MADRID, 31 de agosto de 2026 — David Fair, cofundador de la influyente banda de noise pop Half Japanese, falleció este sábado 29 de agosto a los 74 años en Maryland víctima de un cáncer. Su muerte apaga una de las mentes más audaces del rock subterráneo estadounidense, cuyo legado sonoro inspiró a bandas de estadio como Nirvana durante la gira ‘In Utero’ y resonó con intensidad en directos memorables en el festival Primavera Sound en Barcelona.
En Portada
- El músico y artista visual David Fair muere a los 74 años en Maryland a causa de un cáncer, según confirmó su hermano Jad Fair a la revista Rolling Stone.
- Coautor del seminal triple álbum ‘1/2 Gentlemen/Not Beasts’ (1980) y del manifiesto «How to Play Guitar», dinamitó los dogmas de la afinación y el solfeo en el rock.
- Admirado profundamente por Kurt Cobain, Half Japanese giró en grandes pabellones y dejó directos de culto en España en festivales como Primavera Sound y GetMAD!.
El dormitorio de Uniontown y el nacimiento del primitivismo lo-fi
La génesis de Half Japanese constituye uno de los mitos fundacionales de la cultura alternativa norteamericana. A mediados de la década de 1970, en un dormitorio juvenil de la localidad de Uniontown (Maryland), David Fair y su hermano Jad decidieron formar un conjunto musical sin contar con formación técnica previa, sin conocimientos de armonía y sin la menor intención de adquirirlos. Aquel aparente déficit operativo se convirtió de inmediato en su mayor ariete estético. Equipados con guitarras desvencijadas, amplificadores de baja potencia y cajas de cartón golpeadas a modo de batería, los hermanos comenzaron a documentar sus sesiones domésticas en cassettes con una urgencia que precedió a la gran ola del punk anglosajón.
En 1977 publicaron de forma totalmente autogestionada el sencillo de siete pulgadas ‘Calling All Girls’, una descarga de entusiasmo abrasivo y desorden rítmico que llamó la atención de los fanzines especializados de la costa este. Sin embargo, el verdadero terremoto crítico llegó en 1980 con la edición de 1/2 Gentlemen/Not Beasts a través del sello Armageddon. Aquel debut no fue una carta de presentación al uso, sino una desmesura monumental: un álbum triple compuesto por cerca de cincuenta cortes en los que colisionaban versiones desquiciadas de Buddy Holly y The Velvet Underground, collages sonoros, acoples incontrolados y viñetas de amor adolescente destiladas a velocidad de vértigo. Jad Fair recordaba con emoción aquellos días en declaraciones a Rolling Stone tras la muerte de su hermano: «David no solo era mi hermano de sangre, era la brújula que me enseñó que el arte jamás debe pedir permiso ni disculpas. Juntos descubrimos que tocar música era simplemente el acto de celebrar que estábamos vivos, sin importar lo que dictara el manual de instrucciones».
El manifiesto «How to Play Guitar»: la demolición de la academia
Si la discografía de Half Japanese redefinió los límites admisibles del garage y el art-punk, la aportación teórica de David Fair terminó de consolidar el credo del underground contemporáneo. A principios de los años ochenta, David redactó un breve texto titulado «How to Play Guitar» («Cómo tocar la guitarra»), concebido originalmente para fanzines locales y posteriormente reproducido como hoja volante en innumerables conciertos y reediciones discográficas. En apenas un puñado de párrafos, Fair sintetizó una auténtica declaración de guerra contra el virtuosismo estéril y la pedantería técnica que imperaba en el rock corporativo de la época.
En dicho manifiesto, David Fair exponía con lucidez pedagógica su visión del instrumento: «La guitarra no necesita ser afinada. Si no la afinas, cada acorde y cada sonido que arranques a las cuerdas será totalmente nuevo, impredecible y tuyo. Aprender a tocar consiste, básicamente, en olvidarse por completo de las reglas que otros inventaron antes que tú». Aquella máxima liberadora prendió con fuerza en la escena previa al grunge y sirvió de estímulo directo para sellos independientes pioneros como K Records o Dischord, legitimando el amateurismo militante, el anti-folk y la ética del cassette compartido que marcaría a fuego los años noventa.
La devoción de Kurt Cobain y el asalto inesperado a los estadios
Aunque la propuesta de Half Japanese permaneció deliberadamente ajena a las listas de éxitos comerciales, su impacto caló en los creadores más determinantes del cambio de era. Kurt Cobain situó 1/2 Gentlemen/Not Beasts entre sus cincuenta álbumes favoritos de todos los tiempos en sus célebres diarios manuscritos. Fascinado por la ingenuidad lírica de David y el ataque percusivo de Jad, el líder de Nirvana no dudó en reclutar a Half Japanese como teloneros de excepción durante el tramo final de la gira estadounidense del disco In Utero a finales de 1993.
Aquel contraste escénico, que enfrentaba a una banda de dormitorio y ruido puro frente a multitudes de miles de personas en recintos mastodónticos, rubricó la consagración mítica de la formación. La conexión entre ambos mundos quedó sellada de forma trágica y perdurable: el 5 de abril de 1994, cuando Cobain fue hallado muerto en su residencia de Seattle, vestía una camiseta azul estampada con una de las características ilustraciones de monstruos y ojos saltones creada por los hermanos Fair para el merchandising de Half Japanese.
El culto en España: del Fòrum barcelonés a las salas de Madrid
El público peninsular mantuvo siempre una relación estrecha y devota con la trayectoria de la familia Fair. Aunque David se distanció paulatinamente de las giras internacionales extensas a partir de mediados de los años ochenta para centrarse en su vida familiar y su prolífica producción como artista plástico y grabador en Maryland, el repertorio primigenio de la banda siguió resonando en nuestros escenarios con su espíritu intacto. En el año 2011, Half Japanese desembarcó en el Parc del Fòrum dentro del cartel de Primavera Sound en Barcelona, ofreciendo un concierto torrencial ante miles de aficionados que celebraron la vigencia de himnos atemporales como ‘1,000,000 Kisses’ o ‘I Walk Through Walls’.
Años más tarde, en la primavera de 2017, la capital vivió otra cita imprescindible con motivo del festival GetMAD! en Madrid. En aquella ocasión, los Fair demostraron que su concepto de la música en directo desafiaba el paso de las décadas: guitarras atadas con cinta aislante, dinámicas desbocadas y una comunión física con las primeras filas que contrastaba con la pulcritud digital imperante en el circuito de salas actual. Quienes presenciaron aquellas citas pudieron comprobar cómo el ADN sonoro formulado por David en 1977 continuaba siendo una fuerza abrasiva e inagotable.
Un creador integral al margen del circuito comercial
Más allá de sus incursiones puntuales con Half Japanese y colaboraciones fraternas en proyectos conjuntos como Best Friends o Monster from the ID, David Fair desarrolló un corpus creativo propio de enorme calado. En solitario firmó referencias de folk primitivo, spoken word y grabaciones de campo, a la par que construyó una sólida reputación como artista visual en el campo del paper-cut (recortes de papel) y el linograbado. Sus figuras antropomórficas, monstruos benévolos y criaturas mitológicas fueron expuestas en galerías de arte popular contemporáneo y sirvieron de portada para decenas de lanzamientos discográficos de la órbita de Shimmy Disc y Fire Records.
La desaparición de David Fair no clausura únicamente un capítulo capital en la genealogía del rock vanguardista; reivindica la posibilidad real de concebir el arte como un espacio de juego puro, accesible para cualquiera que sienta la necesidad física de expresarse sin mediación corporativa. Su guitarra sin afinar y sus consignas libertarias permanecerán grabadas para siempre en la memoria del underground mundial.