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The Barbarians of California desata la furia del hardcore angelino con el estreno de ‘Megatons’

Aaron Bruno y Eric Stenman publican 'Megatons', el segundo álbum de The Barbarians of California con doce cortes de hardcore visceral y sonido analógico.

The Barbarians of California desata la furia del hardcore angelino con el estreno de 'Megatons'
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MADRID, 22 de agosto de 2026 — The Barbarians of California ha lanzado oficialmente en todas las plataformas su segundo álbum de estudio, titulado Megatons, un trabajo de doce composiciones enérgicas donde el vocalista Aaron Bruno y el productor Eric Stenman retoman las raíces más crudas del hardcore y el punk angelino de finales de los noventa. Tras irrumpir en el circuito con su debut discográfico, el proyecto reafirma su identidad mediante una descarga sonora directa, exenta de artificios digitales y concebida para desatar la combustión física en las salas de conciertos.

En Portada

  • The Barbarians of California estrena su esperado segundo álbum, Megatons, con doce cortes rápidos y contundentes.
  • Aaron Bruno (AWOLNATION) y el productor Eric Stenman apuestan por la grabación en cinta y amplificación a válvulas.
  • La formación prepara su desembarco en directo para la temporada de salas con piezas como ‘THE GNARLYCORE CLASS’ y ‘BOMB TO A KNIFE FIGHT’.

Del éxito radiofónico a la catarsis del foso: la intrahistoria de un proyecto visceral

La gestación de The Barbarians of California dista de ser un mero divertimento pasajero o un experimento de estudio. Aunque Aaron Bruno alcanzó reconocimiento mundial y cifras millonarias de reproducciones al frente de AWOLNATION —impulsado por aquel fenómeno global que fue ‘Sail’ a comienzos de la década pasada—, sus cimientos artísticos se forjaron mucho antes entre fanzines fotocopiados, locales de ensayo comunitarios y pequeños sótanos de la costa californiana militando en bandas de culto como Insurgence o Home Town Hero. Aquella pulsión adolescente nunca desapareció, permaneciendo agazapada hasta que las circunstancias adecuadas permitieron su reencuentro con la crudeza interpretativa.

Durante los meses de confinamiento, el contacto habitual con el veterano productor e ingeniero de sonido Eric Stenman —figura clave en las consolas para nombres emblemáticos como Deftones, Thrice, Senses Fail o Tinfed— encendió la mecha definitiva. Ambos compartían la necesidad imperiosa de despojarse de las complejas capas de sintetizadores y arreglos milimétricos que dominan el pop contemporáneo para volver a la esencia de cuatro músicos sudando en una misma estancia frente a una batería acústica y varios amplificadores saturados.

«Era el momento de volver a la raíz sin artificios, a la energía visceral con la que crecimos en los locales y pistas de skate de California», ha manifestado Bruno al desgranar la motivación conceptual de este segundo álbum. «No queríamos pulir aristas ni buscar un estribillo complaciente para emisoras de radio convencionales; la premisa consistió en encerrarnos, subir la ganancia de los amplificadores al diez y capturar la urgencia de tocar juntos en una misma habitación. El hardcore siempre ha sido nuestro refugio moral y creativo».

Trallazos de dos minutos y crudeza valvular en los cortes de ‘Megatons’

Con un minutaje total que apenas supera los treinta y dos minutos repartidos en doce pistas vertiginosas, Megatons se erige como un ejercicio de concisión absoluta donde no sobra una sola nota ni un compás de relleno. Composiciones de apertura como ‘THE GNARLYCORE CLASS’ y ‘BOMB TO A KNIFE FIGHT’ arremeten desde el primer segundo con baterías trepidantes, líneas de bajo distorsionadas que martillean el pecho y guitarras afiladas que oscilan entre el thrash clásico y el crossover hardcore más incisivo. Por su parte, temas como ‘VANILLA LATTE’, ‘REALLY REALLY RAD’ y ‘Dopamine Prophecy’ demuestran la habilidad de la formación para intercalar cambios de ritmo sincopados, coros colectivos contagiosos y letras cargadas de sarcasmo y crítica social hacia el hiperconsumismo moderno.

En el apartado técnico de grabación, Stenman evitó conscientemente el empleo abusivo de software de corrección de tono o alineación digital de baterías, buscando un registro de rango dinámico real que preservase el crujido orgánico de las cuerdas y la resonancia natural de los parches. Los cabezales a válvulas Marshall JCM800 y los preamplificadores Neve clásicos de la mesa de mezclas aportaron esa calidez saturada que define la identidad del LP.

«El sonido de este disco radica en la tensión física de los músicos atacando sus instrumentos sin red de seguridad», destaca Stenman al rememorar las sesiones. «Si en una toma especialmente electrizante surgía un acople imprevisto o el trasteo áspero de una guitarra, decidíamos conservarlo intacto porque es precisamente ahí donde reside el alma del punk y donde el oyente percibe peligro real».

Horizonte sobre las tablas y la efervescencia del hardcore actual

El lanzamiento de Megatons llega en un contexto sumamente propicio para los sonidos duros, en el que el rock guitarrero y el hardcore están recuperando una visibilidad y una convocatoria masiva sin precedentes en la última década. El éxito internacional y la renovación generacional liderada por formaciones como Turnstile con sus ambiciosas reinterpretaciones o la solidez en los escenarios de referentes nacionales como Angelus Apatrida y sus giras internacionales han demostrado que el público de música en vivo demanda autenticidad y entrega escénica incontestable.

The Barbarians of California ya perfila su calendario de directos para los próximos meses de otoño e invierno, planeando trasladar la descarga de Megatons a las principales salas de conciertos y festivales de Europa y Norteamérica. Los aficionados a las emociones fuertes en España esperan con expectación el anuncio de paradas en los circuitos de directo habituales de las salas de Madrid y la escena de clubes de Barcelona, recintos idóneos para experimentar la colisión frontal de un disco que confirma a Aaron Bruno y Eric Stenman como una de las alianzas más honestas y demoledoras del panorama alternativo actual.