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Simon & Garfunkel en Central Park: cómo dos voces enfrentadas reunieron a medio millón de almas en Nueva York

El 19 de septiembre de 1981, Paul Simon y Art Garfunkel aparcaron una década de desencuentros para salvar Central Park. Medio millón de personas abarrotaron el Great Lawn en una noche histórica que redefinió el concepto de concierto benéfico multitudinario y dejó grabado uno de los directos más influyentes de la música popular.

Simon & Garfunkel Central Park en QConciertos
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MADRID, 19 de septiembre de 2026 — Simon & Garfunkel transformaron el pulso cultural de Nueva York cuando congregaron a más de 500.000 espectadores en el Great Lawn de Central Park, un acontecimiento mayúsculo que culminó en la publicación de su aclamado álbum en directo The Concert in Central Park.

En Portada

  • Paul Simon y Art Garfunkel sellaron una tregua artística para recaudar fondos destinados a la recuperación ambiental y estructural del parque más emblemático de Manhattan.
  • El directo contó con una banda de once músicos de primer nivel, incluidos Steve Gadd en la batería y Richard Tee a los teclados, transformando el folk acústico original en sofisticado sonido de gran estadio.
  • El registro sonoro de la velada dio origen a un disco doble de ventas millonarias y a una emisión televisiva mundial que consagró su repertorio conjunto.

El rescate verde de Manhattan tras la bancarrota urbana

A comienzos de la década de 1980, la ciudad de los rascacielos arrastraba las secuelas financieras y sociales de una prolongada crisis presupuestaria. Central Park, el pulmón verde ideado por Frederick Law Olmsted, padecía un grave estado de abandono: praderas erosionadas, bancos destrozados y grafitis que cubrían sus puentes históricos. El comisionado de parques Gordon Davis y el promotor Ron Delsener idearon un macroconcierto benéfico gratuito para recaudar fondos públicos y privados mediante la venta de derechos de retransmisión televisiva, camisetas y grabaciones comerciales.

La elección de convocar a los dos hijos pródigos del barrio de Queens parecía una utopía. Tras la disolución del dúo en 1970 tras el álbum Bridge Over Troubled Water, el distanciamiento personal entre Paul Simon y Art Garfunkel era de dominio público. No obstante, el simbolismo de acudir al rescate de su propia ciudad natal inclinó la balanza. Ambos aceptaron subir al escenario sin cobrar un solo dólar por su actuación.

La alquimia técnica: de guitarras de palo a una superbanda de rhythm and blues

Lejos de limitar la cita a un formato puramente folk de dos voces y una guitarra acústica, Simon asumió la dirección musical y reclutó a los mejores instrumentistas de sesión del momento en la costa este. Músicos de la talla del batería Steve Gadd, el bajista Anthony Jackson, los guitarristas Pete Carr y David Brown, y el pianista Richard Tee aportaron un músculo rítmico que actualizó composiciones firmadas en los años sesenta.

Esa decisión generó fricciones iniciales durante los ensayos en un teatro neoyorquino. Garfunkel deseaba mantener la esencia minimalista original, mientras Simon insistía en expandir las dinámicas instrumentales para alcanzar a medio millón de asistentes al aire libre. «Cuando cantamos juntos, algo ocurre entre nuestras voces que nunca podremos lograr por separado; es una tercera voz que surge de la fricción y el empaste», declaró posteriormente Art Garfunkel al recordar la exigencia de coordinar los arreglos vocales con una sección rítmica de tal calibre.

Un repertorio grabado a fuego en la memoria colectiva

Al caer la tarde del 19 de septiembre de 1981, el silencio se apoderó de una marea humana que desbordaba el perímetro del parque. Iluminados por focos que recreaban la silueta urbana sobre el escenario, el dúo abrió fuego con «Mrs. Robinson», enlazando de inmediato con «Homeward Bound» y «America».

El recital no eludió las carreras individuales que ambos habían desarrollado durante los años setenta. Piezas como «Me and Julio Down by the Schoolyard», «Late in the Evening» o «Slip Slidin’ Away» se integraron con naturalidad en el programa, permitiendo a Garfunkel desplegar su faceta solista en temas como «A Heart in New York». Durante una pausa entre canciones, Paul Simon tomó el micrófono para dirigirse a la multitud: «Bueno, es genial poder tocar en mi propio barrio… Queremos dar las gracias a los bomberos, a la policía y a todos los que han hecho posible que medio millón de personas estemos en paz esta noche».

El clímax emocional de la velada llegó en los bises. La interpretación majestuosa de «Bridge Over Troubled Water», sostenida por los acordes de gospel de Richard Tee y la voz cristalina de Garfunkel, arrancó una ovación cerrada que resonó por toda la Quinta Avenida. La despedida definitiva, con una lectura íntima de «The Sound of Silence», selló el estatus legendario del recital.

El nacimiento de un documento histórico: The Concert in Central Park

El impacto del evento trascendió la geografía neoyorquina gracias al lanzamiento discográfico en febrero de 1982 bajo el sello Warner Bros. Records. El álbum doble The Concert in Central Park se convirtió en un éxito mundial, alcanzando certificaciones multiplatino y situando de nuevo las armonías vocales del dúo en las listas de éxitos internacionales de una década dominada por los sintetizadores y la incipiente cadena MTV.

Aunque la reunión no desembocó en un nuevo álbum de estudio debido a las viejas desavenencias creativas, la noche de Central Park quedó inmortalizada como la cima interpretativa de su trayectoria. Aquella cita demostró la capacidad de la música en vivo para cohesionar una urbe dividida, consolidando un modelo de eventos masivos al aire libre que inspiraría producciones posteriores en las grandes capitales culturales del planeta.