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Haywire dan el salto a Roadrunner con nuevo disco y single

La banda de hardcore de Boston anuncia 'I Don’t Wanna Say Goodbye' para el 2 de octubre, respaldada por Roadrunner Records y con adelanto en vídeo.

Haywire dan el salto a Roadrunner con nuevo disco y single
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El hardcore contemporáneo vive uno de sus momentos más expansivos, y la última sacudida en el tablero internacional lleva el sello inconfundible de Haywire. El quinteto de Boston ha oficializado su incorporación a las filas de Roadrunner Records, una de las discográficas históricas y más influyentes del rock pesado mundial. Bajo este nuevo paraguas editorial, la formación publicará el próximo 2 de octubre de 2026 su esperado segundo trabajo de larga duración, titulado I Don’t Wanna Say Goodbye. Como carta de presentación, la banda ha liberado el single «Interstate Love Affair», acompañado de un videoclip que plasma con crudeza y sentido del humor el punto de inflexión que atraviesa su carrera.

De las catacumbas de Boston al escaparate global de Roadrunner

Desde la irrupción de su álbum debut en 2024, Conditioned For Demolition, Haywire se consolidaron como una de las realidades más excitantes, urgentes y viscerales de la costa este estadounidense. Su propuesta, arraigada en el sonido clásico del hardcore punk pero inyectada de dinamismo callejero, groove abrasivo y estribillos directos al mentón, les granjeó rápidamente una legión de seguidores en el circuito independiente subterráneo. Ahora, dos años después de aquel aldabonazo discográfico, la banda da un paso mayúsculo al unirse a una escudería que ha sido hogar histórico de tótems como Biohazard, Madball, Turnstile o Code Orange.

El anuncio formal llega tras meses de intensos rumores en los mentideros de la escena. Con I Don’t Wanna Say Goodbye, la formación bostoniana no busca suavizar su mensaje ni diluir su pegada, sino expandir las fronteras sonoras de su propuesta con una ambición técnica y creativa mucho más pulida, sin renunciar al sudor y la agresividad que definen su identidad fundacional.

Una lluvia de 5.000 dólares y sopladores de hojas en Sound And Fury

Fieles a su espíritu irreverente, Haywire no recurrieron al clásico comunicado de prensa sobrio para destapar su nuevo rumbo. La revelación tuvo lugar el pasado fin de semana durante su incendiaria actuación en el prestigioso festival Sound And Fury de Los Ángeles, auténtico epicentro del hardcore internacional. En mitad del concierto, el vocalista Austin Sparkman tomó el micrófono para ironizar ante miles de asistentes sobre los típicos prejuicios que rodean el fichaje de una banda underground por una multinacional, bromeando con que habían «vendido su alma por un contrato de seis cifras» y estaban «a punto de olvidarse para siempre del hardcore».

Lejos de quedarse en meras palabras, el grupo escenificó su descaro lanzando sobre el público cinco mil dólares en billetes auténticos mediante sopladores de hojas industriales, desatando la locura colectiva en el recinto californiano. La jugada, además de convertirse en uno de los momentos más virales del festival, sirvió de preludio para registrar las imágenes que abren el metraje oficial de «Interstate Love Affair», demostrando que su actitud crítica hacia los clichés de la industria sigue intacta.

«Interstate Love Affair»: adrenalina, melodía y contundencia rítmica

El flamante sencillo de adelanto, «Interstate Love Affair», sintetiza a la perfección el salto evolutivo de Haywire. La pista arranca con un riff trepidante y una base de percusión demoledora que desembocan en una cadencia enérgica, donde la garganta rasgada de Sparkman encuentra nuevos matices vocales. Hay una urgencia contagiosa en el corte, pero también una notable madurez en la construcción de los puentes y un estribillo diseñado para detonar en directo.

El videoclip que acompaña al tema captura esa dualidad entre el caos del directo y la narrativa visual callejera, intercalando el insólito episodio de los sopladores de hojas con tomas de alta intensidad que reflejan la química y el magnetismo de la formación sobre las tablas. Supone una muestra indiscutible de que el presupuesto y las herramientas de una gran discográfica están siendo canalizados para potenciar su visión estética sin domesticar su fiereza.

Producción estelar entre Leeds y Toledo: la visión de Mat Kerekes

La gestación de I Don’t Wanna Say Goodbye se ha cocinado a fuego lento durante más de tres meses de trabajo intensivo en el estudio. Las sesiones de grabación se repartieron estratégicamente entre instalaciones de Leeds (Inglaterra) y Toledo (Ohio), un enclave transatlántico que ha permitido a la banda empaparse de diferentes atmósferas y enfoques técnicos.

La producción del álbum ha corrido a cargo de Mat Kerekes, conocido por su faceta al frente de la formación de rock alternativo Citizen, quien ha aportado una sensibilidad melódica y un empaque sonoro crucial para elevar las composiciones del grupo. En el apartado de mezclas, la banda confió en una de las figuras más respetadas y cotizadas del sonido pesado actual: Taylor Young en The Pit Studio. Con un currículum intachable tras los controles para bandas de la talla de Twitching Tongues, God’s Hate, Mindforce o Drain, Young ha dotado a las canciones de una pegada monumental, donde cada golpe de batería y cada distorsión de guitarra cortan la mezcla con precisión quirúrgica.

Colaboraciones transversales: de la densidad de Nothing al groove de The Aggrolites

Otro de los aspectos más llamativos que depara I Don’t Wanna Say Goodbye es su nómina de invitados especiales. Lejos de encasillarse en los círculos habituales del género, Haywire han abierto las puertas de sus sesiones a músicos de sensibilidades muy dispares. Entre las colaboraciones confirmadas destacan miembros de la aclamada banda de shoegaze y post-rock Nothing, así como integrantes del veterano combo de reggae y dirty soul The Aggrolites.

Esta amalgama de influencias e intercambios creativos sugiere que el nuevo trabajo de Haywire ofrecerá pasajes texturales inesperados, capas atmosféricas y contrastes rítmicos sin precedentes en su discografía. La integración de estos matices demuestra la inquietud de una formación que se niega a acomodarse en una fórmula predecible, apostando por enriquecer el lenguaje del hardcore con elementos transversales del rock alternativo y los ritmos de raíz.

Un lanzamiento clave para el otoño musical de 2026

Con la publicación fijada para el 2 de octubre, la cuenta atrás para el desembarco de I Don’t Wanna Say Goodbye ya ha comenzado. El álbum estará disponible en todas las plataformas digitales de streaming, así como en cuidadas ediciones físicas en vinilo a través de Roadrunner Records, cuya reserva anticipada se activará en los próximos días.

El salto de Haywire a una compañía de alcance global confirma el excelente estado de salud y la continua renovación del hardcore internacional, capaz de conquistar nuevos públicos sin perder la credibilidad de sus orígenes. Todas las miradas de la comunidad rockera apuntan ahora hacia el próximo otoño, cuando podremos comprobar en su totalidad el alcance de una de las obras llamadas a marcar el curso del género en 2026.