CHAOS IN LIVE. El último calentón del verano (Arqueofestivaleo, crónicas XX)

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Todos hemos estado o conocido algunos conciertos o festivales en los que en un momento dado se ha desatado la locura y, o público o músicos se han venido arriba en sus ansias redentoras y purificadoras, con salvajes resultados en muchas ocasiones. El caso más conocido fue aquel Festimad del reventón (2005) del que hay algún testimonio gráfico en las redes. Pero hay muchos más. En este espacio conoceremos un par de estos conciertos que dejaron mella por el momento y lo sucedido.

CHAOS IN LIVE 1. Las Ventas
El caluroso verano de Madrid en 1994 había transcurrido sin pena ni gloria en cuanto a la celebración de conciertos de bandas internacionales de cierta entidad y relevancia en el panorama musical del momento (apenas un par de conciertos en junio de Aerosmith y Xtreme en el mismo show, y Deep Purple con los madrileños Sex Museum). Puede que a lo mejor influyera algo el estado pseudodepresivo generalizado en “nuestro mundillo” tras la desgraciada pérdida de Kurt Cobain en abril (un par de meses antes, Nirvana habían dado en España, en Madrid y Barcelona, dos de sus tres últimos conciertos antes de su desintegración) no lo sé. Así estaban las cosas, pero el 31 de agosto, “el último día del verano de Madrid”, lo teníamos marcado a sangre y fuego en los calendarios de unos cuantos de miles de locarios de toda la geografía del país, deseosos de una despedida estival salvaje con la banda más loca, cachonda y salvaje del planeta.

Portada de «El País de las Tentaciones», publicada el 25.08.1994, días antes del concierto.

Los Red Hot Chili Peppers visitaban por primera vez España en una actuación única, incluida en la pequeña gira Tour de La Sensitive, a la par que se encontraban trabajando en la grabación del disco One Hot Minute (comenzaron a grabarlo en julio del 94), el primero y único grabado con el nuevo guitarrista de la banda Dave Navarro (Jane’s Adicction, Porno for Pyros), creo que el sexto o séptimo de la banda hasta ese momento.

Pongamos algún antecedente más. El Tour Blood Sugar Sex Magik sufrió el abandono abrupto de su mágico guitarrista John Frusciante a mediados de 1992, tras una actuación en Tokio, debido a “problemillas personales”, siendo sustituido rápidamente por Arik Marshall para completar la gira hasta su finalización en febrero de 1993. Este fue despedido tras el último concierto de la gira.
En la búsqueda de un nuevo guitarrista para la banda comienzan a probar con algunos candidatos durante 1993. Primero fue el indescriptible Buckethead, y tras unas sesiones de ensayos interesantes pero no definitivas, Kiedis (cantante) presentó al resto a Jesse Tobías, un joven guitarrista californiano con el que empezaron a ensayar y sobre el que tenían grandes expectativas. Pero en septiembre Chad Smith (batería) avisa a la banda de que Navarro estaba libre y dispuesto para su incorporación. Esta se produce de inmediato tras descartar al joven Jesse, y comienzan a trabajar en el One Hot Minute. Así que este primer concierto en Madrid, con Dave Navarro, iba a ser el octavo show en el que participaría el nuevo miembro y reputado músico. Algunos en los que había participado ya antes fueron Woodstock’94 y Reading’94, este último solo un par de días antes de su llegada a España, y todos enmarcados en el Tour de La Sensitive.

Por otro lado, el evento, de los primeros organizados con la marca Doctor Music, una especie de pequeño festival en la plaza de Las Ventas finiquitando el verano en la capital, contaba con tres grupos “teloneros” que fueron la clave de todo lo que acontecería esa noche en el ruedo. Como “teloneros de lujo”, porque fueron eso, teloneros, estaban nada más y nada menos que Primal Scream, con un absoluto pelotazo y temarraco que estaba en todo lo alto en aquellos días “Rocks«. Hay que decir que los escoceses también habían sido cabeza de cartel del festival de Reading en la sesión del sábado. Los catalanes Sopa de Cabra se estrenaban, también, en la “muy castiza” capital. El año anterior habían publicado el único disco en castellano que tenían, aunque presentaban nuevo trabajo de nuevo en catalán. El tercer grupo de los precedentes a los RHCP, eran Tribu X, un combo madrileño de muy reciente creación, con un rollo funk-metal en la onda de los californianos, que se había incorporado al cartel pocos días antes del concierto.

Cd’s promocionales del debut en España de los Red Hot Chili Peppers

 

 

 

 

 

 

Ese era “el contexto musical” en el que una de tantas expediciones, de las que salieron de todo el país, tenía su origen en Murcia, en la que nos embarcamos Ana, Miguel, Román y Carlos (de Los Marañones), Mariano Tejera, por entonces su manager, Vicens, mi compi Peporro, y aquí, el escribano. De antemano se echa de menos a Frusciante, pero vamos con ilusión porque Navarro es una puta máquina también (distinto a Frusciante, más metalero). Los RHCP también demostraban eróticas ganas en su primera entrada en España. Ellos mismos confesaban jocosamente, en la rueda de prensa previa al show, haber tenido una erección al bajar del avión en Barajas. Jejeje, vacileras… Y desprendían una energía y euforia brutal que luego plasmarían en su actuación.

Pues vamos a los hechos. El festival empezó sobre las 7 de la tarde. Nosotros llegamos a la última canción de los Tribu X, y por lo poco que vimos y la respuesta de los primeros miles de asistentes, la cosa tuvo que gustar al “respetable”.

Lo que vino a continuación, es difícil de explicar. Nosotros nos apalancamos en medio de la grada justo enfrente del escenario para tomar algunas espirituosas y echar unos “cigarricos” mientras veíamos a la siguiente banda.

Sopa de Cabra en Las Ventas. Una de las únicas 3 fotos testimonio de la velada. Esta, ni siquiera puedo asegurarlo al 100%.

Con la arena ya bastante llena de gente, salían al escenario los catalanes Sopa de Cabra, y desde el primer segundo la lluvia de basura (vasos, botes, botellas de plástico,…) fue bestial. El inmenso escenario, se convirtió en un vertedero en pocos segundos, a lo que la banda se enfrentó con una actitud envidiable, desgranando todo su show tras un comentario irónico-jocoso de su cantante sobre el recibimiento, y completando su concierto. Toda la actuación, absolutamente toda, se sucedió en medio de una lanzamiento de basura desde el público que estaba abajo, y de algunos insultos a coro (ya podéis imaginar). El cantante y los músicos se paseaban por el escenario con los pies enterrados en basura, y con ellos se mezclaban dos operarios de la organización que intentaban barrer con cepillos y echar en bolsas los desechos, sin dar abasto, durante toda la actuación. Una escena totalmente surrealista.

Sopa de Cabra en una actuación televisiva en 1994 (no era lo que el público de aquella noche de Las Ventas esperaba)

¿Qué pasó? Unos dicen que fue una manifestación de anticatalanismo capitalino. Sí, bastante probable. Otros creen que a ello se sumó el estilo musical de la banda, una hard rock sencillito y algo descafeinado con mucho postureo, que no casaba precisamente con el ánimo del publico veinteañero que estábamos allí, más deseosos de tralla sin contemplaciones. Sí, también. Y de estas dos opciones, la primera y original dejó paso a la segunda, a la vista de lo que pasó seguidamente.

Durante los Sopa de Cabra, el recinto ya se había llenado casi en su totalidad, y se esperaba que con la siguiente actuación las aguas volvieran a su cauce.

Les tocaba el turno a los escoceses Primal Scream, que lo estaban petando con su último disco, un cambio de rumbo hacia un sonido muy stoniano con el deje british de la época, y con un hit mundial total Rocks«) como bandera de su nuevo sonido.

Primal Scream con la misma formación que se presentaron esa noche en Las Ventas

Pues ni Primal Scream, ni hit, ni stonianos, ni hostias. La peña ya le había cogido el gustillo y los operarios de la limpieza no abandonaron el escenario. Ya con la noche sobre Las Ventas, la banda apareció con su vocalista Bobby ‘lagartija’ Gillespie como una megarockstar , pero se encontraron con el mismo entusiasmo lanzador del público. Ante tal panorama, tras unos minutos intentando comenzar de forma normal el concierto y con la gente bastante calentita, la banda decide cortar la actuación y abandonan el escenario.

Primal Scream

La excusa perfecta para seguir con el lanzamiento de basura hacia las tablas. Y más si en medio de todo el desconcierto aparece en el escenario un guiri con traje y corbata, micrófono en mano, y espetando cabreado: ¡Si tirrua cosas, no canchta!¡No canchta!”. Jojojojo… Fue el ok para que se lánzase todo lo quedaba a mano entre el público. En un momento dado, y después de limpiar el escenario por enésima vez, los Primal Scream vuelven a salir a escena, pero ya daba igual. Al conocido cantico de “¡¡Hijoooo-de-puu-ta!!” se incorporaba Gillespie con un ánimo renovado y hasta saludando... hasta que se dio cuenta de que los canticos no eran vítores hacia su persona, y con un sensible cabreo estampó el micrófono contra el escenario y de nuevo se largó a mitad de la canción, pero esta vez solo le acompañó el guitarrista, quedando en el escenario el resto de la banda y una corista-vocalista (Denise Johnson, tristemente fallecida hace unos días) que, a la postre, eclipsaría al propio Gillespie.

Tras unos minutos de show sin el guitarrista solista ni el cantante y líder de la banda, estos vuelven, ya ante el desinterés general (se habían agotado todos los objetos arrojadizos del ruedo), y acabaron su actuación sin pena ni gloria. Fue el ratico de avituallamiento general y toma de posiciones antes de la bomba final de la noche.

Dave Navarro en el concierto de Las Ventas. Esta fotografía fue la portada del primer número de la revista Mondo Sonoro.

Ya en la arena, el ambiente comenzó a ponerse “vasilón” con la música preconcierto de los Peppers. Los altavoces del escenario comenzaron a bombear funk y rap de kilates hacia el público, y creo recordar que sonaban Public Enemy cuando cedieron las luces generales, se silenció la música ambiente y se iluminó el escenario  con los primeros “estacazos” deGrand Pappy du Plenty, canción que no tocaban desde el 88, y que sirvió de tema introductorio en toda esta minigira. Con Navarro, sonaba más metálico y psicodélico que nunca. Muy bruto. Salieron ligeritos de ropa, y con el vocalista Anthony Kiedis con guitarra, y exhalando todos una energía brutal. El atrezzo del escenario creo recordar que era simple, una gran espiral proyectada en el centro de la escena, aunque poco más hizo falta. Pero la locura se desató de inmediato cuando sonó el archiconocido y genial riff de “Give it away” enlazado con el final de la intro. ¡Venga! ¡Vamos a empezar suaves! Flea y Kiedis enloquecidos y Navarro balanceándose y retorciéndose con su guitarra a un lado del escenario. ¡Una jodida locura! No me pude aguantar y me fui directo a primera fila, a costa de la mitad de la consumición que momentos antes había pedido.

RHCP en su show de Reading’94, justo el anterior al de Madrid, solo 3 días antes

A partir de aquí todo el concierto fue glorioso, con un setlist salvaje con muestras de todos los álbumes de su carrera (hasta entonces). Siguió el despiporre con “Suck my kiss” y ya no recuerdo el orden de las canciones. Sé que allí tocaron temarracos como “Me and my friends”, “Hollywood”, “Stone Cold Bush”, “Higher Ground”, ”Under the bridge”, una bárbara “Blood Sugar Sex Magic”, “If You Have To Ask”, “The Power of Equality”, y alguna del siguiente disco (aún a medio grabar) como “Aeroplane” y “Warped”.

Dave Navarro acoplándose a la banda, sin ningún problema

Los payos Chili Peppers, después de ponerse unos cascos de fuego al final del concierto, con “The power of equality”, y de finalizar el bis con otra de sus ‘bombsongs’, como colofón y muestra de “solidaridad destroyer“ hacia los asistentes, reventaron contra el suelo toda la batería y el set de percusión que tenía alrededor, antes de desnudarse por completo (solo les quedaba un pantalón-calzón por vestimenta) y despedirse del público, despelotados, corriendo por el graderío hacia los camerinos.

JANUARY 01: Photo of RED HOT CHILI PEPPERS (Photo by Mick Hutson/Redferns)

Cierre de sesión en sintonía con todo lo vivido. Una noche inolvidable que acabó «paleteando» por no me acuerdo que cuevas de Malasaña y el Dos de Mayo.

Como curiosidad comentar que me ha sido imposible encontrar algún vídeo del evento y solo he podido dar con 3 fotografías de las actuaciones (todas de muy baja calidad).

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