MADRID, 22 de octubre de 2026 — El cantautor irlandés Damien Rice ha anunciado una segunda fecha consecutiva en el histórico Teatro Lope de Vega de Madrid para el lunes 29 de marzo de 2027, tras agotar en cuestión de minutos los cupos de preventa correspondientes a su concierto inicial programado para el día 30 dentro de la gira internacional ’25 Years / 25 Cities Tour’.
En Portada
- Damien Rice añade un segundo recital el 29 de marzo de 2027 en el Teatro Lope de Vega tras el colapso de la preventa del 30 de marzo.
- La gira ’25 Years / 25 Cities Tour’ conmemora el cuarto de siglo de ‘O’, el álbum autoeditado que redefinió el folk acústico de los años 2000.
- Las entradas para el nuevo concierto saldrán a la venta general este viernes 23 de octubre a partir de las 10:00 horas a través de Last Tour.
Fiebre acústica en la Gran Vía madrileña
La expectación suscitada por el retorno del músico de Kildare a la capital española ha desbordado cualquier previsión de la promotora Last Tour. Apenas abierta la fase exclusiva para abonados y seguidores registrados, las butacas del Teatro Lope de Vega volaron en un abrir y cerrar de ojos, reflejando el arraigo que la lírica confesional de Rice mantiene sobre varias generaciones de oyentes. Ante semejante avalancha, la organización ha confirmado que la velada del 29 de marzo de 2027 abrirá de forma oficial el paso de la gira por la península ibérica.
La venta general para este nuevo pase se activará el viernes 23 de octubre a las 10:00 horas. Este doblete madrileño se enmarca en un formato escénico singular concebido para auditorios de acústica idónea y aforos que prioricen la cercanía visual, preservando la atmósfera austera y desprovista de artificios que siempre ha caracterizado el cancionero del autor de Celbridge.
La gestación solitaria de una obra capital
Para calibrar la trascendencia de la gira ’25 Years / 25 Cities Tour’, resulta imperativo retroceder hasta los compases iniciales de este siglo. A finales de la década de 1990, Rice tomó una decisión drástica: abandonar abruptamente la formación Juniper —el grupo de rock alternativo que más tarde mutaría en Bell X1— justo cuando PolyGram preparaba su lanzamiento industrial. Desencantado con los dictados mercantiles de las multinacionales, el músico hizo las maletas hacia la Toscana italiana para trabajar como granjero antes de regresar a Irlanda con una grabadora de ocho pistas y una determinación inquebrantable.
«Grabé ‘O’ en una pequeña habitación sin pretensiones comerciales ni ejecutivos dictando el minutero. Solo quería capturar el crujido de la madera, la respiración antes de cantar y la tensión honesta de una rotura que dolía», rememoró en su momento Rice al describir aquel proceso artesanal donde las canciones se cocinaban con equipos prestados y tomas registradas en salones domésticos.
Publicado en febrero de 2002 bajo su propio sello independiente, DRM, O constituyó una anomalía estadística y artística. En plena eclosión del pop electrónico pulido y del post-grunge radiofónico, un puñado de tonadas esqueléticas armadas con cuerdas de nailon, arreglos de chelo a cargo de Vyvienne Long y las armonías vocales de Lisa Hannigan conquistó las listas europeas de forma orgánica, impulsado exclusivamente por la prescripción de boca en boca.
La anatomía lírica y compositiva de ‘O’
El repertorio que sonará sobre las tablas del Lope de Vega condensa piezas fundamentales que reescribieron las normas de la balada contemporánea. Cortes como «The Blower’s Daughter» —inmortalizada en la cinta Closer de Mike Nichols—, «Volcano», «Cannonball» o la hipnótica «Amie» exploran las fisuras de los vínculos sentimentales mediante un dinamismo instrumental implacable: susurros casi inaudibles que de pronto estallan en tormentas de crescendos orquestales y rasgueos descarnados.
«Cuando las canciones nacen de la pérdida absoluta, no necesitan artificios ni capas de producción digital. Si una guitarra desafinada o un violonchelo transmiten verdad, el disco ya está terminado», detallaba el compositor irlandés al reflexionar sobre la desnudez de himnos como «Cheers Darlin'», donde el tintineo de vasos y el rumor ambiental de una taberna sustituyen a la percusión tradicional.
A lo largo de los años, Rice ha mantenido una relación esquiva con los focos. Sus posteriores entregas discográficas, 9 (2006) y My Favourite Faded Fantasy (2014) —producido junto al legendario Rick Rubin—, mantuvieron un pulso cualitativo impecable pero espaciado, cimentando una reputación de creador esquivo que solo comparece cuando la pulsión creativa exige un escenario.
Un cuarto de siglo preservando la liturgia acústica
El paso de Damien Rice por los recintos teatrales de Madrid guarda antecedentes memorables en la memoria musical de la ciudad. Sus actuaciones en marcos como el Circo Price en 2018 o su paso por el Real Jardín Botánico Alfonso XIII en julio de 2023 evidenciaron una liturgia donde el artista suele prescindir de micrófonos durante pasajes enteros, cantando a viva voz desde el filo de las tablas o improvisando bucles percusivos con la caja de su guitarra acústica.
La doble sesión fijada para marzo de 2027 en el Teatro Lope de Vega se erige así en una oportunidad irrepetible para presenciar la reinterpretación íntegra de un cancionero que, veinticinco años después de su alumbramiento en la campiña irlandesa, continúa resonando con la misma aspereza, vulnerabilidad y hondura emocional que sacudió la escena musical a comienzos del nuevo milenio.