Weisshorn Destilería
Sobre la sala
WEISSHORN DESTILERÍA: ALQUIMIA ARTESANAL, HISTORIA DE SANLÚCAR Y DESTILADOS ENVEJECIDOS CON ROCK
En pleno corazón del Barrio Alto de Sanlúcar de Barrameda se esconde Weisshorn Destilería, un proyecto familiar y artesanal capitaneada por María Eugenia Rodríguez y Roberto Payá que huye por completo de los procesos industriales para rescatar la esencia de la destilación tradicional. El propio nombre de la destilería es un guiño cargado de identidad local, ya que rinde homenaje al famoso «Barco del Arroz» (el buque Weisshorn), el mercante que encalló frente a la costa sanluqueña en 1994 y que ya forma parte del imaginario colectivo de la zona.
El alma de la destilería late en su alambique de cobre clásico de 200 litros, uno de los pocos supervivientes de los más de cien que llegó a albergar la ciudad en el siglo XIX. En él se da forma a una producción muy limitada donde no solo el líquido es puramente artesanal, sino también su continente: la propia María Eugenia diseña y decora a mano las botellas y cerámicas, convirtiendo cada tirada en una pieza única de coleccionista. Utilizando como base la materia prima icónica de la tierra, la firma destaca por creaciones como la ginebra Luciferi Doñana Gin —destilada a partir de vino joven de uva palomino—, su versión Reserva envejecida en botas de Palo Cortado, rones especiados como el 1522 Spiced Rum o vermuts excepcionales.
Sin embargo, lo que hace verdaderamente mágica a esta destilería es su conexión con la música a través de su proyecto patentado Soundcask Craft Spirits. Basándose en el principio de que las vibraciones mejoran la evolución de los licores, sus barriles envejecen «escuchando» y meciéndose con los acordes de grandes artistas. Entre sus joyas más preciadas cuentan con una colección oficial de rones y ginebras criados con la música de la mítica banda de rock progresivo Jethro Tull, así como destilados madurados con los compases de Eduardo Rodríguez, miembro del legendario grupo Triana. Weisshorn Destilería no solo ofrece un producto gourmet único, sino una experiencia cultural completa en el Barrio Alto, abriendo sus puertas bajo reserva para visitas guiadas y catas exclusivas donde se puede saborear la unión perfecta entre la alquimia, la historia local y el mejor rock.