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Mucho rompe siete años de silencio con el single «Se puede bailar incluso cuando el diablo está llamando a tu puerta» y anuncia nuevo álbum

Martí Perarnau IV reactiva Mucho tras siete años de silencio con «Se puede bailar incluso cuando el diablo está llamando a tu puerta», un adelanto visceral impulsado por la crisis de la vivienda y la especulación inmobiliaria en Madrid. El tema anticipa su nuevo trabajo discográfico, '¿Puede Martí Bajar a Jugar?', concebido íntegramente desde el aislamiento rural con sintetizadores analógicos rotos, ritmos electrónicos cortantes y una afilada carga sociopolítica.

Mucho nuevo disco en QConciertos
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MADRID, 2 de octubre de 2026 — Martí Perarnau IV reactiva su proyecto Mucho con el estreno de «Se puede bailar incluso cuando el diablo está llamando a tu puerta», primer adelanto oficial de su nuevo álbum de estudio titulado ¿Puede Martí Bajar a Jugar?, rompiendo siete años de silencio discográfico en solitario desde Madrid.

En Portada

  • Martí Perarnau IV anuncia ¿Puede Martí Bajar a Jugar?, su primer larga duración bajo el alias Mucho tras siete años sin entregas en solitario.
  • El sencillo de adelanto «Se puede bailar incluso cuando el diablo está llamando a tu puerta» arremete frontalmente contra la crisis habitacional y la expulsión urbana en Madrid.
  • La producción prescinde del formato de banda convencional para articular una electrónica cruda basada en sintetizadores saturados, cajas de ritmos y voces procesadas.

El éxodo habitacional como catalizador de rabia rítmica

La gestación de este nuevo ciclo creativo encuentra su detonante en una fractura biográfica directa. Tras residir y desarrollar el grueso de su trayectoria artística en la capital, Perarnau vivió en primera persona la asfixia del mercado inmobiliario madrileño, donde los precios del alquiler han registrado subidas superiores al 60% en el último lustro, frente al 33% de la media estatal. Esta coyuntura forzó su salida de la metrópoli y el posterior asentamiento en un entorno rural, un movimiento geográfico que ha permeado de manera decisiva tanto en el discurso lírico como en la paleta sonora del corte.

«Llega un momento en el que la ciudad donde has crecido y tocado durante dos décadas te expulsa físicamente porque no puedes asumir pagar por vivir en un zulo el triple de lo que ingresas produciendo discos», explica el propio músico al abordar las circunstancias que rodean el lanzamiento. «Tener que marcharte al campo te genera un choque tremendo: por un lado encuentras paz y aire, pero por otro acumulas una mezcla de hastío, furia y una pereza inmensa cada vez que tienes que pisar de nuevo el asfalto para trabajar». Esa contradicción se traduce en un pulso rítmico que rehúye el lamento acústico para abrazar el baile catártico como trinchera política.

El sencillo «Se puede bailar incluso cuando el diablo está llamando a tu puerta» canaliza esta hostilidad mediante una estructura bailable que colisiona con textos cáusticos y directos. Lejos de la nostalgia resignada, la pieza articula una radiografía sobre la turistificación descontrolada, la especulación de los fondos buitre y la pérdida de tejido comunitario en los barrios históricos de la capital.

Sintetizadores quebrados y producción autosuficiente

A nivel estilístico, ¿Puede Martí Bajar a Jugar? profundiza en la mutación electrónica que el compositor comenzó a perfilar en ¿Hay Alguien en Casa? (2019), dejando atrás de forma definitiva la formación clásica de cuarteto de rock psicodélico que cimentó discos como Pidiendo en las Puertas del Infierno (2016). En esta ocasión, el proceso de grabación se ha ejecutado bajo un esquema de autosuficiencia técnica absoluta, recurriendo a un ordenador portátil, sintetizadores analógicos forzados al límite de saturación y tratamientos de voz que alternan la sobremodulación con la sequedad acústica.

«No quería un sonido pulcro ni producido para complacer algoritmos de playlist relajante», recalca Perarnau sobre las sesiones de mezcla. «El sintetizador tiene que sonar roto, chirriar y empujar el pecho. Quería capturar la sensación de estar en una fiesta clandestina mientras fuera el edificio se está cayendo a pedazos. La pista de baile siempre ha sido un espacio de resistencia cuando todo lo demás falla». Las capas de teclados analógicos, las modulaciones de filtro agresivas y las líneas de bajo secuenciadas recuerdan por momentos a la crudeza del electroclash de principios de los 2000 y al nervio industrial centroeuropeo, adaptado a la idiosincrasia del pop alternativo en castellano.

Esta metodología minimalista y portátil refleja también el intenso rodaje en estudio que el artista ha acumulado en los últimos años como productor y arreglista de primer nivel en el panorama nacional, faceta que ha compaginado con su labor junto a Zahara en el aclamado proyecto conjunto _juno. No obstante, en esta nueva etapa de Mucho, las sutilezas atmosféricas de su faceta colaborativa dan paso a una energía más abrasiva, deliberadamente incómoda y despojada de ornamentos superfluos.

Un título generacional y planes de directo

El título del futuro álbum, ¿Puede Martí Bajar a Jugar?, funciona como un doble juego conceptual: una invocación infantil a la inocencia previa a las responsabilidades asfixiantes del mundo adulto, y al mismo tiempo una metáfora sobre el aislamiento del creador frente a la vorágine de la industria contemporánea. La obra examina el paso del tiempo, el desencanto generacional y la búsqueda de identidad artística al margen de las dinámicas comerciales convencionales.

De cara a la presentación en directo de este nuevo repertorio, el músico ultima un dispositivo escénico diseñado específicamente para el circuito de salas de medio y gran aforo, con especial atención a espacios emblemáticos como Sala El Sol o La Riviera en la capital, así como recintos clave en plazas como Barcelona y Valencia. El formato en vivo prescindirá de montajes tradicionales para configurar un set híbrido de directo electrónico continuo, donde las transiciones entre temas funcionarán como una sesión de club ininterrumpida.

Con la publicación de «Se puede bailar incluso cuando el diablo está llamando a tu puerta», Mucho reafirma su condición de proyecto indómito dentro de la escena independiente estatal, demostrando que la lucidez crítica y el hedonismo rítmico no solo son compatibles, sino indispensables para narrar la realidad social de 2026.