Noticias

Las 5 canciones ocultas de Metallica que reivindican la cara B de su discografía

Más allá de himnos globales como 'Master of Puppets' o 'Enter Sandman', la discografía de Metallica esconde joyas de enorme calibre técnico y emocional. Analizamos cinco composiciones clave rescatadas de las sombras del repertorio angelino.

canciones de Metallica en QConciertos
6 min

MADRID, 16 de octubre de 2026 — El paso de la gira mundial M72 World Tour de Metallica por recintos de gran formato como el Estadio Riyadh Air Metropolitano de Madrid confirmó que la maquinaria de San Francisco no necesita recurrir exclusivamente a los sospechosos habituales para sostener dos horas de directo arrollador. Aunque el imaginario colectivo asocia de inmediato al cuarteto formado por James Hetfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett y Robert Trujillo con los acordes de «Master of Puppets» o la omnipresencia de «Enter Sandman», el verdadero pulso de su catálogo reside con frecuencia en los pasajes que la radiofórmula y los repertorios de estadios decidieron orillar con el paso de las décadas.

En Portada

  • Radiografía a fondo de las cinco composiciones más infravaloradas y complejas del catálogo discográfico de Metallica.
  • Declaraciones de James Hetfield sobre el trauma familiar tras «The God That Failed» y el rechazo histórico a interpretar «Escape».
  • Evolución compositiva entre el thrash ochentero de los Sweet Silence Studios y las arriesgadas sesiones de ‘Load’ producidas por Bob Rock.

1. ‘Escape’ (Ride the Lightning, 1984): El encargo forzado que se convirtió en mito

Grabado en los míticos Sweet Silence Studios de Copenhague bajo la supervisión de Flemming Rasmussen, Ride the Lightning representó un salto evolutivo monumental para el thrash metal en 1984. Sin embargo, el penúltimo corte del plástico, titulado «Escape», nació bajo una coyuntura muy distinta a la furia creativa de cortes como «Creeping Death» o «Fade to Black». La discográfica europea Megaforce y los distribuidores exigieron a la banda registrar una pieza adicional con estructura melódica convencional para cerrar los 40 minutos de metraje.

Hetfield y Ulrich compusieron y grabaron la canción contrarreloj en apenas unas horas. A pesar de lucir un riff galopante y un estribillo sumamente pegadizo construido sobre compases tradicionales de heavy metal británico, el cuarteto repudió la pista de inmediato. Durante 28 años, «Escape» permaneció como la única composición de su era clásica jamás interpretada ante su público. El tabú solo se rompió en junio de 2012 durante el festival Orion Music + More en Atlantic City, cuando decidieron interpretar el álbum de 1984 de principio a fin.

«Esa canción fue el resultado directo de la presión del sello en el estudio; querían un tema accesible y siempre la odié. Cuando la tocamos en el festival Orion en 2012, fue literalmente la primera y última vez en nuestra vida que sonó en directo», reconoció públicamente el propio James Hetfield al terminar aquella actuación.

2. ‘The God That Failed’ (Metallica / Black Album, 1991): La herida abierta del dogma religioso

Lejos del ritmo trepidante de «Sad But True» o la apertura orquestal de «The Unforgiven», la pista diez del homónimo Black Album encierra uno de los pasajes líricos más desoladores de la trayectoria de Hetfield. Impulsada por una de las líneas de bajo con distorsión más pesadas y recordadas de Jason Newsted —afinada medio tono abajo por indicación directa del productor Bob Rock para maximizar el grosor rítmico—, «The God That Failed» aborda frontalmente el fallecimiento de Cynthia Hetfield por un cáncer no tratado debido a las estrictas convicciones de la Ciencia Cristiana que profesaba la familia.

«Trata sobre la fe ciega y el dolor inmenso de ver a mi madre consumirse por negarse a recibir tratamiento médico. Escribir esa letra fue la única forma que encontré para procesar la rabia que acumulé durante toda mi adolescencia», confesó Hetfield durante las sesiones retrospectivas del documental Classic Albums.

Musicalmente, el tema se aleja del thrash para abrazar un medio tiempo abrasivo donde Kirk Hammett firma uno de sus solos más articulados y melódicos, combinando pedal de wah-wah con un fraseo pentatónico de raíz puramente bluesera que rinde tributo a Michael Schenker.

3. ‘Ain’t My Bitch’ (Load, 1996): El groove pantanoso y la guitarra slide de Hammett

El lanzamiento de Load en junio de 1996 provocó una sacudida sísmica entre la facción más purista de sus seguidores debido al cambio de imagen estética y el acercamiento al hard rock alternativo. No obstante, el tema de apertura del disco, «Ain’t My Bitch», sintetiza con contundencia la audacia compositiva que el grupo exhibió en The Plant Studios de Sausalito. Kirk Hammett utilizó por primera vez en el estudio una guitarra slide de cuello de botella, dotando al riff principal de un sonido sucio, pesado y cercano al rock sureño contemporáneo de Lynyrd Skynyrd y Corrosion of Conformity.

La batería seca y contundente de Ulrich, combinada con un texto agresivo de Hetfield sobre no cargar con las frustraciones ajenas, convirtió al tema en un golpe sobre la mesa. Pese a haber funcionado con éxito como sencillo promocional en las emisoras de rock americanas a mediados de los noventa, la banda apenas la ha recuperado en un puñado de fechas aisladas desde finales de la gira Poor Touring Me de 1998.

4. ‘Leper Messiah’ (Master of Puppets, 1986): Anatomía del engaño telepredicador

Ubicada en la segunda mitad de Master of Puppets, «Leper Messiah» suele quedar eclipsada por la magnificencia sinfónica de «Orion» o la velocidad implacable de «Damage, Inc.». Sin embargo, este corte de cinco minutos y cuarenta segundos encarna una crítica despiadada contra el negocio de los telepredicadores estadounidenses de los años ochenta, mucho antes de que escándalos como el de Jim Bakker coparan la televisión internacional.

La estructura rítmica del tema destaca por un tempo machacón en cuatro cuartos que muta de forma imprevista hacia una aceleración frenética de thrash metal en su sección central. Esta progresión armónica generó en su momento intensos debates de autoría en la prensa especializada, si bien el registro oficial de créditos confirmó la firma exclusiva de Hetfield y Ulrich. En salas históricas de conciertos y festivales veraniegos, los devotos de la era clásica reclaman su presencia regular como una de las piezas con mejor pegada rítmica de toda la discografía dorada de la banda.

5. ‘Bleeding Me’ (Load, 1996): La catarsis introspectiva de ocho minutos

Si existe una composición en la etapa media de Metallica que merezca el estatus de obra de culto absoluto, esa es «Bleeding Me». Extendiéndose a lo largo de más de ocho minutos, el track representa un ejercicio de dinámica instrumental donde la banda transita con maestría desde arpegios limpios y susurros vocales hasta explosiones de distorsión pesada impulsadas por guitarras de afinación grave.

Hetfield redactó el texto tras asistir por primera vez a terapia para afrontar sus problemas de adicción al alcohol. La metáfora de las sanguijuelas y la purga emocional convirtió a esta pieza en una de las interpretaciones más honestas y crudas de su carrera, elevándose a cotas monumentales cuando fue reinterpretada junto a la Orquesta Sinfónica de San Francisco dirigida por Michael Kamen en el recordado álbum S&M de 1999.

Revisitar estas cinco composiciones constata que el valor patrimonial de Metallica no depende únicamente de sus grandes marcas de estadio, sino de un laboratorio sonoro de riesgo, honestidad lírica y contundencia técnica que continúa esperando a los oyentes más exigentes en las profundidades de su catálogo.

Transparencia y correcciones

En Qconciertos revisamos fechas, salas, fuentes oficiales y comunicados antes de publicar. Si detectas una errata o información actualizada, puedes escribirnos para revisarla.

Noticias relacionadas