Hay voces en la música popular iberoamericana que poseen la cualidad magnética de transformar cualquier escenario en un hogar cálido y libre de fronteras. Desde que a finales de la década de los noventa revolucionase para siempre el panorama sonoro europeo al frente de Amparanoia, Amparo Sánchez ha construido una de las trayectorias más coherentes, valientes y luminosas de nuestra escena. Este domingo 1 de noviembre de 2026 a las 19:30 horas, la cantante, compositora, escritora y productora nacida en Alcalá la Real y forjada en Granada protagoniza una cita de altísimo voltaje emocional dentro de la agenda de conciertos en Santiago de Compostela, tomando las tablas de la encantadora Sala Riquela en pleno casco histórico compostelano.
Concebir la tarde del domingo de Todos los Santos como un encuentro íntimo con las canciones de Amparo Sánchez equivale a regalarse un bálsamo para el espíritu. En la distancia corta de Riquela Club, la artista desgranará las piezas de su más reciente proyecto en solitario, Ritual Sonoro, junto a una selección escogida de las composiciones que han marcado sus casi tres décadas de camino entre España, Latinoamérica y el desierto de Arizona.
De Granada y Malasaña a liderar con Amparanoia la vanguardia del mestizaje mundial
Para comprender la hondura con la que Amparo Sánchez pisa hoy un escenario conviene echar la vista atrás hacia sus orígenes rockeros y bluseros. Antes de convertirse en el icono global del mestizaje, aquella joven criada en Granada dio sus primeros pasos al frente de formaciones como Correcaminos y colaborando con La Blues Band de Granada, absorbiendo el desgarro de Billie Holiday, Chavela Vargas, Janis Joplin o Lole y Manuel. Su llegada al Madrid de mediados de los noventa y sus noches de club en Malasaña con proyectos como Amparo & The Gang o Ampáranos del Blues fueron el laboratorio donde germinó en 1997 una obra llamada a cambiar las reglas del juego: El poder de Machín, el debut de Amparanoia.
Con aquel disco y entregas posteriores tan celebradas como Feria furiosa (1999), Somos viento (2002) o La vida te da (2006), Amparo Sánchez abrió de par en par las puertas de la música independiente española a los vientos del son cubano, el reggae jamaicano, la cumbia, el bolero, la rumba fronteriza y el compromiso social feminista y humanista, hermanando escenas desde Barcelona y Madrid hasta París, Ciudad de México o Buenos Aires y compartiendo camino con figuras como Manu Chao, Calexico o Macaco.
La madurez en solitario y el latido sanador de ‘Ritual Sonoro’
Lejos de quedarse atrapada en la etiqueta de la fiesta mestiza de gran formato, Amparo Sánchez inauguró en 2010 con el aclamado Tucson-Habana —grabado junto a Joey Burns y John Convertino de Calexico y con el maestro cubano Omara Portuondo en su horizonte afectivo— una bellísima senda en solitario donde la madera acústica, el silencio y la canción de autora tomaron el protagonismo. A aquella obra le siguieron discos tan hondos como Alma de cantaora (2012) o Espíritu del sol (2014), todos ellos impulsados desde la independencia de su propio sello discográfico, Mamita Records.
Esa búsqueda de la esencia desnuda alcanza una nueva cumbre en su quinto trabajo de estudio como solista, Ritual Sonoro. Gestado al calor de una gira europea y registrado en los estudios In Planet de Lucerna (Suiza) en estrecha complicidad con dos músicos extraordinarios —el gran cantautor y folklorista argentino Raly Barrionuevo y el inseparable guitarrista y compañero de mil batallas Willy Fuego—, el álbum concibe la música como una ceremonia laica de sanación, gratitud y resistencia frente al ruido del mundo. A través de nueve cortes donde laten la chacarera, el bolero, el son, el tex-mex y el reggae de cámara —desde la apertura mística de «Plegaria» y la luminosidad de «Siempre es azul» o «Pa’ llegar a tu lado», hasta la reafirmación de «Alma de cantaora», «A contracorriente», «Corazón de la realidad», «Mi suerte», «Vieja pasión» y una emocionante lectura de «La gata bajo la lluvia»—, la voz de Amparo brilla con una calidez y una sabiduría sobrecogedoras.
Un concierto como abrazo colectivo entre la tradición y el presente
En sus conciertos de esta gira de otoño, Amparo Sánchez traslada al directo esa filosofía del «ritual sonoro» donde cada espectador deja de ser un sujeto pasivo para integrarse en un coro compartido. Sin grandes muros de amplificación que se interpongan, el rasgueo de las guitarras españolas y acústicas, las armonías vocales y la percusión orgánica envuelven la sala en una atmósfera de recogimiento festivo.
El repertorio permite además tender puentes naturales entre las nuevas plegarias laicas de su último trabajo y aquellos clásicos imperecederos de su cancionero —como «En la noche», «El coro de mi gente», «Que te den» o «La fiesta»— que, despojados de su vestimenta eléctrica y llevados al terreno acústico, revelan toda la nobleza de su melodía y la vigencia intacta de sus versos.
Sala Riquela: el salón musical más acogedor en la piedra histórica de Compostela
Difícilmente podría encontrarse en toda Galicia un rincón más idóneo para acoger esta liturgia íntima que la Sala Riquela (situada en la Rúa do Preguntoiro, a escasos pasos de la Plaza de Cervantes y la Catedral de Santiago). Con sus muros de piedra centenaria, su cuidada iluminación cálida y una acústica mimada para los formatos de proximidad, Riquela convierte cada actuación vespertina en una experiencia casi doméstica.
En una ciudad atravesada desde hace siglos por el espíritu del camino, el reencuentro y la hospitalidad hacia el viajero, las canciones de sanación y hermandad de Amparo Sánchez resonarán con una fuerza poética especial bajo la lluvia otoñal gallega. Cada acorde acústico y cada estribillo compartido entre el escenario y las primeras filas prometen tejer un refugio emocional frente al frío exterior. Acercarse a la Sala Riquela este domingo 1 de noviembre a las 19:30 horas será, sin duda, la forma más hermosa, luminosa y reconfortante de dar la bienvenida al nuevo mes en el corazón de Santiago de Compostela.