Pocas figuras en la música de vanguardia del último cuarto de siglo han redefinido con tanta audacia las fronteras entre la electrónica orgánica, el ruido procesado y la canción psicodélica como Brian Weitz, universalmente conocido bajo su sobrenombre escénico de Geologist. Como pieza angular y arquitecto de las texturas sonoras de Animal Collective, el músico estadounidense ha moldeado algunos de los paisajes acústicos más influyentes de nuestra era, siempre coronado por esa linterna frontal de espeleólogo que se convirtió en su emblema visual sobre las tablas. Este martes 3 de noviembre de 2026 a las 21:00 horas, la programación de conciertos en Vigo vive un acontecimiento de culto irrepetible con la llegada de Geologist a la intimidad de Radar Estudios, en una escala peninsular donde desgranará las composiciones de su primer álbum de estudio de larga duración en solitario, Can I Get a Pack of Camel Lights?.
Presenciar a un integrante fundador de Animal Collective en el aforo cercano y el sonido milimétrico de un club gallego constituye una de esas anomalías maravillosas que justifican por sí solas la existencia del circuito independiente de salas. Lejos de los grandes escenarios de festivales internacionales donde el cuarteto de Baltimore forjó su leyenda, Brian Weitz propone en esta gira otoñal una inmersión hipnótica donde la tradición medieval de cuerda frotada colisiona de frente con la síntesis modular contemporánea, el krautrock motorik y el minimalismo ambiental.
De los sótanos de Baltimore a la alquimia sónica de Animal Collective
Para aquilatar la trascendencia de esta cita en tierras pontevedresas conviene remontarse a las raíces de una hermandad creativa irrepetible. Nacido en Filadelfia y criado en el área metropolitana de Baltimore (Maryland), Brian Weitz entabló amistad en los años de instituto con David Portner (Avey Tare), Noah Lennox (Panda Bear) y Josh Dibb (Deakin). Aquellas primeras grabaciones domésticas, alimentadas por la psicodelia de los años sesenta, el pavimento ruidista de Pavement o Silver Jews, las bandas sonoras de cine de terror y la cultura del intercambio de cintas de Grateful Dead, desembocaron a comienzos del siglo XXI en el nacimiento de Animal Collective.
Mientras sus compañeros articulaban las voces y las estructuras armónicas, Weitz asumió un rol que cambiaría la gramática del indie norteamericano: el de proveer el tejido conectivo, el caos controlado y la profundidad abisal mediante reproductores de MiniDisc, samplers Roland SP, pedales de efectos en cadena y grabaciones de campo obtenidas incluso bajo el agua —fruto de su formación académica en biología marina y política ambiental en la Universidad de Columbia y en Arizona—. Obras maestras absolutas de la música contemporánea como Sung Tongs (2004), Feels (2005), Strawberry Jam (2007) y, muy especialmente, el totémico Merriweather Post Pavilion (2009), así como entregas más recientes de la talla de Time Skiffs (2022) e Isn’t It Now? (2023), resultan inconcebibles sin el magma electrónico y las frecuencias envolventes disparadas por las manos de Geologist.
‘Can I Get a Pack of Camel Lights?’: la zanfona como motor de trance contemporáneo
Aunque durante más de dos décadas Brian Weitz había entregado casetes experimentales, bandas sonoras y colaboraciones selectas —como su recordada alianza con su compañero Avey Tare y el exmiembro de Gang Gang Dance Brian DeGraw, o sus incursiones en solitario en festivales de arte sonoro—, no ha sido hasta el 30 de enero de 2026 cuando ha visto la luz su esperado primer LP oficial en solitario: Can I Get a Pack of Camel Lights?, editado por el prestigioso sello chicaguense Drag City (referencia DC970). El álbum representa la culminación de años de exploración con un instrumento milenario que Weitz ha adoptado como extensión de su propio cuerpo: la zanfona (hurdy-gurdy).
Fascinado por el bordón perpetuo y la resonancia leñosa de la rueda frotando las cuerdas, Geologist comenzó a procesar la zanfona a través de su intrincado sistema de pedales, filtros y sintetizadores, descubriendo que aquel artefacto asociado al folk ancestral podía operar como un generador de drones electroacústicos de una riqueza armónica inalcanzable para un oscilador puramente digital. Registrado en el estudio Drop of Sun de Asheville (Carolina del Norte) en estrecha coproducción con Adam McDaniel, Can I Get a Pack of Camel Lights? despliega un viaje caleidoscópico donde la electrónica de vanguardia respira por primera vez al ritmo de una banda orgánica en vivo.
En las sesiones del disco —cuya cubierta luce las pinturas de Izzy Barber y la caligrafía trasera de Bob Nastanovich (Pavement, Silver Jews)—, Weitz abrió sus esqueletos de zanfona y sintetizador a la interacción con músicos de enorme sensibilidad: su inseparable hermano de filas Dave «Avey Tare» Portner al bajo, la baterista Alianna Kalaba, percusiones y vibráfonos de Ryan Oslance y Adam Lion, vientos y cuerdas de Shane McCord, Mikey Powers y Emma Garau, e incluso la emocionante participación de su propio hijo, Merrick Weitz, tocando la guitarra acústica en el corte «Government Job». A lo largo de piezas como la inaugural «Oracle Road», el pulso hipnótico de «Tonic», «RV Envy», «Not Trad» o la expansiva «Color in the B&W», el álbum tiende puentes entre el krautrock cósmico de Cluster, Harmonia o Popul Vuh, el minimalismo de Terry Riley y el folk apocalíptico de la América profunda.
Un directo de espeleología sonora entre el drone, el ritmo y la emoción
La segunda mitad del disco —con composiciones tan sugestivas como el díptico «Compact Mirror / Last Names», la citada «Government Job», la brumosa «Pumpkin Festival», el homenaje cinéfilo de «Shelley Duvall» y el cierre desértico de «Sonora»— cobra sobre el escenario una dimensión física sobrecogedora. En su configuración de directo para esta gira ibérica, Geologist no se limita a reproducir secuencias pregrabadas: construye las capas en tiempo real haciendo girar la manivela de su zanfona electrificada, manipulando matrices de efectos y entrelazando melodías que emergen desde la niebla de frecuencias graves hasta alcanzar clímax de una belleza casi litúrgica.
Al igual que ocurría en otras citas recientes de nuestra agenda donde el riesgo estético y la raíz compartían altar —como el viaje espiritual de Amparo Sánchez en la Sala Riquela de Santiago de Compostela o la exploración instrumental de Hilario Rodeiro—, el recital de Brian Weitz en Vigo apela a un oyente activo, dispuesto a dejarse arrastrar por las corrientes subterráneas del sonido. Cada concierto de Geologist es una excavación irrepetible donde la improvisación y el accidente controlado garantizan que ninguna noche suene idéntica a la anterior.
Radar Estudios: el laboratorio perfecto en el corazón de Vigo
El aterrizaje de una figura internacional del calibre de Geologist en Radar Estudios (ubicado en la Rúa Iglesias Esponda, 30, a escasos metros de la Alameda y del puerto vigués) confirma el papel insustituible de este espacio como faro de la música alternativa en el noroeste peninsular. Nacido con la doble vocación de estudio de grabación profesional y club de conciertos de cuidado diseño acústico, Radar Estudios ofrece exactamente el aislamiento, la calidez y la nitidez de frecuencias que requiere una propuesta basada en el matiz electroacústico y la presión de los subgraves.
Ver a escasos metros de distancia cómo Brian Weitz ilumina sus máquinas con su legendaria linterna frontal y arranca rugidos psicodélicos a una zanfona en pleno centro de Vigo es un privilegio reservado a quienes entienden la música en directo como una aventura de descubrimiento constante. Una velada de martes llamada a quedar grabada en la memoria de la parroquia melómana gallega.