MADRID, 1 de noviembre de 2026 — Mariah Carey ha convulsionado la actualidad musical internacional tras manifestar formalmente su ambición de registrar un dueto con el cantante y guitarrista Lenny Kravitz, al tiempo que reactiva las pistas sobre la recuperación de Someone’s Ugly Daughter, su célebre álbum de rock alternativo y grunge grabado clandestinamente en 1995. Durante una sesión de preguntas y respuestas mantenida con miles de usuarios en Reddit con motivo del inicio de la temporada otoñal, la diva neoyorquina aprovechó el planteamiento de un aficionado para enviar un mensaje diáfano al autor de Fly Away y arrojar nueva luz sobre los másteres originales custodiados desde hace más de tres décadas.
En Portada
- Mariah Carey emplaza a Lenny Kravitz a un dueto conjunto a través de un mensaje público directo en Reddit.
- La vocalista ofrece la pista «#noto» sobre la publicación pendiente de Someone’s Ugly Daughter con sus pistas vocales maestras.
- El proyecto discográfico de 1995 fue relegado en su día por Sony Music al alias Chick con Clarissa Dane al frente.
El reclamo directo a Lenny Kravitz en Reddit
La conversación comunitaria tomó un rumbo imprevisto cuando los seguidores de la artista indagaron sobre hipotéticas alianzas estilísticas que aún no han cristalizado en el estudio de grabación. Ante la insistencia de un fanático que reivindicaba la compatibilidad de registros entre el funk rock de Kravitz y el rango lírico de cinco octavas de la cantante, Carey no eludió la invitación: «Yo también amo a Lenny… ¡Lenny, si estás viendo esto, llámame!» .
La sintonía entre ambas figuras de la industria estadounidense se remonta a los años noventa, cuando ambos compartían la cúspide de las listas de ventas globales y coincidían en ceremonias de entrega de galardones. Sin embargo, sus trayectorias discográficas nunca cruzaron créditos en un tema de estudio formal. La aproximación cobra fuerza en un marco en el que Lenny Kravitz mantiene una incesante actividad en directo con presentaciones en recintos de gran formato de Madrid y Barcelona, mientras Carey reconfigura su repertorio buscando fórmulas que dialoguen con el sonido analógico y la instrumentación de banda tradicional.
El enigma de ‘Someone’s Ugly Daughter’: el disco grunge de 1995
Lejos de limitar su intervención al guiño hacia Kravitz, el intercambio digital sirvió para reactivar una de las leyendas urbanas más fascinantes de la fonografía moderna: el paradero de Someone’s Ugly Daughter. Cuando los participantes del foro interrogaron a la compositora sobre si este año verá por fin la luz la versión íntegra cantada por ella, Carey replicó con un mensaje críptico: «Me preguntan esto aproximadamente una vez por semana. Mi respuesta es… #noto. ¡Es una pista!» .
El génesis de este material se ubica en las sesiones de grabación de Daydream (1995), el multimillonario álbum de pop melódico y R&B que contenía sencillos generacionales como Fantasy o One Sweet Day. Cansada del meticuloso encorsetamiento que los ejecutivos de Sony Music y su entonces marido y presidente de la discográfica, Tommy Mottola, ejercían sobre sus composiciones, Mariah Carey aprovechaba los turnos nocturnos en el estudio neoyorquino The Hit Factory para canalizar su frustración a través de acordes distorsionados, baterías crudas y estética riot grrrl inspirada en formaciones como Hole, Sleater-Kinney o Green Day.
«Quería liberarme, desahogarme y expresar mi sufrimiento, pero también quería reír» , plasmó la cantante en su autobiografía de 2020, The Meaning of Mariah Carey. En aquellas memorias, la intérprete desveló que compuso, produjo y grabó cada una de las canciones del elepé durante jornadas maratonianas. Sin embargo, la cúpula corporativa del sello vetó tajantemente que la mayor vendedora de baladas del planeta apareciera vinculada a una propuesta de guitarras abrasivas y letras de rabia adolescente.
La tapadera de Chick y la intervención de Clarissa Dane
Para sortear la negativa del sello y evitar que el repertorio quedara archivado en un cajón, la discográfica autorizó una maniobra de maquillaje comercial: las pistas instrumentales y las melodías vocales compuestas por Carey fueron entregadas a su amiga y colaboradora Clarissa Dane, quien acudió a regrabar las voces principales. El disco vio la luz discretamente en otoño de 1995 bajo el sello 550 Music atribuido a una banda ficticia llamada Chick.
En los créditos del vinilo original, Mariah Carey únicamente constaba acreditada en tareas de coros, arreglos y diseño gráfico bajo el pseudónimo de D. Sue. Las cintas maestras con la voz solista de Carey permanecieron resguardadas en archivos privados durante un cuarto de siglo. No fue hasta su paso por el pódcast Las Culturistas cuando la creadora rompió el hermetismo y admitió que había localizado las tomas vocales originales analógicas y que planeaba restaurarlas: «Es un buen álbum. Ya lo escucharán» , proclamó en aquella conversación, dejando abierta la puerta a un rescate mediante distribución independiente fuera del paraguas de las multinacionales tradicionales.
Descifrando la clave «#noto» en la hoja de ruta de Carey
La referencia a la etiqueta «#noto» compartida en Reddit ha desatado de inmediato los análisis entre coleccionistas y analistas de la industria del disco. Diversas hipótesis apuntan a un acrónimo vinculado al título de una de las composiciones inéditas de las sesiones de Chick, o bien a un proyecto documental centrado en las grabaciones perdidas de The Hit Factory. Otra corriente entre los especialistas sugiere una alusión fonética a «Not Over» o a la recuperación de derechos editoriales tras expirar los plazos de retención de másteres fijados en los antiguos contratos de la década de 1990.
El interés de Mariah Carey por reivindicar su legado guitarrero coincide cronológicamente con su acercamiento a Lenny Kravitz. La confluencia entre ambos músicos representaría una doble reconciliación histórica: por un lado, consumar un encuentro artístico postergado durante más de treinta años; por otro, legitimar ante la crítica la versatilidad de una creadora sistemáticamente encasillada en los moldes del pop de gran consumo que, en el cenit de su fama, concibió uno de los ejercicios de rock alternativo más singulares de su época.