MADRID, 5 de octubre de 2026 — El guitarrista y astrofísico Brian May ha confirmado el cese definitivo de las giras mundiales de Queen tras medio siglo ininterrumpido recorriendo estadios y recintos de gran aforo en todo el planeta. La mítica formación británica, que durante las últimas dos décadas revitalizó su catálogo sobre los escenarios junto al vocalista Adam Lambert y el batería Roger Taylor, cierra una de las etapas más influyentes y longevas en la historia del rock internacional. May, de 79 años, detalló en declaraciones al diario británico The Times que la determinación se forjó hace año y medio tras afrontar la pérdida de un allegado y constatar el desgaste que impone el calendario itinerante frente a sus prioridades familiares y sus investigaciones científicas.
En Portada
- Brian May anuncia el cese formal de las giras de gran formato de Queen tras cincuenta años de trayectoria en directo.
- El guitarrista descarta replicar el formato de avatares digitales de ABBA y alerta sobre el elevado coste energético de los centros de datos dedicados a la IA.
- La banda proyecta experiencias escénicas inmersivas inspiradas en recintos de última tecnología como The Sphere sin comprometer la movilidad física de sus miembros.
El peso de cincuenta años en la carretera y la decisión personal
La determinación de apartarse de los grandes montajes logísticos no responde a un impulso repentino, sino a una reflexión madurada en la intimidad. May explicó los motivos que precipitaron el cierre de este ciclo vital: «Hace 18 meses decidí que no quería volver a salir de gira. Me encanta tocar, me encanta viajar, pero el precio es sacrificar mi libertad. Tengo una esposa, nietos y muchos proyectos de astrofísica que quiero explorar, así que creo que quizás 50 años sean suficientes».
El ritmo de trabajo que exige una producción de estadio conlleva meses de traslados continuos, pruebas de sonido maratonianas y una exigencia muscular extrema para un instrumentista que jamás ha delegado la interpretación de sus solos característicos ni el uso de su emblemática guitarra Red Special. Tras superar diversos baches de salud en los últimos años, el músico británico ha optado por blindar su tiempo y centrarse en su faceta académica dentro de la astrofísica —disciplina en la que obtuvo su doctorado por el Imperial College de Londres—, además de dedicar más espacio a su entorno doméstico.
La etapa con Adam Lambert y la custodia del catálogo histórico
El anuncio marca el desenlace operativo de una alianza que comenzó a gestarse en 2011, cuando Adam Lambert asumió la compleja tarea de liderar la sección vocal de Queen en vivo. Lejos de intentar imitar el registro y la presencia escénica del añorado Freddie Mercury —cuyo legado discográfico culminó de forma póstuma con Made in Heaven en 1995—, Lambert aportó una teatralidad operística y un registro técnico impecable que permitió a la banda llenar recintos en Europa, América y Asia durante más de una década.
Producciones como The Rhapsody Tour congregaron a cientos de miles de espectadores en ciudades como Madrid y Barcelona, demostrando la vigencia intergeneracional de himnos como «Bohemian Rhapsody», «Radio Ga Ga» o «Somebody to Love». Con el bajista John Deacon retirado de la vida pública desde finales de los años noventa, la maquinaria en directo de Queen recaía sobre los hombros de May y Taylor, quienes sostuvieron con rigor el estándar interpretativo de la marca británica en cada presentación.
El concepto inmersivo: inspiración en The Sphere y escepticismo ante la IA
Pese al abandono de las giras tradicionales, Brian May no cierra la puerta a formatos alternativos que permitan mantener viva la experiencia sensorial de Queen, aunque descarta de plano mimetizar la fórmula de hologramas y avatares desarrollada por espectáculos como ABBA Voyage. El músico reveló haber diseñado una propuesta inspirada en recintos de alta tecnología envolvente tras visitar The Sphere en Las Vegas:
«Queremos hacer algo bastante revolucionario. No como ABBA, pero en esa línea… El año pasado fui al Sphere, me inspiré y diseñé todo un espectáculo de Queen. Creo que una experiencia inmersiva sigue siendo posible y podría conquistar el tiempo y el espacio, pero actualmente no se puede lograr sin IA y tengo serias dudas al respecto… Los centros de datos son un mal enorme y hay que combatirlos».
La postura crítica de May frente a la proliferación desmedida de modelos generativos combina argumentos artísticos y ecológicos. Semanas atrás, el guitarrista ironizó públicamente sobre los resultados de estas herramientas al intentar recrear la portada del álbum The Game (1980) mediante asistentes automatizados: «Le pedí a Meta AI que me mostrara cómo era la tapa del álbum The Game. Esto es lo que me dio. ¿Así que esta es la clase de inteligencia que pronto gobernará el mundo? Bueno, genial. Quizás sea momento de darnos cuenta de que en realidad no necesitamos la IA». Desde su óptica científica, el consumo masivo de agua y electricidad que demandan los grandes centros de procesamiento computacional entra en conflicto directo con la preservación medioambiental.
El relevo generacional en la cumbre del rock de estadio
La retirada de Queen del circuito de giras se suma al proceso de despedida que atraviesan los grandes iconos surgidos en la década de los setenta. Formaciones como Aerosmith, KISS o Black Sabbath han concluido o pausado de forma definitiva sus desplazamientos masivos debido al desgaste biológico y a las exigencias que impone la industria del directo actual. Para Queen, medio siglo de giras representa un récord difícilmente igualable en términos de fidelidad de público, solvencia técnica e impacto en la cultura popular global.