MADRID, 22 de septiembre de 2026 — Filip Clements debuta en la escena discográfica internacional con su álbum Soft Apocalypse y el sencillo «A Million Miles Away», mientras Magne Furuholmen, legendario teclista de a-ha, respalda la emancipación autoral de su hijo tras sus recientes actuaciones en salas de Londres y citas multitudinarias en Oslo.
En Portada
- Filip Clements publica su primer álbum de estudio, titulado Soft Apocalypse, consolidando su propio lenguaje como compositor e instrumentista.
- El disco cuenta con la coproducción de los galardonados Catherine Marks y Martin Terefe, sumando el bajo de Tord Overland Knudsen (The Wombats).
- Magne Furuholmen elogia la autonomía creativa de su hijo y reflexiona sobre el peso intergeneracional del repertorio pop clásico.
La distancia necesaria frente al peso de la herencia pop
Crecer bajo la influencia directa de uno de los arquitectos del synth-pop europeo de los años ochenta representa un arma de doble filo para cualquier aspirante a compositor. Para Filip Clements, hijo de Magne Furuholmen —teclista, letrista y cofundador de a-ha—, la primera reacción natural ante el peso del árbol genealógico no consistió en asaltar los estudios de grabación, sino en alejarse deliberadamente de los focos y de las expectativas del circuito profesional.
La presión social y las comparaciones tempranas operaron como un estímulo para buscar una identidad vital al margen de las listas de éxitos. «Intenté encontrar mi propia identidad. Todos tenían esa expectativa, me preguntaban constantemente si iba a dedicarme a la música. Por eso decidí tomar distancia», subraya Clements al evaluar esa etapa formativa. El alejamiento lo llevó por derroteros alejados de la industria comercial, incluyendo su servicio militar, periodo durante el cual redescubrió de forma clandestina un piano en la capilla de su acantonamiento. Aquellas sesiones nocturnas y solitarias frente al teclado reactivaron la pulsión compositiva desde una necesidad expresiva genuina y desprovista de tutelas.
Magne Furuholmen siguió aquella evolución sin intervenir en sus elecciones formativas: «Uno intenta correr para irse lejos de algo y luego el retorno sucede como un proceso orgánico. Cada artista tiene que trazar su propio sendero. Cuando estás listo, simplemente lo sabes».
De la soledad del home studio a la alta ingeniería de sonido
Durante los años posteriores a su reencuentro con el piano, Clements adoptó la metodología de una banda unipersonal. Diseñó, tocó, programó y mezcló cientos de maquetas en solitario, acumulando horas de oficio en la intimidad de su ordenador. No obstante, la gestación de Soft Apocalypse exigió desarmar ese hermetismo y abrir los temas a una mesa de trabajo colectiva de primer nivel técnico.
El álbum congregó en los estudios a profesionales de calibre internacional. En el cuadro de mandos intervinieron los reconocidos productores Martin Terefe y Catherine Marks, ambos poseedores de premios Grammy y créditos junto a figuras globales del pop-rock anglosajón. En la sección de ritmo, el proyecto sumó a bateristas curtidos en grabaciones de Robbie Williams y James Blunt, mientras que el bajo corrió a cargo de Tord Overland Knudsen, integrante de la banda británica The Wombats.
El cambio de escala supuso un desafío psicológico y profesional para Clements. «Es una situación diametralmente opuesta a estar encerrado en una habitación tomando cada decisión técnica sin consultar a nadie», explica el joven músico. Enfrentarse a ingenieros y productores de largo recorrido obligó al autor a confrontar el síndrome del impostor, un proceso que quedó plasmado de manera explícita en las sesiones del corte «A Million Miles Away».
«Tener esa canción como el punto de partida de las sesiones fue un acierto; sirvió para encarar el temor de frente y canalizar esa vulnerabilidad a través de los arreglos», apunta Clements. Conforme avanzaron las jornadas de grabación, el cantante asumió con firmeza la dirección estética de las mezclas, delegando la precisión rítmica en la banda de soporte para volcarse íntegramente en las líneas vocales y la carga poética de los textos.
Cinematografía y claroscuros en el repertorio de ‘Soft Apocalypse’
Desde el punto de vista estilístico, Soft Apocalypse huye de las estructuras sintéticas planas para abrazar una paleta de matices acústicos y cinematográficos. Composiciones como «Soft Apocalypse», tema homónimo que actúa como columna vertebral de la obra, abren pasajes crepusculares donde las cuerdas y los pianos de cola dialogan con sutiles texturas eléctricas. Por su parte, temas como «Weightless» y «Corners», forjados en estrecha colaboración con Knudsen, preservan la inmediatez melódica del indie-rock orgánico europeo.
El objetivo de producción radicó en garantizar que el disco mantuviese un pulso narrativo cohesionado de principio a fin. «El desafío radicaba en asegurar que toda la secuencia sonara como una travesía unitaria y no como una mera acumulación de canciones sueltas», recuerda Clements sobre las decisiones finales de secuenciación y masterización.
Magne Furuholmen y el fenómeno ‘Take On Me’: cuando la canción pertenece al público
La presencia de Magne Furuholmen como observador externo en la carrera de su hijo suscita inevitablemente reflexiones sobre la monumental trayectoria de a-ha. A cuatro décadas del impacto mundial de «Take On Me» en 1985, el veterano compositor noruego analiza con perspectiva el estatus de aquel riff de sintetizador que marcó a fuego la cultura pop universal.
Furuholmen insiste en que las creaciones de semejante magnitud terminan escapando al control de sus creadores para ingresar en el dominio colectivo. «En aquel momento sabíamos que el estribillo tenía un gancho comercial poderoso para abrirnos paso, pero jamás anticipamos que se transformaría en un himno intergeneracional. Esa canción ya no nos pertenece en absoluto; está ahí fuera y es patrimonio de la gente», reflexiona Furuholmen.
Al mismo tiempo, el músico valora que el éxito masivo dotó a su banda de la independencia artística necesaria para moldear un catálogo mucho más oscuro y complejo en décadas posteriores, un modelo de solvencia que ahora sirve de espejo para el despegue de Filip sin necesidad de replicar sus fórmulas estilísticas.
Autonomía en directo y consolidación en los festivales nórdicos
La complicidad entre padre e hijo se sostiene sobre un estricto respeto a la autoría independiente. Aunque compartieron sesiones informales durante los inicios caseros de Filip, nunca conformaron un tándem de composición comercial ni Magne ejerció de mánager intervencionista. «Este es el proyecto exclusivo de Filip; mi papel se limita al de un interlocutor de confianza cuando él busca una segunda opinión», recalca Furuholmen.
Esa madurez autoral ya ha sido testeada sobre las tablas. Tras rodar el repertorio en recintos de formato club por el Reino Unido y Noruega durante los meses de primavera y verano, Clements defendió las piezas de Soft Apocalypse ante más de 5.000 espectadores en el Parken Festival. El calendario de conciertos contempla próximas fechas en directo en salas de Oslo junto al bajista Tord Overland Knudsen, antes de anunciar nuevas extensiones de gira internacional.
Para Magne Furuholmen, el momento definitorio de esta nueva etapa ocurrió al contemplar la actuación de su hijo desde el lateral del escenario: «Estaba nervioso por la responsabilidad, pero cuando empezó el concierto la solvencia fue total: la propuesta es sólida y estoy sumamente orgulloso». Con Soft Apocalypse, Filip Clements no esquiva su apellido ni se resguarda en él; simplemente conquista un espacio de legitimidad musical con firma propia.