SEVILLA, 22 de agosto de 2026 — El legendario productor musical, compositor, arreglista y archivero sonoro Ricardo Pachón Capitán ha fallecido en la capital andaluza a los 89 años de edad. Considerado de manera unánime como el auténtico arquitecto del Nuevo Flamenco, su figura transformó para siempre la historia de la música española al pilotar en el estudio de grabación obras cumbre como La leyenda del tiempo de Camarón de la Isla, el debut fundacional de Veneno y las primeras grabaciones de Lole y Manuel y Pata Negra.
En Portada
- Fallece en Sevilla a los 89 años Ricardo Pachón, productor clave en la evolución contemporánea del flamenco y el rock andaluz.
- Artífice en la mesa de mezclas de discos históricos como La leyenda del tiempo (1979) de Camarón de la Isla y el debut homónimo de Veneno (1977).
- Su legado sonoro permanece vivo como influencia directa en bandas actuales como Derby Motoreta’s Burrito Kachimba y Califato 3/4.
El arquitecto que derribó los muros entre el cante jondo y la psicodelia
Nacido en Sevilla el 15 de marzo de 1937, Ricardo Pachón no llegó a la industria discográfica por los cauces habituales de los ejecutivos de despacho. Licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla, su vocación profunda fue siempre la de un agitador cultural curioso, un etnomusicólogo incansable y un melómano fascinado por la verdad cruda de las familias gitanas de Triana, Alcalá de Guadaíra, Utrera y Jerez. Desde finales de los años sesenta, comprendió que el flamenco atesoraba una pulsión rítmica y una hondura poética capaces de dialogar de igual a igual con las corrientes más vanguardistas del rock anglosajón, el blues del Delta y el jazz modal.
Su bautismo de fuego en la modernización instrumental tuvo lugar junto a Smash, la formación sevillana liderada por Gualberto García y Antonio Rodríguez. Pachón fue la mente impulsora tras la grabación de El garrotín en 1971, una pieza donde los quejíos gitanos de Manuel Molina se entrelazaban con guitarras eléctricas saturadas y compases flamencos. Aquel experimento iniciático abrió una brecha irreversible que daría lugar a lo que la crítica bautizó como rock andaluz.
Poco después, Pachón asumió la dirección artística del debut discográfico de Lole y Manuel con Nuevo día (1975). Despojando la instrumentación de artificios orquestales y apostando por la limpieza acústica de la guitarra flamenca combinada con letras de corte humanista y poético, el álbum batió récords de ventas y demostró que existía una juventud ávida de nuevos lenguajes sonoros dentro de la raíz andaluza.
1979: La gestación de ‘La leyenda del tiempo’ y el cataclismo de Eurosonic
Si la trayectoria de Ricardo Pachón tuviera que resumirse en un único hito monumental, este sería sin duda la producción de La leyenda del tiempo (1979) para Camarón de la Isla. Grabado en los míticos Estudios Fonogram y Eurosonic de Madrid, el disco supuso un desafío colosal al purismo más inmovilista de la época. Pachón reunió a una constelación insólita de músicos que incluía a Raimundo Amador, Tomatito, Jorge Pardo a la flauta travesera, Rubem Dantas en la percusión brasileña y los sintetizadores de Marinelli.
Fue el propio Pachón quien introdujo en las sesiones los poemas de Federico García Lorca (La leyenda del tiempo, Romance del Amargo, Nana del caballo grande) y el bajo eléctrico de Manolo Rosa, dotando a la voz desgarradora de Camarón de un marco sonoro galáctico e inédito hasta entonces. Las palabras de Pachón sobre aquellas jornadas de grabación en Madrid resumen a la perfección su filosofía de trabajo:
«En el estudio con Camarón jamás buscamos complacer a los puristas ni fabricar un éxito comercial inmediato, sino capturar el relámpago de una verdad artística que estaba pidiendo paso a gritos. Sabíamos que estábamos dinamitando ciertas convenciones, pero la pureza de José era tan gigantesca que podía sostener cualquier bajo eléctrico o batería sin perder un miligramo de jondura».
Aunque en su lanzamiento original el disco fue incomprendido por parte de los aficionados tradicionales —con devoluciones masivas en tiendas de discos de la época—, con el paso de las décadas La leyenda del tiempo se ha erigido en la obra más influyente del flamenco contemporáneo, equiparable en trascendencia e impacto cultural a lo que supuso el Sgt. Pepper’s para el pop británico o el Kind of Blue de Miles Davis para el jazz moderno.
De la anarquía brillante de Veneno a la consagración de Pata Negra
La intuición de Ricardo Pachón como productor brilló igualmente en la concepción del mítico álbum Veneno (1977), ideado en un cortijo de Umbrete junto a Kiko Veneno y los hermanos Raimundo y Rafael Amador. Pachón supo canalizar la energía desbordante, el humor callejero y el compás rumbero de la banda en un vinilo que hoy en día es considerado piedra angular de la música urbana y alternativa en castellano.
A lo largo de los años ochenta y noventa, su firma en los créditos avaló obras maestras del calibre de Guitarras callejeras (1978) y Blues de la frontera (1987) de Pata Negra, además de volver a encerrarse en el estudio con Camarón para alumbrar Como el agua (1981), Calle Real (1983) y Viviré (1984). También puso su talento al servicio de figuras singulares de la noche sevillana como Silvio y Sacramento, grabó a Diego Carrasco, Rafael Riqueni y La Macanita, y produjo proyectos cinematográficos para Rocío Jurado.
«El flamenco nunca necesitó que nadie viniera a rescatarlo desde fuera; solo hacía falta abrir de par en par las ventanas de la casa para que entraran el viento del rock, las armonías del blues y la libertad poética», solía recordar el productor sevillano en sus charlas magistrales sobre producción musical.
Un archivo sonoro irrepetible y un magisterio perenne
Más allá de sus trabajos de estudio, Ricardo Pachón dedicó gran parte de sus últimos treinta años a la preservación del patrimonio inmaterial mediante su productora y archivo Flamenco Vivo. En sus cintas de bobina abierta quedaron registradas fiestas privadas, reuniones familiares en las Tres Mil Viviendas y cantes antiguos de leyendas como La Perla de Cádiz, Fernanda y Bernarda de Utrera o Manolito de María, un tesoro etnográfico de valor incalculable que hoy custodia la memoria viva de Andalucía.
La huella de su visión no se apaga con su marcha física. Nuevas generaciones de músicos que hoy abarrotan salas de conciertos y festivales —desde Califato 3/4 o Derby Motoreta’s Burrito Kachimba hasta el diálogo entre flamenco y electrónica de Rocío Márquez con Bronquio— beben de manera directa de los caminos de heterodoxia, respeto y audacia sonora que Ricardo Pachón trazó en una mesa de cuatro pistas hace casi medio siglo.