El cuarteto hispalense reformula su alineación integrando el violín como punta de lanza sonora y entrega su álbum debut de diez cortes a través de Calaverita Records. Una colisión entre raíz flamenca, compás de rumba bastarda y la urgencia política de una generación que no renuncia a la trinchera del directo.
Hay proyectos que irrumpen con la necesidad visceral de marcar un antes y un después desde su primera comparecencia. La Jvnta milita precisamente en esa trinchera. Nacida como una voz de resistencia y afirmación popular, la banda se presenta en sociedad con su primer trabajo discográfico: el álbum Por ahí van los tiros, editado bajo el amparo de Calaverita Records. Una carta de presentación en largo donde cristaliza una insólita aleación entre cadencia flamenca, nervio eléctrico y conciencia de clase.
Lejos de acomodarse en las fórmulas convencionales del post-punk importado de latitudes anglosajonas, el combo hispalense ahonda en lo que bautizan con justicia como «post-punk neomudéjar». La gran novedad reside en la entrada triunfal del violín al frente de la formación, un instrumento que aquí no ejerce de mero adorno melódico, sino de detonante expresivo: rasga, dialoga con la herida del quejío y tensa el ambiente con una aspereza hipnótica que convive en armonía con una sección rítmica gobernada por el bajo percutiente y la batería de pulso marcial.

Diez heridas abiertas: de la emergencia ecológica a la trinchera del afecto
Producido y moldeado a caballo entre los estudios Happy Place y Nada Nuevo de la mano del productor Miguel Otero, Por ahí van los tiros condensa diez canciones que huyen de cualquier atisbo de eslogan vacío. El cancionero funciona como una radiografía urgente del presente:
- La fractura climática y el horizonte seco: letras que miran al agotamiento de los recursos naturales y la sequía endémica del sur peninsular sin caer en el derrotismo paralizante.
- El exilio económico y la precariedad juvenil: crónicas a ras de suelo sobre la expulsión laboral forzosa, los alquileres asfixiantes y la búsqueda de dignidad en ciudades convertidas en escaparates turísticos.
- La alerta democrática frente a la reacción: una contestación frontal a las derivas autoritarias, rescatando la memoria colectiva enterrada en cunetas y caminos rurales para convertirla en escudo identitario.
- El amor revolucionario como salvaguarda: frente a la descomposición ambiental y social, La Jvnta reivindica los vínculos compartidos, el afecto entre iguales y el apoyo mutuo como la trinchera más inexpugnable.
Alquimia sonora: donde el compás jondo colisiona con el nervio ochentero
En el plano compositivo, la banda desmitifica cualquier purismo. La pulsión progresiva de su sonido convive con un desparpajo admirable: en este álbum convergen ritmos de ascendencia afrocaribeña y africana, cadencias de rumba callejera, síncopas de jazz y un latido bailable cargado de sintetizadores y aristas funk-wave que recuerdan el eclecticismo más libre de la movida ochentera y la escuela iconoclasta del rock sevillano.
El contraste entre la agudeza chirriante del violín, el crujir de las cuerdas graves y los estribillos de vocación colectiva dota a cada pista de una luminosidad insospechada: canciones diseñadas no para el aislamiento doméstico, sino para ser coreadas con los puños en alto.
Ceremonia en vivo: mapa de la gira de presentación
El bautismo de fuego de Por ahí van los tiros no se limitará al formato digital o físico. El cuarteto traslada de inmediato su discurso a las tablas con una primera manga de directos que arrancará en suelo andaluz y tenderá puentes con el norte:
- Jueves 15 de octubre de 2026 – Sevilla: Sala Malandar
- Viernes 16 de octubre de 2026 – Granada: Sala Planta Baja (concierto conjunto con Compro Oro)
- Sábado 17 de octubre de 2026 – Jerez de la Frontera: La Guarida del Ángel ENTRADAS
- Noviembre de 2026 – El Puerto de Santa María (Cádiz): Festival Alhambra Monkey Week
- 26 de febrero de 2027 – Zaragoza: Sala Z
- 27 de febrero de 2027 – Barcelona: Sala Vol

La conjunción de fechas en tres plazas históricas como Malandar, la legendaria Planta Baja granadina en una velada de alto voltaje compartiendo escenario con Compro Oro y el duende subterráneo de La Guarida del Ángel jerezana perfilan un arranque arrollador antes de someterse al juicio prescriptor del Monkey Week.
Por ahí van los tiros se postula así como uno de los lanzamientos más valientes, inconformistas y necesarios de la temporada musical en el sur peninsular.
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