MADRID, 1 de septiembre de 2026 — El vocalista, multiinstrumentista y compositor belga J.Bernardt publicará su tercer álbum de estudio, titulado Wild Swim, el próximo 13 de noviembre a través del sello independiente Play It Again Sam. El anuncio llega respaldado por el estreno inmediato de su primer single oficial, «Love Is on My Mind», una composición registrada en riguroso directo en los míticos estudios 64 Sound de Los Ángeles bajo la dirección del productor británico Paul Butler.
En Portada
- Tercer asalto discográfico: Jinte Deprez fija el 13 de noviembre para el lanzamiento de Wild Swim con el sello Play It Again Sam.
- Sonido Motown y grabación californiana: Producido por Paul Butler en 64 Sound Studio junto a instrumentistas de Adele, Alabama Shakes y coros de corte clásico.
- Nuevo adelanto disponible: El single «Love Is on My Mind» marca un giro vitalista y expansivo frente a la atmósfera herida de sus obras previas.
De la catarsis de ‘Contigo’ a la apertura universal de ‘Wild Swim’
Jinte Deprez, conocido por sostener junto a Maarten Devoldere la columna vertebral melódica de la aclamada banda de pop alternativo Balthazar, consolida con esta entrega un camino personal que inició hace casi una década. Cuando debutó en solitario con Running Days (2017), el artista flamenco canalizó sintetizadores nocturnos, texturas electrónicas y R&B contemporáneo. Siete años después, su segundo larga duración, Contigo (2024), abordó sin paliativos el duelo provocado por una ruptura sentimental traumática mediante una densa arquitectura de cuerdas dramáticas y pulsión melancólica.
En Wild Swim, la narrativa emocional experimenta un viraje copernicano. Deprez prescinde de la confesión estrictamente autobiográfica para observar los avatares cotidianos con distancia lúcida y una agradecida ligereza vital. Las canciones exploran la incertidumbre, la reconciliación con el azar y la belleza que anida en aquellos acontecimientos que escapan a cualquier pretensión de control.
«Sentía que ya había agotado el ejercicio de mirar hacia dentro; tras el desgaste de una ruptura tan visceral, necesitaba abrir las ventanas y reconectar con el movimiento impredecible de la vida», explica Jinte Deprez respecto a las motivaciones de este nuevo cancionero. «El concepto de Wild Swim remite precisamente a esa sensación de arrojarse al agua fría: no sabes qué corriente te arrastrará, pero el impacto te devuelve instantáneamente al presente más absoluto».
La conexión californiana: Paul Butler y el pulso analógico de 64 Sound
La gestación sónica del disco responde a una decisión deliberada de alejarse de los métodos de autoedición casera que habían caracterizado sus anteriores incursiones en el estudio de Gante. Deprez cruzó el Atlántico para instalarse en el barrio angelino de Highland Park, ingresando en 64 Sound Studio junto a Paul Butler, productor responsable de moldear las sonoridades atemporales de los primeros trabajos de Michael Kiwanuka y Devendra Banhart.
Lejos del ensamblaje digital por pistas aisladas, las sesiones de Wild Swim se articularon bajo la disciplina de la toma colectiva en directo sobre cinta analógica. El propósito fundamental radicaba en registrar la fricción humana y los pequeños desajustes dinámicos propios del rhythm and blues pretérito. Butler reclutó a un solvente elenco de músicos de sesión para apuntalar las maquetas de Deprez: el baterista Lewis Wright (batería de directo y estudio vinculada a Alabama Shakes), el bajista Peter Randall (colaborador habitual en los directos mundiales de Adele) y el teclista Mitchell Yoshida (pieza clave en el engranaje de Edward Sharpe & The Magnetic Zeros).
«Cuando Jinte llegó a Los Ángeles, lo primero que acordamos fue guardar el ordenador y trabajar como lo hacían los combos de soul en los años sesenta», relata el propio Paul Butler al rememorar las jornadas de grabación. «Buscábamos que su registro vocal sonara sin corazas, prescindiendo de dobles tomas artificiosas. Al tocar todos en círculo mirando sus gestos, conseguimos que cantara con una libertad y un desgarro que jamás había alcanzado antes en sus proyectos».
Esta comunión orgánica se enriquece gracias a una tríada vocal femenina de primer orden. Los coros armónicos de Lex Noblitt, Isabel Whelan y Dasha Chadwick impregnan la mayor parte del minutaje, emulando la clásica escuela vocal de Tamla Motown y Stax Records, sirviendo como contrapunto afrancesado y elegante frente al timbre arenoso de Deprez.
Análisis de «Love Is on My Mind»: la chispa del renacimiento
El primer bocado del disco, «Love Is on My Mind», sintetiza con precisión milimétrica la nueva dirección artística de J.Bernardt. Construida sobre un patrón rítmico sincopado donde el bajo de Peter Randall traza líneas melódicas de gran cadencia funk, la canción rehúye cualquier tentación de dramatismo sombrío.
La instrumentación respira con holgura: los teclados vintage Wurlitzer de Yoshida dialogan con guitarras rasgueadas sin compresión invasiva, mientras la entrada en tromba de las armonías de Noblitt, Whelan y Chadwick eleva el estribillo hacia cotas de genuina euforia soul. La lírica retrata el desconcierto que produce la llegada de un nuevo amor cuando uno todavía creía estar protegido tras las defensas del escepticismo.
Lejos de los arreglos orquestales casi fúnebres que sostenían composiciones de su anterior ciclo como «Matter of Time», este nuevo corte exhibe una frescura melódica inmediata, recordando a los mejores momentos del pop soul europeo de Paul Weller o los pasajes más distendidos de Richard Swift.
Expectativas de directo y recorrido en salas
La edición de Wild Swim el 13 de noviembre a través de Play It Again Sam sitúa a J.Bernardt en una posición privilegiada de cara a la temporada de conciertos en sala. La escena de recintos en capitales estatales como Madrid y Barcelona ya acogió en el pasado los formatos íntimos del belga, visitando espacios como la Sala Villanos y la emblemática Sala El Sol durante sus etapas formativas en solitario.
La traslación de un álbum fundamentado en interpretaciones vivas y metales analógicos requerirá previsiblemente una alineación escénica ampliada, capaz de recrear la densidad rítmica y los juegos corales capturados en Los Ángeles. Tras el cierre de ciclo con su banda nodriza, las próximas semanas desvelarán el calendario definitivo de paradas con el que Jinte Deprez defenderá sobre el escenario el catálogo más honesto y desinhibido de su trayectoria.