MADRID, 5 de octubre de 2026 — El compositor y pianista argentino Fito Páez detuvo de forma tajante su actuación en directo en el Polideportivo Islas Malvinas de Mar del Plata tras presenciar cómo los efectivos de seguridad privada del recinto forzaban a los espectadores a permanecer sentados e inmóviles mientras intentaban levantarse para bailar y celebrar el repertorio.
En Portada
- Fito Páez frena en seco su presentación en Mar del Plata al detectar coacciones injustificadas del personal de control hacia el público.
- El músico rosarino reivindica la comunión del directo frente al autoritarismo con una advertencia histórica: «No quiero volver a sentir los 70 otra vez en mi país».
- A través de un comunicado posterior, el artista denuncia la naturalización de la represión en espacios colectivos y la vigencia de los derechos constitucionales.
Interrupción sobre el escenario: «Nadie está haciendo nada malo»
El incidente ocurrió en pleno desarrollo del espectáculo cuando Páez advirtió desde el piano que varios miembros del operativo de seguridad increpaban a seguidores situados en las plateas para obligarles a sentarse. Lejos de ignorar la situación, el autor de El amor después del amor tomó el micrófono, exigió el cese inmediato de las intervenciones y confrontó directamente a los vigilantes ante miles de personas que respondieron con una ovación unánime.
«No quiero volver a sentir los 70 otra vez en mi país», sentenció el músico rosarino desde las tablas, aludiendo a los periodos más oscuros del autoritarismo en Argentina. Acto seguido, remarcó la falta de legitimidad de las órdenes coercitivas impuestas en el pabellón: «No son policías, son seguridad de acá. Y nadie está haciendo nada malo». El artista instó a la propia audiencia a defender su derecho al disfrute pacífico y colectivo, pidiéndoles expresamente que no permitieran ser avasallados cuando únicamente estaban expresando su entusiasmo ante las canciones.
El descargo público: memoria, derechos ciudadanos y el pulso social
Horas después de concluir la cita musical en la costa bonaerense, Fito Páez profundizó en lo sucedido a través de un extenso pronunciamiento oficial. En el texto aclaró que el dispositivo de control no formaba parte de su equipo de producción técnica habitual, sino que respondía a contrataciones directas vinculadas a la gestión del recinto.
El compositor vinculó la actitud observada en el Polideportivo con tensiones que trascienden el marco estrictamente musical: «Las maneras que vi me retrotrajeron a un pasado horripilante e indeseado. Y no tan pasado tampoco, las represiones en las marchas de jubilados y en manifestaciones populares con derechos constitucionales funcionan en gran escala con víctimas de todo tipo. Algo en nuestra sociedad se está instalando, naturalizando. Alguien con un arma o un poder supuesto, impone su voluntad sobre los demás».
Páez ratificó su determinación de intervenir sin medias tintas en defensa de su público: «Exploté y no me arrepiento de una sola palabra que dije con la adrenalina en sangre». Asimismo, subrayó la capacidad sanadora de la cultura frente a la hostilidad: «¡La música curó todo! El baile, el canto y el abrazo de todo el estadio encendido de amor. ¡Viva la música! ¡Gracias Mar del Plata!».
La catarsis del directo frente a la rigidez en grandes recintos
El episodio vivido en Mar del Plata reabre el debate recurrente en la industria de la música en vivo acerca de los límites operativos del personal de control en salas y recintos de gran aforo. Mientras los protocolos de evacuación y pasillos despejados resultan indispensables para garantizar la integridad estructural de cualquier evento multitudinario, la imposición arbitraria del estatismo en sectores de butacas choca frontalmente con la naturaleza de los conciertos de rock, donde la respuesta física y emocional del público forma parte intrínseca de la experiencia artística.
La trayectoria de Páez, marcada por más de cuatro décadas de crónica social, compromiso democrático y defensa de las libertades civiles a través del cancionero popular latinoamericano, encuentra en este episodio un nuevo reflejo de su postura ética ante el directo. El rock en español ha ejercido históricamente como refugio de encuentro ciudadano, y la reacción del músico reafirma que el escenario no puede permanecer ajeno a lo que sucede en la pista.
Próximas fechas y continuidad del calendario de directos
Tras el emotivo desenlace de la velada marplatense, donde la energía colectiva terminó imponiéndose al desencuentro inicial, la gira del artista continúa su marcha programada por los principales escenarios del continente. Los seguidores de la cartelera de conciertos pueden consultar las actualizaciones de fechas, recintos y venta de localidades en los canales oficiales de la plataforma.