MADRID, 10 de septiembre de 2026 — La Oreja de Van Gogh ha decidido posponer las sesiones formales de grabación de su próximo álbum de estudio hasta que concluya su extenuante gira internacional, un tour de gran escala que llenará recintos como el WiZink Center en Madrid. Tras certificar su sonado reencuentro con la vocalista Amaia Montero y publicar en Año Nuevo el single conmemorativo ‘Todos estamos bailando la misma canción’, el quinteto donostiarra ha confirmado que el ritmo implacable de la carretera impide por ahora materializar las maquetas acumuladas en un disco de larga duración.
En Portada
- El quinteto aplaza la entrada a los estudios de grabación por la intensa demanda de su actual gira internacional.
- La banda confirma que ya cuenta con decenas de maquetas compuestas durante sus meses de convivencia y ensayos.
- El grupo no publicará su esperado nuevo álbum con Amaia Montero hasta cerrar el calendario de conciertos en pabellones y estadios.
El pulso del directo frente a las exigencias del estudio
La sincronización entre una gira de dimensiones globales y la disciplina artesanal del estudio de grabación suele plantear un dilema insalvable para las formaciones consolidadas. Durante su reciente paso por la alfombra roja de los Premios Juventud 2026, los integrantes de la banda vasca abordaron abiertamente el estado de sus futuros planes discográficos, despejando los rumores que anticipaban un lanzamiento inminente antes de que finalizara el presente curso.
El teclista y principal arquitecto melódico de la formación, Xabi San Martín, junto al resto del grupo, explicó ante los micrófonos los motivos operativos que han forzado esta pausa en la producción: “Realmente teníamos en mente grabar un disco porque nos marchábamos de gira sin nuevas canciones y, por supuesto, en cuanto nos den un respiro los conciertos y la gira literalmente mundial, nos vamos a poner a ello”. Esta declaración constata que la prioridad inmediata del conjunto radica en satisfacer la demanda del público en directo antes de encerrarse a perfilar arreglos y mezclas definitivas.
La decisión responde a un criterio de estricta coherencia artística. Lejos de apresurar un álbum conceivedo con prisas entre prueba de sonido y vuelos transoceánicos, el grupo prefiere afrontar la fase de grabación en un entorno de concentración absoluta, preservando los estándares de producción que definieron sus cumbres de ventas entre finales de los años noventa y la década de los dos mil.
Composiciones en la carretera: el archivo inédito con Amaia Montero
Pese a la ausencia de fechas cerradas para ingresar al estudio, la maquinaria creativa de la formación no ha permanecido inactiva. El regreso de Amaia Montero al frente del micrófono ha reactivado la química de composición que caracterizó hitos del pop en español como Dile al sol (1998), El viaje de Copperpot (2000), Lo que te conté mientras te hacías la dormida (2003) y Guapa (2006).
La propia vocalista confirmó que el repertorio potencial no deja de engrosarse durante los traslados y las estancias en hoteles: “En el camino hemos compuesto muchas canciones que todavía no hemos tenido la oportunidad de llevar al estudio”. Estas composiciones, gestadas en formato acústico por Álvaro Fuentes, Haritz Garde, Pablo Benegas, Xabi San Martín y la propia Montero, exploran tanto la nostalgia lírica identitaria de la banda como registros melódicos adaptados a la madurez vocal y vital de sus integrantes.
El proceso de composición en gira permite al grupo testar ideas de manera espontánea, aunque la traslación de esas ideas a pistas multipista requiere semanas de trabajo minucioso en consola, microfonía y diseño de teclados analógicos. La banda rehúsa recurrir a grabaciones remotas o soluciones precipitadas, apostando por el método de grabación tradicional conjunto que siempre cimentó su pegada sonora.
De ‘Todos estamos bailando la misma canción’ al horizonte del nuevo LP
El primer adelanto de esta nueva etapa se materializó a comienzos de año con el lanzamiento de ‘Todos estamos bailando la misma canción’, una pieza de corte festivo y emotivo concebida específicamente para rubricar la reconciliación pública del grupo con su cantante original tras casi dos décadas de caminos separados. Aquel tema sirvió como barómetro para medir la temperatura del mercado discográfico y ratificó que el magnetismo de la marca permanece intacto entre diversas generaciones de oyentes.
No obstante, la banda considera que un álbum de larga duración exige una arquitectura conceptual mucho más compleja que la de un sencillo conmemorativo. El reto estético pasa por dialogar con el sonido de guitarras enérgicas, líneas de bajo melódicas y sintetizadores brillantes que estructuraron su época dorada, sin caer en el mero ejercicio mimético. Los seguidores, por tanto, deberán asumir un compás de espera mientras la banda concluye sus compromisos internacionales y selecciona el productor adecuado para coordinar las sesiones definitivas de grabación.
El circuito de conciertos como prioridad absoluta del pop español
La demanda por ver a la formación en vivo ha desbordado las previsiones iniciales de su promotora, obligando a duplicar fechas en recintos de gran capacidad en España y Latinoamérica, además de encabezar citas en diversos festivales de verano. Esta respuesta comercial confirma que la experiencia en directo constituye hoy el motor neurálgico de la industria musical, condicionando los tiempos de lanzamiento de las discográficas multinacionales.
Mientras la gira mantenga su ritmo de venta de entradas y desplazamientos continuos, la producción de material inédito continuará en fase embrionaria. La Oreja de Van Gogh ha optado por blindar la calidad de su futuro repertorio: el esperado nuevo disco verá la luz únicamente cuando el quinteto logre desmarcarse de la carretera para dedicarse, con calma y precisión de relojero, a la orfebrería de estudio.