcionar. Me gusta arriesgar, equivocarme y descubrir canciones que se salgan de lo habitual. Para mí, una banda tiene que tener actitud, personalidad y algo que decir. Si todo sonara igual, Dale Punki Dale perdería buena parte de su sentido.
Colaboración, redes comunitarias e independencia
La red de radios libres e independientes: Dale Punki Dale no solo se escucha en iVoox o Apple Podcasts, sino que resuena en emisoras independientes y proyectos amigos como Sol y Rabia Radio o Radio Utopía. entre otros ¿Qué importancia tiene en estos tiempos la alianza y sinergia entre medios autogestionados para mantener encendida la llama de la cultura alternativa?
Antes de nada, quiero aclarar que Rádio Utopia dónde suena Dale Punki Dale es una emisora de Lisboa que, al igual que Sol y Rabia Radio, emite también por internet y nace del amor por la música.
Creo que, en estos tiempos, la alianza entre radios libres, independientes y autogestionadas es fundamental. Tiene muchísimo valor que sigan existiendo espacios en las ondas y personas que, desde diferentes puntos de la península o incluso desde el otro lado del Estrecho, continúen apostando por parrillas cargadas de cultura.
Gracias a estas radios descubrimos bandas, escenas, sonidos y realidades de distintas provincias y países que, de otra manera, quizá nunca llegarían hasta nosotros. Cada proyecto aporta su mirada, su territorio y su forma de entender la música, pero todos compartimos algo: las ganas de dar espacio a quienes normalmente no lo tienen.
Esa sinergia permite que una banda pequeña pueda sonar en distintos lugares, que un programa encuentre nuevos oyentes y que la cultura alternativa siga circulando sin depender siempre de los grandes medios. Sin estas radios y sin la gente que dedica su tiempo a buscar, compartir y mantener vivas las escenas locales, estaríamos dando unos cuantos pasos atrás.

El arte de la entrevista cercana: Has entrevistado a decenas de bandas, desde mitos de la escena hasta grupos que acaban de publicar su primer trabajo. ¿Cuál es tu filosofía al sentarte a charlar con un artista? ¿Qué buscas lograr para que el músico se sienta como en casa?
Está claro: disfrutar de su compañía y que esa persona también disfrute de la mía. Al final, ese artista es un hombre o una mujer como tú o como yo. Lo único que nos diferencia es la manera en la que cada uno hace las cosas.
Yo estaba harto de entrevistas llenas de tecnicismos, con el palo metido en el culo y hablando siempre de lo mismo. Por eso intento que, cuando alguien se sienta delante de mí, esté a gusto, tranquilo y sin miedo a lo que pueda decir. Quiero que disfrute de ese rato, que se lo pase bien y que sienta que no está respondiendo a un interrogatorio, sino compartiendo una conversación.
No busco demostrar que sé más que nadie ni hacer la pregunta más rebuscada. Busco conocer a la persona que hay detrás de la música y crear un espacio donde pueda expresarse con naturalidad.
Y me quedo siempre con ese momento al final de la entrevista, cuando ya nadie nos escucha y me dicen: «He estado muy a gusto, me lo he pasado genial. Gracias». Para mí, eso vale más que cualquier titular.

La salud de la escena en directo y las salas
El pulso del underground: Como oyente voraz y comunicador con la mano en el pulso de la calle, ¿ cómo ves el estado de salud de la escena underground en nuestro país? ¿Sigue habiendo el mismo relevo generacional y las mismas ganas de combatir el conformismo mediante el ruido?
Es una pregunta jodida. Tenemos una escena subterránea que se extiende por todo el Estado y que atraviesa momentos diferentes según el lugar. Hay ciudades donde parece estar en plena efervescencia y otras donde cuesta mucho más mantenerla viva. El problema, al menos desde mi punto de vista, es que no está tan unida como me gustaría.
Gracias a Dale Punki Dale y, especialmente, al Dale Punki Tour, he tenido el placer de conocer y disfrutar de escenas como las de Cantabria, País Vasco, Málaga, Melilla, Sevilla o Zaragoza. En todas ellas me he encontrado con gente muy bonita, personas que apuestan por su tierra, por sus bandas y por crear espacios donde puedan ocurrir cosas.
También he visto cómo mucha gente se une para organizar conciertos, mover grupos y seguir defendiendo valores como el apoyo mutuo y la solidaridad, que para mí son fundamentales dentro del underground. Así que sí, la escena sigue viva. No está muerta ni mucho menos. Pero creo que necesitamos unir más fuerzas, compartir recursos y dejar a un lado ciertos egos. Esa es, al menos para mí, la única manera de que pueda seguir creciendo y de que continúen surgiendo proyectos.
En cuanto al relevo generacional, creo que sí hay zagalxs, chavalxs y chiquillxs que quieren hacer cosas y recoger el testigo, aunque quizá no tantos como nos gustaría. También es verdad que todo ha cambiado muchísimo desde que quienes ahora estamos a mitad de camino éramos adolescentes.
Las formas de consumir música, relacionarse y organizarse son diferentes. Por eso tampoco podemos esperar que las nuevas generaciones hagan exactamente lo mismo que hicimos nosotros. Tal vez el relevo exista, pero se esté expresando de otra manera. Nuestra responsabilidad debería ser abrirles espacios, escucharles y acompañarles, no exigirles que repitan nuestros pasos.
Las ganas de combatir el conformismo mediante el ruido siguen ahí. Quizá estén más dispersas, pero continúan apareciendo cada vez que alguien monta una banda, organiza un concierto, abre una sala, publica un fanzine o decide hacer algo sin esperar el permiso de nadie.
La trinchera de las salas de conciertos: En qConciertos siempre reivindicamos las salas de aforo medio y pequeño como los verdaderos templos de la música en vivo. ¿Qué papel juegan estos espacios en la supervivencia de las bandas que suenan en tu programa?
Juegan un papel fundamental. Una sala, un centro social o cualquier espacio que se atreva a programar música en directo es esencial para la supervivencia de estas bandas. Son los lugares donde pueden tocar, probar repertorio, conocer a otras bandas y conectar de verdad con la gente.
Pero también creo que la responsabilidad no puede recaer únicamente en quienes abren esos espacios o montan los conciertos. Lo verdaderamente importante es el apoyo de quienes consumimos música. Tenemos que ser conscientes de que hay que acudir, pagar una entrada y respaldar también a las bandas que todavía no conocemos.
A veces somos capaces de pagar lo que cuesta prácticamente un implante dental por ver al grupo que nos encanta, pero después nos cuesta muchísimo pagar una entrada asequible para descubrir tres o cuatro bandas pequeñas. Y son precisamente esas entradas las que apoyan de verdad a esas bandas y les permiten seguir adelante.
Ahora bien, tampoco se trata de que esas bandas tengan que convertirse algún día en grupos grandes. Se trata de que puedan seguir vivas, tocando y formando parte de la escena. Entiendo que una sala tiene gastos y necesita sostenerse, pero algunos espacios deberían dejar de tratar cada concierto únicamente como un negocio y de cobrar precios abusivos a bandas que no tienen el caché de una banda grande.
La oportunidad no puede plantearse igual para quien empieza o se mueve en el underground que para quien ya arrastra a cientos de personas. También hace falta sensibilidad, apoyo y voluntad de cuidar la escena. Porque si las salas solo apuestan por lo rentable, al final desaparecen precisamente las bandas que dan sentido a esos espacios.
No todo puede reducirse a esperar a que venga nuestro grupo favorito. También hay que dejarse sorprender, acudir por curiosidad y entender que apoyar la música en directo consiste en estar presente cuando los proyectos todavía son pequeños.
«Sin salas no hay conciertos, pero sin gente dentro tampoco hay salas. La supervivencia de la escena depende de ambas partes».
El futuro de Dale Punki Dale y mensaje a la comunidad
Próximos especiales en el tintero: ¿Qué sorpresas o monográficos regionales estás preparando para los próximos programas de Dale Punki Dale que nos puedas adelantar?
¿Te puedes creer que no tengo nada preparado? Llevo unos meses sin parar y, como digo muchas veces en el programa, mi vida es una montaña rusa ambulante. Por eso decidí frenar este verano, no hacer más fechas del Dale Punki Tour —principalmente porque soy pobre y no tengo ni un euro, jajaja— y descansar. Lo necesitaba de verdad.
Lo único que puedo adelantar es que el año que viene se cumplen diez años desde que empecé con todo esto, y tengo varias ideas rondándome la cabeza. Una de ellas es celebrarlo como merece. Otra, reunir de alguna manera a diferentes bandas que me han acompañado durante estos años y preparar algo especial.
Pero no, hoy no voy a contarlo… jajaja.
Un mensaje para la comunidad de qConciertos: Para terminar, ¿ qué le dirías a quien esté leyendo esta entrevista para animarle a apoyar a los medios independientes, sintonizar tu programa y acudir a las salas a arropar a las bandas locales?
Lo primero que quiero darte, Selu, son las gracias. Gracias por interesarte por un programa como el mío, por las preguntas que me has mandado y también quiero darte la enhorabuena por la labor que haces desde qConciertos.
¿Y cómo os engaño para que escuchéis Dale Punki Dale? Pues solo puedo deciros que, si queréis una mezcla de gazapos habituales, música que probablemente no conocéis y bandas que os van a petar la cabeza… no, no escuchéis Dale Punki Dale. Mejor poned Radio 3, jajajaja.
Eso sí, si en Radio 3 me quieren, nunca les voy a decir que no. Todo lo contrario: me necesitan, ¡pero ya!
Ahora en serio: aquí vais a encontrar música hecha con actitud, bandas que merecen ser escuchadas y un programa realizado con todo el corazón, aunque de vez en cuando se me vaya la pelota.
Gracias también a quienes habéis llegado hasta aquí. Nos escuchamos el penúltimo fin de semana de septiembre, con el comienzo de la décima temporada de Dale Punki Dale.
Conecta con el Universo Dale Punki Dale a través de sus Podcsats redes sociales y entrevistas en vivo.
Agradecimiento:
Ángel, Gracias por tu tiempo, desde qConciertos te agradecemos de corazón tu pasión, tu entrega al activismo musical y el cariño con el que cuidas cada una de tus incursiones.
La cultura independiente es infinitamente más rica gracias a proyectos valientes como ‘Dale Punki Dale’. ¡Un abrazo!
¡¡¡SIENTE LA CULTURA MUSICAL!!!