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Sale a la luz una histórica filmación inédita de Jimi Hendrix en Woodstock grabada desde el propio escenario

El documental 'Jimi Hendrix: Live at Woodstock — A Second Look' desvela metraje inédito grabado desde el escenario por un estudiante de teatro en 1969.

Sale a la luz una histórica filmación inédita de Jimi Hendrix en Woodstock grabada desde el propio escenario
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MADRID, 22 de agosto de 2026 — La publicación del documental Jimi Hendrix: Live at Woodstock — A Second Look ha sacado a la luz un valioso archivo audiovisual con imágenes completamente inéditas de la mítica actuación de Jimi Hendrix en el festival de Woodstock en agosto de 1969. La filmación, registrada desde el propio entarimado a escasos cuatro metros del guitarrista por el entonces estudiante de teatro Albert Goodman, ofrece una perspectiva inmersiva y desconocida de uno de los momentos cumbres en la historia de la música en vivo.

En Portada

  • Estreno oficial del documental Jimi Hendrix: Live at Woodstock — A Second Look con motivo del 57º aniversario del festival.
  • El metraje fue grabado en película de 16mm sobre el escenario por Albert Goodman tras burlar la seguridad del recinto.
  • Incluye la única filmación existente de Hendrix interpretando ‘Hear My Train a Comin» y planos inéditos de ‘The Star-Spangled Banner’.

La audaz intrahistoria de una grabación clandestina a cuatro metros de la leyenda

La mañana del lunes 18 de agosto de 1969, cuando la inmensa mayoría de los 400.000 asistentes a la granja de Max Yasgur en Bethel ya habían abandonado el lodazal tras tres jornadas de lluvia incesante, Jimi Hendrix y su formación expandida —bautizada temporalmente como Gypsy Sun and Rainbows— subieron al escenario principal para clausurar el festival más influyente del siglo XX. Entre bastidores, un joven neoyorquino de 22 años llamado Albert Goodman ideó una arriesgada estratagema para infiltrarse en la zona restringida: cargó con la funda de guitarra de un conocido de la organización y caminó con paso firme hasta situarse detrás de la batería de Mitch Mitchell y las congas del percusionista Juma Sultan.

Confundido por el equipo técnico con uno de los operadores oficiales de cámara de Michael Wadleigh, Goodman permaneció durante casi dos horas filmando con dos equipos portátiles de cinta abierta a menos de cuatro metros y medio de Hendrix. Aquellas bobinas en blanco y negro, conservadas en condiciones óptimas en una residencia privada durante más de medio siglo antes de ser transferidas al archivo oficial de Experience Hendrix L.L.C., ven hoy la luz tras una minuciosa restauración digital en definición 4K sincronizada con las cintas multipista originales del legendario ingeniero Eddie Kramer.

«Estaba tan cerca que sentía el viento generado por los conos de los cuatro bafles Marshall y las gotas de sudor cayendo de la cinta de la frente de Jimi», relata Goodman en el documental. «No tenía acreditación de prensa ni permiso oficial, pero cuando Hendrix empezó a tocar ‘Hear My Train a Comin», supe que estaba presenciando algo sobrenatural que debía quedar registrado para siempre. Nadie me pidió que me fuera porque todos los presentes estaban hipnotizados por la electricidad que salía de sus dedos».

Arqueología sonora: la fiera digitación de la Stratocaster y el feedback desatado

El valor documental de este nuevo material radica en la cercanía y naturalidad de los planos, que capturan con nitidez quirúrgica el virtuosismo técnico de Hendrix, su complicidad visual con el bajista Billy Cox y el uso heterodoxo de los controles de tono y volumen de su icónica Fender Stratocaster Olympic White invertida para zurdos. A través de este metraje inédito, los historiadores y aficionados pueden apreciar detalles de digitación nunca antes vistos, especialmente en el empleo del pulgar sobre el mástil para ejecutar acordes suspendidos y en la modulación del pedal de Wah-Wah Vox en conjunción con el fuzz Dallas Arbiter.

La gran revelación del metraje es la captura íntegra y desde un ángulo lateral privilegiado de ‘Hear My Train a Comin», una pieza de blues psicodélico torrencial cuya filmación se consideraba incompleta o perdida en los archivos cinematográficos estándar de Warner Bros. Asimismo, las tomas alternativas de su incendiaria reinterpretación del himno estadounidense ‘The Star-Spangled Banner’ y de clásicos como ‘Voodoo Child (Slight Return)’ y ‘Purple Haze’ revelan la intensidad gestual y la concentración de Hendrix mientras emulaba el sonido de bombardeos y sirenas mediante el uso salvaje de la palanca de trémolo y el acople controlado frente a los cabezales Plexi de 100 vatios.

«Ver estas imágenes permite comprender la dimensión física y titánica del concierto de Hendrix en Woodstock», destaca la directora del archivo y productora Janie Hendrix. «No es solo una reliquia histórica; es la constatación del poder transformador de la música en directo en su estado más puro y desafiante, una lección viva de maestría guitarrera que conserva intacta su capacidad de asombro seis décadas después».

El magnetismo eterno de los grandes hitos de la música en directo

El rescate y difusión de este metraje coincide con un renovado apetito del público contemporáneo por las grandes grabaciones históricas de conciertos, una fascinación que conecta directamente con la trascendencia de citas cumbre de la cultura popular como el legendario concierto de Oasis en Knebworth o los grandes recitales de estadio que definieron a varias generaciones. El estreno del documental en plataformas digitales y canales oficiales permite a las nuevas generaciones de músicos y amantes de las seis cuerdas redescubrir la fuerza volcánica de un artista cuya huella sigue marcando la pauta de la guitarra eléctrica en todo el planeta y cuyo legado sobre el escenario permanece insuperable.