MADRID, 24 de septiembre de 2026 — Los Punsetes han estrenado hoy en plataformas digitales «El año del caballo», el segundo corte promocional de su esperado octavo trabajo discográfico de estudio tras haber presentado meses atrás «Una persona triste». El quinteto madrileño, buque insignia del pop de guitarras independiente en Madrid y en todo el circuito estatal, firma una pieza de pop ruidoso y pulso taquicárdico donde la habitual barrera de cinismo corrosivo se desmorona frente a la ansiedad más cruda.
En Portada
- Nuevo corte de adelanto: «El año del caballo» se suma a «Una persona triste» como anticipo del próximo disco del quinteto madrileño.
- Producción de alto voltaje: Grabado mano a mano con Paco Loco, mezclado por Sergio Pérez García (Svper) y masterizado por Greg Obis en Chicago Mastering Service.
- Giro lírico frontal: La banda abandona la distancia irónica para retratar el vértigo de la hipocondría, la superstición y el miedo a la muerte repentina.
De la sátira punzante al ataque de pánico: el giro existencial de ‘El año del caballo’
A lo largo de más de dos décadas de trayectoria ininterrumpida, Los Punsetes han hecho del sarcasmo afilado, el desdén calculador y la observación sociológica sus herramientas predilectas. Sin embargo, en «El año del caballo», el grupo prescinde deliberadamente de cualquier coartada humorística. La composición aborda la desesperación de un individuo acorralado por el pánico físico y mental, buscando en vano explicaciones cósmicas o giros del calendario astrológico para justificar una racha de desdicha.
Sobre una base rítmica implacable conducida por la batería marcial de Chema González y el bajo de Luis Fernández, irrumpen las capas de distorsión melancólica trazadas por Manuel «Antonna» y Jorge García. En el centro del huracán sónico, la dicción imperturbable de Ariadna Paniagua articula sin rodeos la fragilidad de quien se descubre mortal en el momento más inesperado: “¿Qué me está pasando últimamente? Tengo miedo todo el rato de morirme de repente”.
La canción prescinde de los tradicionales guiños socarrones que definieron himnos pretéritos de la formación. Como apunta la propia banda al contextualizar este lanzamiento: «La broma nunca ha sido menos graciosa, no tenemos la mala leche ni la ironía a la que nos hemos podido agarrar en ocasiones, sino el más elemental grito de socorro ante un abismo que no devuelve el grito, solo silencio». Esa renuncia al escudo protector del cinismo otorga al tema una pegada emocional directa, retratando a una generación que oscila entre el escepticismo radical y la tentación de aferrarse a cualquier superstición con tal de hallar consuelo.
Paco Loco, Sergio Pérez García y la conexión con Chicago Mastering Service
El empaque sonoro de este nuevo capítulo vuelve a reunir al quinteto con uno de sus aliados históricos: el productor Paco Loco en sus estudios de El Puerto de Santa María. La coproducción entre el veterano técnico asturiano y la propia banda ha buscado capturar la crudeza del directo sin renunciar a una contundencia moderna que ensancha las frecuencias graves y la presencia cortante de las guitarras rítmicas.
En el apartado de mezclas, el trabajo ha corrido a cargo de Sergio Pérez García (conocido por su labor en Svper y por haber moldeado el sonido de formaciones como Mujeres, Joe Crepúsculo o La Bien Querida), quien ha dotado a la pista de un equilibrio quirúrgico entre la saturación de fuzz y la inteligibilidad melódica. Por su parte, la masterización se ejecutó en Chicago Mastering Service de la mano de Greg Obis, ingeniero de cabecera de la escena noise y slacker contemporánea norteamericana responsable de trabajos para MJ Lenderman, Slow Pulp o Duster.
Esta alianza técnica sitúa el sonido de la banda en un punto de madurez excepcional: la distorsión conserva el filo garajero de sus inicios maqueteros, pero gana en amplitud dinámica y pegada rítmica, evitando la sobrecompresión y permitiendo que la voz de Ariadna lidere la mezcla con esa solemnidad casi ceremonial que caracteriza sus puestas en escena.
Dos décadas conectando la post-movida con el ruido independiente
El lanzamiento de «El año del caballo» y el inminente nuevo álbum llegan tras un ciclo especialmente significativo para el grupo. Atrás quedan los fastos de su vigésimo aniversario, rubricados con el álbum de versiones Que Le Den Por Culo A Tus Amigos (Sonido Muchacho, 2024), donde formaciones coetáneas y herederas de su sonido revisitaron el cancionero de la banda.
Desde que a mediados de los 2000 debutaran con aquella icónica maqueta de siete temas que contenía «Yo amo a Punset» —homenaje al célebre divulgador científico que inspiró su nombre—, el combo madrileño ha tejido un puente fundamental entre la urgencia de la post-movida y el noise-pop de los años noventa. Con siete discos de estudio a sus espaldas, coronados en 2022 por el aclamado AFDTRQHOT, la formación ha demostrado una resistencia envidiable frente a las modas pasajeras de la industria.
El camino hacia esta nueva entrega discográfica arrancó formalmente con el sencillo «Una persona triste», consolidando un díptico temático sobre el desgaste anímico contemporáneo. La banda llega además tras haber rubricado hitos en vivo como su aplaudida sesión para la emisora internacional KEXP y actuaciones en recintos emblemáticos de Madrid como la Sala But o salas clave como Sala La Trinchera en Málaga.
Expectativas ante la nueva gira y la publicación del álbum
Con dos adelantos ya en circulación, la atención del público y la crítica especializada se desplaza hacia el anuncio oficial de la fecha de publicación del álbum completo y la posterior gira de presentación en salas de conciertos y festivales de todo el país. La incógnita sobre cómo adaptará la banda este repertorio de corte más introspectivo y oscuro a sus directos añade un aliciente extra para sus seguidores.
En vivo, la estampa estática de Ariadna frente al micrófono, contrastada con la combustión eléctrica del resto de integrantes, promete cobrar una nueva dimensión ante letras que ya no buscan la mofa externa, sino la confrontación con el propio vértigo interior. «El año del caballo» ratifica que Los Punsetes no necesitan reinventar su esencia para seguir sonando necesarios, urgentes y demoledores en el panorama musical español.