Hablar de la guitarra eléctrica en el sur de España durante el último medio siglo exige pronunciar con reverencia el nombre de Manuel Imán. Arquitecto sonoro indispensable del rock andaluz, pionero del sinfonismo progresivo ibérico, productor de cabeceras inmortales y explorador incansable del timbre, el músico hispalense protagoniza este jueves 29 de octubre de 2026 a las 21:00 horas una de las citas más entrañables y magistrales de la cartelera de conciertos en Sevilla. El escenario del Espacio Assejazz acoge The Joy of Blues, una velada irrepetible en la que el maestro celebra su cumpleaños sobre las tablas regresando al manantial primigenio que encendió su vocación en la adolescencia: el blues.
Cuando un instrumentista que ha recorrido todos los peldaños de la creación musical —desde la psicodelia underground de principios de los setenta hasta las grandes producciones internacionales en California y las cumbres de la Bienal de Flamenco— decide despojarse de artificios y volver a la escala pentatónica y a los doce compases del blues, el resultado no es un ejercicio de nostalgia, sino una cátedra de verdad expresiva. En la intimidad acústica de la sede de la Asociación Sevillana de Jazz, cada nota promete sonar con el peso del tiempo vivido y la frescura de quien sigue sintiendo un escalofrío al enchufar su guitarra a un amplificador de válvulas.
De la Sevilla underground y el hito de Goma al vuelo de Imán, Califato Independiente
Nacido en Sevilla en 1954, Manuel Rodríguez —universalmente conocido como Manuel Imán— forjó su sensibilidad musical en aquellos años finales de la década de los sesenta en los que los vinilos de Jimi Hendrix, Eric Clapton, B.B. King, John Mayall y las bandas británicas de blues-rock entraban casi de contrabando por las bases norteamericanas de Morón y Rota. En aquella Sevilla efervescente donde germinaba el movimiento underground, un jovencísimo guitarrista apodado entonces «Manolito Underground» comenzó a despuntar por una digitación limpísima, un uso profundamente lírico del bending y una curiosidad armónica que desbordaba los moldes habituales de la época.
En 1974 formó parte de una formación mítica y fundacional: Goma. Con su único álbum de estudio, el legendario 14 de abril (1975), Goma sentó junto al primer disco de Triana las bases estéticas del rock con raíces sureñas, cruzando la electricidad de las guitarras progresivas y los saxofones jazzísticos con el desgarro del compás andaluz. Apenas dos años más tarde, en 1976, el músico dio un paso decisivo al fundar junto a Iñaki Egaña, Kiko Guerrero y posteriormente el teclista Marcos Mantero una de las bandas de culto más veneradas de la historia de nuestra música: Imán, Califato Independiente.
Con dos obras maestras editadas por el sello CBS —Imán, Califato Independiente (1978), con su inolvidable suite extensa «Tarantos del Califato», y Camino del Águila (1980)—, el cuarteto llevó el rock sinfónico y la fusión instrumental a cotas de sofisticación inauditas en nuestro país, logrando una proyección internacional de culto que aún hoy mantiene reediciones y devotos en plazas tan exigentes como Japón o Latinoamérica.
Productor de leyendas y alquimista entre dos continentes
La inquietud de Manuel Imán nunca se detuvo en los márgenes de una sola etiqueta. Durante la década de los ochenta y noventa, su oído privilegiado y su dominio del lenguaje musical lo convirtieron en uno de los productores, arreglistas y guitarristas de sesión más solicitados del país. Su huella quedó impresa en grabaciones y directos junto a gigantes de la talla de Lole y Manuel, Pata Negra, Kiko Veneno, Remedios Amaya o los hermanos Paco y Pepe de Lucía, además de impulsar en 1985 el fenómeno masivo de La Década Prodigiosa antes de retomar su senda más personal e introspectiva.
Con discos en solitario como La Danza del Espacio (1992) o Sevilla Infinita, y tras una fructífera etapa de residencia artística en Malibú (California), el guitarrista perfeccionó un lenguaje propio donde la guitarra acústica y eléctrica tienden puentes entre Oriente y Occidente, el flamenco jondo y la música de cámara contemporánea. Sin embargo, debajo de todas esas capas de sabiduría compositiva siempre ha seguido latiendo el corazón del bluesman que aprendió a hacer llorar las seis cuerdas escuchando a los maestros del Delta y de Chicago.
‘The Joy of Blues’: una celebración rodeada de la élite musical sevillana
Tras haber cosechado el aplauso unánime de la crítica en sus recientes incursiones en la Bienal de Flamenco de Sevilla, Manuel Imán ha querido celebrar su aniversario vital y artístico con un espectáculo bautizado de forma transparente como The Joy of Blues («La alegría del blues»). Lejos de asociar el género exclusivamente a la melancolía, Imán reivindica el poder catártico, liberador y luminoso del blues cuando se comparte entre amigos y cómplices de primerísimo nivel sobre un escenario cercano.
Para esta noche tan señalada, el guitarrista se ha rodeado de una sección rítmica y armónica que reúne a tres puntales indiscutibles de la escena andaluza: el extraordinario pianista y organista Álvaro Gandul —cuya maestría con el órgano Hammond y el piano eléctrico ha brillado junto a Raimundo Amador, Rozalén o Pájaro—, el sólido contrabajista y bajista Rafa Torres y el preciso baterista Nacho Megina, a los que se sumarán invitados especiales a lo largo de las dos horas de concierto. El diálogo entre la guitarra cantabile y llena de matices dinámicos de Manuel Imán y los colchones de Hammond de Álvaro Gandul promete momentos de altísima combustión improvisatoria.
El refugio sonoro del Espacio Assejazz en Sevilla
Que este reencuentro con las raíces tenga lugar en el Espacio Assejazz (situado en la calle Escarpia, 2) añade un valor incalculable a la experiencia. Consolidado gracias al esfuerzo incansable de la Asociación Sevillana de Jazz como el gran templo del jazz, el blues y las músicas creativas en la capital hispalense, Assejazz ofrece un ambiente de respeto reverencial por la escucha, una acústica cálida y una cercanía física que permite observar cada vibrato en el mástil de Manuel Imán. Una cita obligada para cualquier amante de la guitarra con alma y de la historia viva de nuestra música.