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Tony Iommi rememora la última llamada de Ozzy Osbourne y el cierre definitivo de Black Sabbath

El guitarrista y arquitecto sonoro de Black Sabbath, Tony Iommi, desvela los detalles de su última conversación telefónica con Ozzy Osbourne horas antes de su muerte, repasando la carga emocional del concierto benéfico Back to the Beginning y el vínculo inquebrantable forjado durante más de cinco décadas en la historia del heavy metal.

Tony Iommi y Ozzy Osbourne en QConciertos
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MADRID, 7 de septiembre de 2026 — El guitarrista Tony Iommi ha roto el silencio sobre las últimas horas de vida de Ozzy Osbourne, desvelando los detalles de la conversación telefónica que mantuvieron la noche previa al fallecimiento del legendario vocalista de Black Sabbath tras el histórico concierto Back to the Beginning celebrado en Birmingham. En una reveladora intervención en el programa radiofónico Trunk Nation, el músico británico describió con crudeza la conmoción de perder a su compañero de juventud y analizó el impacto emocional de haber compartido tablas una última vez ante miles de seguidores.

En Portada

  • Tony Iommi revela que mantuvo una conversación telefónica con Ozzy Osbourne la noche previa a su muerte donde hablaron de sus dolencias cotidianas.
  • El guitarrista relata el impacto de ver el avanzado deterioro físico de Ozzy durante el concierto benéfico Back to the Beginning.
  • La actuación final permitió a los miembros fundadores de Black Sabbath cerrar su trayectoria en el mismo punto geográfico donde nació el heavy metal.

Una llamada nocturna entre Inglaterra y California

La relación cotidiana entre los dos pilares del rock duro británico se mantuvo activa y cercana a pesar de la distancia geográfica que separaba la residencia de Iommi en West Midlands de la mansión de Osbourne en Los Ángeles. Lejos del mito del rock star intocable, sus intercambios de los últimos años habían adoptado un tono íntimo, marcado por la veteranía y el balance de sus respectivas condiciones físicas.

“Ozzy y yo estábamos en contacto cada semana o cada dos semanas, ya que él estaba en California y yo en Inglaterra. Pero siempre estábamos en contacto y, ya sabes, lo de siempre: dolencias, ‘¿Qué te pasa esta semana?’, ‘Ay, me duele el brazo’, ‘Ay, ¿qué te pasa a ti?’, ‘Ay, tengo un problema en el pie’. Así que era una conversación habitual, pero era agradable hablar y saber qué hacía el otro”, relató Iommi durante la emisión. La cercanía forjada en las fábricas de Aston y en los ensayos de 1968 se mantenía intacta a través del auricular.

El tono de esa última llamada, no obstante, dejó una sensación premonitoria que el guitarrista tardó en asimilar: “Hablé con él la noche anterior a su fallecimiento, lo cual fue muy extraño porque me dijo: ‘Me siento muy cansado’. Le dije: ‘Bueno, sí’. Me dijo: ‘Estoy cansado. Ya sabes, son las secuelas de todo’, y pensé: bueno, ya sabes, y luego, por supuesto, se fue. Fue un shock tremendo. De verdad”.

El impacto del reencuentro en ‘Back to the Beginning’

El adiós oficial de la formación original parecía sellado desde la conclusión del tour mundial The End en febrero de 2017. Para Iommi, aquel despliegue técnico y sonoro representaba el punto final natural de la marca Black Sabbath en los escenarios de gran formato. Sin embargo, la propuesta para actuar en el evento benéfico Back to the Beginning alteró los planes originales, abriendo una ventana irrepetible para una despedida genuina.

“No quería hacerlo al principio”, admitió el guitarrista con franqueza. “Pero como dijeron que era por una buena causa y que todo se iba a hacer, que todas estas bandas se iban a presentar y que todo sería por una buena causa, pensé: ‘Bueno, sí, eso está bien’. Así que lo hice. Y me alegro de que lo hiciéramos ahora porque tuvimos la oportunidad de que los cuatro termináramos donde empezamos”.

El reencuentro sobre las tablas no estuvo exento de una profunda carga dramática. El avance del Parkinson y las secuelas de múltiples intervenciones quirúrgicas en la columna vertebral habían mermado severamente la movilidad de Osbourne, obligando al equipo de producción a asistirlo directamente hasta el trono central del escenario.

“Ozzy me contó sobre sus problemas, pero verlo a él y a los demás, nos quedamos impactados, ¿sabes?, al verlo entrar en brazos, fue bastante triste”, confesó Iommi al evocar los momentos previos al primer acorde. Pese al choque inicial en camerinos, la potencia interpretativa y el magnetismo del vocalista cobraron fuerza en cuanto la base rítmica de Geezer Butler y los riffs con afinación rebajada en C# resonaron en el recinto.

El legado del tritono y la forja del sonido pesado

La alianza entre la guitarra de Iommi y el timbre estridente y angustioso de Osbourne definió la gramática del rock pesado contemporáneo. Desde el lanzamiento del álbum homónimo en 1970 y las sesiones de Paranoid y Master of Reality, el tándem creó una arquitectura sónica basada en el intervalo del diablo (tritono), la distorsión valvular saturada y letras que exploraban el trauma social de la posguerra, la alienación y el misticismo.

A diferencia de las separaciones conflictivas que marcaron la salida de Osbourne a finales de la década de 1970, la madurez de ambos músicos permitió reconstruir los puentes personales y artísticos, culminando en la grabación del disco 13 en 2013 y en colaboraciones puntuales como el tema Degradation Rules en el trabajo en solitario de Ozzy, Patient Number 9.

La memoria de aquel último concierto y las confidencias de su diálogo postrero consolidan el cierre de un ciclo irrepetible para la música internacional. En las salas de ensayo y escenarios de medio mundo, desde las giras por festivales europeos hasta los circuitos de Madrid y Barcelona donde la formación dejó huellas imborrables, la rúbrica de Tony Iommi y Ozzy Osbourne perdura como el cimiento indiscutible sobre el que se levantó todo un género.