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El Proyecto VIBRA de la Politècnica de València revoluciona los conciertos en directo para personas sordas con chalecos hápticos y biosensores

La Universitat Politècnica de València lidera el Proyecto VIBRA, una pionera investigación multisensorial impulsada por Claudia Goyes que integra chalecos vibratorios sincronizados, bucles magnéticos y biosensores de respuesta emocional en auditorios. Con la implicación directa del pianista Antonio Morant y el Coro VozNColor, esta iniciativa redefine la accesibilidad universal en la música en vivo, derribando las barreras acústicas tradicionales para convertir el sonido en estímulos táctiles y visuales de alta precisión.

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VALENCIA, 26 de septiembre de 2026 — El Proyecto VIBRA, desarrollado por investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV) en la ciudad de Valencia, ha puesto en marcha un ambicioso protocolo tecnológico que transforma la percepción de los conciertos en directo para personas con discapacidad auditiva y usuarios de implantes cocleares. Mediante el uso combinado de chalecos vibratorios sincronizados por radiofrecuencia, sistemas de bucle magnético de última generación y biosensores fisiológicos, el equipo científico y artístico traslada las frecuencias sonoras al plano háptico y visual en recintos musicales.

En Portada

  • La investigadora Claudia Goyes lidera el Proyecto VIBRA en la UPV para llevar la experiencia sonora al tacto y la vista mediante tecnología háptica.
  • La experimentación en directo cuenta con la participación del concertista Antonio Morant y la formación vocal Coro VozNColor monitorizados con biosensores.
  • El modelo abre la puerta a la estandarización de salas de conciertos y festivales accesibles en el circuito estatal de música en vivo.

De la barrera acústica al impacto háptico: la génesis de VIBRA

La génesis del Proyecto VIBRA parte de una necesidad tangible experimentada en primera persona. La investigadora Claudia Elizabeth Goyes Yepez, diagnosticada con pérdida auditiva severa y usuaria de implantes cocleares, convirtió las dificultades sistemáticas para disfrutar de la música en salas y auditorios en el motor de una tesis experimental. El reto no consistía únicamente en amplificar la señal o añadir subtítulos en pantallas perimetrales, sino en descodificar la riqueza tímbrica y armónica de una interpretación en directo para transmitirla a través del sistema somatosensorial.

«La música puede experimentarse de muchas maneras», explica Goyes al desgranar los fundamentos de la investigación en el campus universitario. «Hacerla verdaderamente accesible no consiste únicamente en eliminar obstáculos físicos o logísticos en la entrada del recinto, sino en encontrar nuevas formas de sentirla, procesarla y disfrutarla con la misma intensidad emocional que cualquier otro espectador en la sala». Con esta premisa, la UPV ha articulado un consorcio multidisciplinar que agrupa a ingenieros acústicos, neurocientíficos, médicos especialistas en otorrinolaringología, intérpretes de lengua de signos (LSE) y formaciones musicales profesionales.

Tecnología inmersiva en el escenario: chalecos vibratorios y registro biométrico

El núcleo técnico del proyecto descansa sobre el empleo de chalecos vibratorios de respuesta háptica multizona. Estos dispositivos recogen la señal de audio en tiempo real desde la mesa de mezclas del recinto y la dividen en bandas de frecuencia diferenciadas. Los graves y subgraves —esenciales en la percusión y las líneas de bajo— se dirigen a transductores ubicados en la zona lumbar y el pecho, mientras que los medios y agudos se traducen en microvibraciones dinámicas repartidas por la espalda y los hombros.

A esta tecnología se suma un despliegue sin precedentes de biosensores dérmicos y de frecuencia cardíaca colocados en los participantes durante las sesiones de prueba. El objetivo radica en mapear las respuestas electrodérmicas y la variabilidad del pulso frente a cambios de dinámica, tempo y textura musical, cotejando posteriormente las métricas fisiológicas con cuestionarios psicométricos de percepción estética.

La alianza con Antonio Morant y el Coro VozNColor

Para someter el sistema a un entorno interpretativo de máxima exigencia tímbrica, el Proyecto VIBRA ha integrado en sus ensayos al prestigioso pianista y concertista Antonio Morant y al conjunto coral Coro VozNColor. La interacción simultánea entre el rango dinámico del piano acústico y la polifonía vocal permite contrastar cómo los usuarios perciben la articulación del fraseo, el sustain de las notas y las transiciones corales a través del chaleco.

«Cuando interpretamos repertorio complejo, los matices del pedal y el timbre vocal generan una firma vibratoria singular que los asistentes reconocen al instante a través de su cuerpo», destaca el equipo técnico durante las pruebas acústicas. «Comprobar que un cambio de modo mayor a menor o una modulación súbita provoca una reacción fisiológica medible en personas sordas confirma que la emoción musical trasciende al canal puramente timpánico».

Un nuevo horizonte para la red de salas y festivales

El trabajo desarrollado en la Universitat Politècnica de València sienta un precedente crucial para la industria del espectáculo en España. Frente a los modelos tradicionales que limitan la accesibilidad a zonas reservadas con visibilidad reducida, el protocolo de VIBRA propone un estándar reproducible para la red de salas de conciertos y los grandes festivales de música.

La integración de chalecos hápticos sincronizados por radiofrecuencia, bucles de inducción magnética calibrados para audífonos e implantes, e iluminación cromática sincronizada con las frecuencias armónicas dibuja una cartelera inclusiva donde la barrera del decibelio deja de ser un factor excluyente. El equipo de Claudia Goyes continuará recopilando datos en auditorios valencianos durante los próximos meses con la vista puesta en transferir esta tecnología a giras y espectáculos de gran formato en todo el territorio nacional.