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David Byrne reivindica el nuevo folclore urbano argentino en una cuidada selección musical

El fundador de Talking Heads publica una selección musical dedicada a los artistas argentinos que cruzan rap, punk y electrónica con raíces folclóricas, destacando temas de Milo J, Cazzu, Feli Colina y Broke Carrey.

David Byrne música argentina en QConciertos
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MADRID, 3 de noviembre de 2026 — El músico, compositor y fundador de Talking Heads, David Byrne, ha publicado una selección musical dedicada a la nueva generación de creadores argentinos que reinventan la tradición sonora desde el rap, la electrónica y las vanguardias urbanas. La lista de reproducción, difundida a través de sus canales oficiales, reúne producciones contemporáneas como Hijo del país de Broke Carrey, La otra mejilla de Feli Colina y obras clave de Cazzu y Milo J, configurando un diálogo intergeneracional entre la herencia folclórica y las pistas de baile de Madrid y Buenos Aires.

En Portada

  • David Byrne destaca el cruce entre música urbana y folclore argentino contemporáneo en una lista pública de recomendación global.
  • La selección incluye canciones de Milo J, Cazzu, Broke Carrey, Feli Colina, Duratierra, Guazuncho y Soledad, con cierre histórico de León Gieco.
  • El exlíder de Talking Heads reivindica la identidad cultural y el orgullo de origen como motor creativo frente al consumo algorítmico estándar.

El radar global de Byrne: del sello Luaka Bop a las calles del Río de la Plata

David Byrne mantiene desde hace cuatro décadas una atención constante hacia los movimientos musicales que florecen fuera del circuito anglosajón canónico. Tras revolucionar la new wave en Nueva York al frente de Talking Heads y fundar en 1988 el sello Luaka Bop —plataforma responsable de redescubrir internacionalmente a figuras como Os Mutantes, Tom Zé o William Onyeabor—, el compositor británico-estadounidense vuelve a fijar su mirada analítica en América del Sur. En esta ocasión, el foco no apunta a las grabaciones históricas de archivo, sino a los estudios de grabación donde los jóvenes productores bonaerenses y provinciales procesan bombos legüeros con distorsión analógica y samplers digitales.

El propio artista explicaba los motivos de este rastreo sonoro al presentar públicamente su catálogo de recomendaciones: «No se trata de músicos de folclore: son raperos, punk rockers y artistas de música electrónica quienes están integrando estos elementos». Para Byrne, el fenómeno trasciende la mera curiosidad tímbrica o el pastiche decorativo; responde a una necesidad orgánica de arraigo en medio de la globalización del streaming: «Parece ser una forma de expresar orgullo por quiénes son, de dónde vienen y cuál es su pasado».

Cruces estilísticos: del bombo legüero al beatmaking de Milo J y Cazzu

La columna vertebral de la lista seleccionada por David Byrne radiografía la ebullición del panorama rioplatense actual. Entre los cortes más representativos sobresale «Cuando el agua hirviendo» de Milo J, el joven vocalista de Morón que con apenas diecinueve años ha transformado las métricas del hip hop hispanohablante al incorporar armonías corales andinas y giros vocales propios de la chacarera y la zamba rural. Su impacto escénico, comprobado en sus visitas a recintos de gran aforo y festivales de España, evidencia una solvencia interpretativa que cautivó de inmediato el criterio de Byrne.

En el terreno del trap con sesgo telúrico, la presencia de Cazzu con su pieza «Me tocó perder» demuestra cómo la denominada jefa del movimiento urbano del cono sur preserva el pulso de su Jujuy natal, entrelazando lamentos de copla norteña con cajas de ritmo 808. Junto a ella, Broke Carrey emerge como otra de las figuras de análisis prioritario gracias a su álbum Hijo del país, trabajo del que Byrne ha extraído dos cortes fundamentales: «El aplauso» y «Miguelito». En estas composiciones, Carrey desmonta los clichés de la música urbana para estructurar crónicas barriales que conversan directamente con la literatura gauchesca del siglo XIX y el tango orquestado.

Vanguardia vocal y experimentación: Feli Colina, Duratierra y Guazuncho

Lejos de restringirse a los nombres de rotación masiva, el exvocalista de Talking Heads profundiza en las propuestas que habitan los circuitos de autor independientes. Aparece con fuerza Feli Colina a través de «Flor», colaboración grabada junto a Clara Cava para el disco La otra mejilla. La cantautora salteña articula una poética visceral donde las percusiones ancestrales colisionan con sintetizadores modulares, generando una liturgia contemporánea que ha sido ampliamente celebrada por la crítica especializada.

El equilibrio sonoro se amplía con «Gato para toda la vida» del ensamble Duratierra, formación que desde hace casi dos décadas lidera la renovación de la música popular criolla con instrumentaciones acústicas de alta precisión técnica, y las texturas ambientales de Guazuncho, proyecto del correntino Iñaki Zubieta que procesa acordeones del chamamé y sonoridades del litoral mediante pedales de retardo y capas sintéticas. Asimismo, la inclusión de Soledad Pastorutti con «Borracha» constata cómo las figuras históricas del folclore masivo continúan dialogando sin prejuicios con el pop de autor y los nuevos arreglos de cuerda.

El hilo conductor de León Gieco: memoria viva e identidad resistente

El broche de la selección no es casual ni fortuito: David Byrne clausura el recorrido con «Sólo le pido a Dios», el himno inmortal compuesto por León Gieco a finales de los años setenta. La inclusión de esta obra histórica actúa como anclaje genealógico, recordando que la convergencia entre el rock contestatario, la canción de autor y los ritmos de raíz posee un linaje consolidado en el sur del continente americano desde proyectos pioneros como De Ushuaia a La Quiaca.

Para los seguidores del trabajo de Byrne —quien en sus últimas giras mundiales ha defendido la puesta en escena completamente inalámbrica y el movimiento libre de los instrumentistas—, esta lista representa un mapa sonoro indispensable. El músico neoyorquino ratifica que la vanguardia musical más estimulante de este siglo no surge de la imitación servil de fórmulas anglosajonas, sino de aquellos artistas capaces de mirar su propio territorio, rescatar la memoria de sus antepasados y someterla a la fricción de la modernidad más cruda.