MADRID, 28 de octubre de 2026 — La Film Symphony Orchestra aterriza este fin de semana en Madrid y València para presentar su producción especial DRACUL, un programa sinfónico consagrado a las partituras cumbre del cine de terror, suspense y fantasía oscura. El conjunto liderado por el director y divulgador Constantino Martínez-Orts desplegará a setenta instrumentistas sobre las tablas de la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música el sábado 31 de octubre a las 22:30 horas, antes de trasladar el montaje el domingo 1 de noviembre a las 18:30 horas a la Sala Iturbi del Palau de la Música de València, en lo que supone el estreno absoluto de esta velada temática en tierras valencianas.
En Portada
- La Film Symphony Orchestra estrena el espectáculo temático DRACUL en doble sesión peninsular con setenta instrumentistas en plantilla sinfónica.
- El repertorio rescata obras maestras de Bernard Herrmann, John Williams, Jerry Goldsmith y Wojciech Kilar junto a clásicos góticos de Tim Burton y Danny Elfman.
- La gira compagina este hito con su tour anual ODISEA tras superar la barrera del millón de espectadores en salas y auditorios españoles.
Arquitectura sonora del miedo: de Herrmann a Wojciech Kilar
La concepción de DRACUL huye deliberadamente del formato de popurrí superficial para articular una panorámica cronológica y formal sobre cómo los grandes compositores del siglo XX articularon el pavor, la tensión psicológica y el misterio a través del lenguaje orquestal clásico. El programa se sustenta sobre pilares del repertorio cinemático que revolucionaron la orquestación moderna, empezando por los violentos glissandos y ataques percusivos de cuerda con los que Bernard Herrmann transformó Psicosis (1960) en un manifiesto vanguardista, o el implacable motivo ostinato de dos notas con el que John Williams dotó de presencia invisible al escualo de Tiburón (1975).
«El terror cinematográfico no se entendería sin su dimensión musical; cuando prescindimos de la partitura en secuencias icónicas, la imagen pierde casi toda su carga dramática y psicológica», explica Constantino Martínez-Orts al desgranar las complejidades del repertorio. «En DRACUL no nos limitamos a ejecutar notas memorables, sino que recreamos la arquitectura tímbrica original, trabajando dinámicas extremas que van desde el susurro casi inaudible de las maderas hasta la detonación atronadora de los metales y la percusión pesada». En esa línea destacan composiciones como la liturgia siniestra de La profecía (1976), donde Jerry Goldsmith fundió cantos gregorianos profanos con disonancias orquestales, y la suite de Poltergeist (1982), paradigma del contrapunto entre inocencia infantil y pesadilla espectral.
El núcleo titular del espectáculo toma cuerpo en la partitura compuesta por el polaco Wojciech Kilar para Drácula de Bram Stoker (Francis Ford Coppola, 1992). Su tratamiento de los metales graves, los coros densos y la marcha luctuosa del prólogo exigen una contundencia física que la plantilla de setenta músicos de la FSO traslada al espacio acústico de los auditorios de concierto, devolviendo a la obra de concierto su solemnidad primigenia sin el filtro de la mezcla cinematográfica tradicional.
Fantasía gótica, humor macabro y cruce generacional
Junto a las obras adscritas al suspense canónico y al horror visceral —entre las que figuran pasajes de Alien, el octavo pasajero de Jerry Goldsmith y la visceral recreación orquestal de Frankenstein de Mary Shelley firmada por Patrick Doyle—, la propuesta de la orquesta abre espacio a la vertiente más lúdica y fantástica del género. Las creaciones de Danny Elfman para el universo estético de Tim Burton ocupan un tramo destacado del recital, con suites dedicadas a Pesadilla antes de Navidad y Beetlejuice, donde el vodevil, las campanas tubulares y los ritmos sincopados de viento madera articulan una celebración festiva del folclore fúnebre.
Ese balance se completa con títulos que dialogan directamente con el público familiar, como la partitura de David Newman para Casper, las marchas de Marc Shaiman en La familia Addams, el espíritu gamberro de Jerry Goldsmith en Gremlins y el homenaje a la tradición del Día de Muertos presente en Coco. Con esta transversalidad, el ensamble logra conectar a varias generaciones de aficionados a las bandas sonoras bajo una misma liturgia acústica de dos horas y media de duración.
«Buscamos que la audiencia viva la intensidad del cine desde la pureza sonora del directo, enriqueciendo la audición con un diseño de luces dramático y elementos de puesta en escena teatral donde las intervenciones narrativas rompan la distancia formal habitual de los auditorios», añade Martínez-Orts. De hecho, la producción fomenta que los asistentes acudan caracterizados con disfraces y atuendos alusivos a las películas representadas, transformando la velada en un acontecimiento inmersivo que subvierte la rigidez ceremonial de los recintos sinfónicos tradicionales.
Dos templos acústicos para una convocatoria única
La elección de los escenarios responde a la voluntad de aprovechar dos de las salas con mejores cualidades reverberantes del circuito español. La Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música en la capital, con su disposición envolvente y capacidad para más de dos mil espectadores, acogerá la primera descarga en la noche del sábado 31. Por su parte, la Sala Iturbi del Palau de la Música de València vivirá al día siguiente el bautismo de fuego de DRACUL ante el público levantino, un hito inédito en el historial de la formación tras su reciente remodelación técnica.
Estas dos presentaciones puntuales de Halloween conviven en el calendario de la formación con ODISEA, la gira troncal con la que la Film Symphony Orchestra recorre los principales recintos del país durante la temporada 2026-2027. Respaldada por una trayectoria que supera el millón de entradas despachadas a lo largo de centenares de conciertos en territorio nacional, la formación continúa consolidando su modelo de divulgación sinfónica, aunando virtuosismo técnico, rigor historicista y vocación de masas en torno al patrimonio sonoro de la gran pantalla.