MADRID, 4 de noviembre de 2026 — La cantautora Paris Jackson, reconocida en la escena discográfica por su álbum debut wilted y sus directos de corte alternativo, ha formalizado una demanda judicial ante el Tribunal Superior de Los Ángeles para exigir el traspaso inmediato de 600 millones de dólares (aproximadamente 536 millones de euros) procedentes del patrimonio de su padre, Michael Jackson. La petición, canalizada a través de su equipo legal en el estado de California, persigue transferir dichos fondos a un fideicomiso blindado en beneficio directo de la artista y de sus dos hermanos, Prince y Bigi Jackson, tras diecisiete años de administración fiduciaria ininterrumpida.
El litigio reactiva las tensiones históricas entre los herederos directos del Rey del Pop y el gabinete ejecutivo que tutela los derechos intelectuales, regalías editoriales y activos de la herencia desde el fallecimiento del cantante en 2009. La reclamación sostiene que los gestores patrimoniales han postergado deliberadamente las liquidaciones estipuladas en las cláusulas sucesorias, consolidando un esquema de control financiero que la intérprete califica de desmedido y lesivo para los legatarios legítimos.
En Portada
- Paris Jackson exige ante el juzgado de Los Ángeles la dotación fiduciaria de 600 millones de dólares acumulados por el catálogo musical y mercantil de Michael Jackson.
- La disputa cuestiona las compensaciones económicas de los ejecutores y señala retenciones injustificadas frente a los compromisos de la Hacienda estadounidense.
- El dictamen judicial, fijado para el próximo 4 de diciembre, marcará un precedente crucial sobre los calendarios de asignación económica para los tres hermanos.
El choque frontal contra la gestión de los albaceas
El núcleo de la demanda apunta directamente al abogado John Branca y al ejecutivo John McClain, administradores designados en el testamento original de 2002. Paris Jackson argumenta que la entidad fiduciaria ha generado miles de millones de dólares a lo largo de las últimas dos décadas mediante operaciones de enorme calado en la industria del directo y la reproducción fonográfica —incluyendo la venta parcial del catálogo a Sony Music, el éxito global del musical de Broadway y espectáculos escénicos permanentes—, sin que ese rendimiento se traduzca en una autonomía patrimonial proporcional para los descendientes.
Frente a las alegaciones de la compositora, el equipo legal del fideicomiso esgrime que la prudencia en el desembolso responde a una contingencia tributaria no resuelta con el Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos (IRS), entidad que mantiene un expediente abierto con reclamaciones fiscales que rondan los 700 millones de dólares. Asimismo, los albaceas señalan que los tres hermanos han percibido acumulativamente más de 200 millones de dólares en manutención, inversiones educativas, adquisiciones inmobiliarias y asignaciones operativas desde la apertura del fondo.
«Los beneficiarios han sido privados de un control patrimonial legítimo mientras los administradores dilatan el traspaso de fondos amparándose en contingencias fiscales ya provisionadas», sostienen los letrados de Paris Jackson en la documentación depositada en sede judicial. La parte demandante acusa además a la dirección ejecutiva de mantener emolumentos desproporcionados a costa de la masa hereditaria, recordando que el pasado mes de mayo la judicatura ya obligó a reintegrar 625.000 dólares percibidos de forma irregular por bufetes y asesores externos.
El calendario testamentario y las restricciones por edad
Las disposiciones originales legadas por Michael Jackson establecían un mecanismo de asignaciones escalonadas para preservar la madurez financiera de su prole. El diseño fiduciario autorizaba recepciones monetarias iniciales al alcanzar los 21 años, seguidas de desbloqueos sustanciales al cumplir los 30, 35 y 40 años. Con Paris Jackson situada en los 28 años y su hermano mayor Prince en los 29, la artista considera que los responsables ejecutivos retienen atribuciones fácticas sobre montantes que deberían encontrarse ya bajo la tutela exclusiva de los fondos filiales.
La postura de Paris ha encontrado respaldo en la necesidad de fijar límites a la supervisión externa: «Mi único propósito es garantizar la transparencia y proteger el legado de mi padre para mis hermanos y para las futuras generaciones», ha expuesto la vocalista ante su entorno jurídico, desmarcando la petición de un mero apetito crediticio y enmarcándola en una auditoría de derechos básicos de autodeterminación.
Una carrera forjada al margen del escaparate familiar
Más allá de las vicisitudes procesales, Paris Jackson ha construido una identidad artística alejada deliberadamente de la pompa del pop masivo. Su debut discográfico en 2020 con wilted, producido junto a Andy Hull de Manchester Orchestra, sorprendió a la crítica especializada por su factura enmarcada en el indie folk oscuro, el rock alternativo de guitarras acústicas y ecos grunge de los años noventa. Temas como «Let Down», «Lighthouse» y su posterior sencillo «bandaid» rubricaron su compromiso con una sensibilidad de club y salas de conciertos, actuando en recintos independientes y festivales de corte orgánico donde la interpretación en directo prevalece sobre cualquier artificio coreográfico.
Esa militancia musical autogestionada en el circuito de salas ha otorgado a la cantante una voz singular dentro del entramado de la industria del directo en ciudades clave como Los Ángeles o Nueva York, así como en visitas de prensa especializada a plazas culturales europeas como Madrid o Barcelona. Su posicionamiento actual en los juzgados representa una ruptura definitiva con la pasividad habitual de los herederos corporativos dentro del negocio musical estadounidense.
Próxima cita en los tribunales: 4 de diciembre
La audiencia definitiva para resolver esta petición formal se celebrará el próximo 4 de diciembre en los juzgados civiles de Los Ángeles. La vista examinará la documentación contable de los últimos ejercicios fiscales, la dotación de provisiones para posibles sanciones del IRS y la viabilidad técnica de segregar los 600 millones requeridos sin desestabilizar las operaciones mercantiles de la marca Michael Jackson. La resolución marcará un antes y un después en una de las sucesiones más fiscalizadas y complejas de la historia del espectáculo mundial.