CÓRDOBA, 24 de agosto de 2026 — El cuarteto cordobés Viva Belgrado ha anunciado de forma oficial los pormenores de su quinto álbum de estudio, una ambiciosa obra titulada Mientras el Guadalquivir fluye y fluye y fluye que verá la luz el próximo 23 de octubre de 2026 a través de su propio sello editorial y plataformas digitales. Grabado en los míticos estudios de La Casamurada bajo la batuta del productor catalán Ricky Falkner, el disco supone un salto estético hacia texturas más rítmicas, guitarras punzantes y reflexiones sobre el paso del tiempo, anticipado por los sencillos Un andalucito más y Súper futuro.
En Portada
- Quinto álbum de estudio ‘Mientras el Guadalquivir fluye y fluye y fluye’ fijado para el 23 de octubre de 2026.
- Producción y arreglos de Ricky Falkner en La Casamurada, incorporando mellotrón y un pulso post-punk afilado.
- Cándido Gálvez ahonda en el desarraigo, la precariedad del músico independiente y la metáfora del río cordobés.
La Casamurada como refugio sonoro y la mano artesana de Ricky Falkner
Tras la extensa gira internacional que acompañó a su aclamado Cancionero de los Cielos (2024), que llevó a la banda por más de una decena de países y festivales europeos, el grupo compuesto por Cándido Gálvez (voz y guitarra), Jaime Acosta (guitarra), Álvaro Mérida (batería) y Cristina G. Sánchez (bajo) sintió la necesidad de replantear su dinámica creativa. El aislamiento en la masía tarraconense de La Casamurada brindó el espacio idóneo para experimentar con una arquitectura de sonido donde el post-hardcore seminal de la banda dialoga fluidamente con el post-punk británico contemporáneo y el pop oscuro de autor.
La elección de Ricky Falkner como productor —reconocido por sus trabajos con Love of Lesbian, Quique González, Erentxun o Rufus T. Firefly— representó un giro deliberado hacia una mayor riqueza armónica. «Buscábamos a alguien que supiera desafiar nuestras estructuras habituales sin quitarnos la mala baba; Ricky nos obligó a cuidar cada puente, a espaciar el aire entre los golpes y a entender que la contundencia no siempre depende de subir la ganancia de los amplificadores», confiesa el líder Cándido Gálvez.
En el estudio, Falkner no se limitó a la mesa de sonido: aportó arreglos de mellotrón, teclados analógicos y segundas líneas melódicas que ensanchan la paleta sónica del cuarteto, permitiendo que la voz transite con naturalidad del susurro hablado (spoken word) a los desgarros viscerales que forman la marca de la casa.
De ‘Un andalucito más’ a ‘Súper futuro’: guitarras afiladas y pulso post-punk
Las dos cartas de presentación desveladas durante el verano han dejado al descubierto las coordenadas estéticas del nuevo trabajo. En Un andalucito más, Viva Belgrado despliega un riff seco y angular deudor de formaciones como IDLES o Shame, acompañado por una base de bajo persistente y percusiones marciales que rompen con los pasajes etéreos del pasado en favor de un ataque frontal y sin concesiones.
Por su parte, Súper futuro profundiza en un tratamiento sonoro más expansivo, donde las texturas de sintetizador vintage arropan una lírica desencantada sobre las expectativas rotas y la incertidumbre de una generación que navega entre la autoexplotación y la búsqueda de sentido. «El título del disco es una declaración sobre la persistencia. El Guadalquivir sigue pasando por debajo del puente romano de Córdoba hagamos lo que hagamos; nosotros seguimos tocando en furgoneta porque es lo único que sabemos hacer con honestidad», añade Gálvez.
La producción del álbum pone especial énfasis en el cruce de guitarras entre Cándido y Jaime Acosta, quienes entrelazan líneas melódicas limpias procesadas con delays de cinta y chorus analógicos antes de colapsar en muros densos de distorsión fuzz en los clímax de cada corte.
La metáfora del río andaluz y la resistencia en el circuito independiente
A lo largo de sus más de doce años de trayectoria ininterrumpida, Viva Belgrado se ha erigido en un modelo de autogestión y compromiso artístico dentro del panorama alternativo español. Tras superar cambios en su alineación y visibilizar las dificultades económicas inherentes al circuito subterráneo, la formación cordobesa ha transformado esas cicatrices en el motor conceptual de su nueva etapa discográfica.
El cauce del río actúa en las diez composiciones de Mientras el Guadalquivir fluye y fluye y fluye como un hilo conductor que conecta la memoria local con las vivencias acumuladas en la carretera entre Madrid, Barcelona, Sevilla y las salas periféricas de Europa. La banda ya trabaja en la preparación escénica de su gira de salas, cuyo itinerario detallado será anunciado en las próximas semanas para acompañar el estreno del disco en otoño.
Con este nuevo paso, Viva Belgrado demuestra que la evolución no implica renunciar al fuego primigenio, entregando una obra madura, desafiante y firmemente anclada en la realidad de su tiempo.