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Brian May aclara el futuro de Queen en directo y descarta la retirada definitiva de los escenarios

El guitarrista Brian May ha salido al paso de las especulaciones sobre el cese definitivo de la actividad en directo de Queen. Tras interpretarse unas declaraciones previas como una despedida de los grandes recintos, el compositor británico ha matizado su postura en una entrevista con Rolling Stone. Aunque descarta regresar a giras extenuantes de varios meses junto a Adam Lambert o aceptar residencias fijas de inmediato, May subraya que la banda nunca ha cerrado la puerta a nuevos espectáculos. Inmerso actualmente en la astrofísica y la defensa de los animales, el músico mantiene intacto el apetito por subirse a las tablas sin las ataduras de un calendario maratoniano.

Queen en directo en QConciertos
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MADRID, 6 de noviembre de 2026 — Queen mantiene el pulso escénico y Brian May no colgará su legendaria Red Special. Tras semanas de creciente inquietud internacional ante los rumores que situaban a la formación británica al borde de la disolución definitiva de sus espectáculos tras el extenso periplo mundial de The Rhapsody Tour, el guitarrista y cofundador ha salido al paso para despejar cualquier lectura catastrofista sobre el futuro del grupo en directo en plazas históricas como Madrid o Londres.

En Portada

  • Brian May desmiente la retirada definitiva de Queen tras interpretarse de forma errónea su actual periodo de descanso doméstico.
  • El músico descarta comprometerse con giras maratonianas de nueve meses pero preserva la opción de citas selectas con Adam Lambert.
  • Sin proyectos inmediatos en la Esfera de Las Vegas, la actividad escénica del guitarrista prosigue a través de colaboraciones especiales.

El adiós a las giras de nueve meses: una cuestión de ritmo biológico

El origen del revuelo radicó en la difusión fragmentada de comentarios donde el músico describía su rutina actual alejada de las carreteras. En declaraciones concedidas a la revista Rolling Stone, May ha querido poner orden en el relato y precisar los términos de su pausa. Lejos de haber rubricado una renuncia formal al escenario, el instrumentista de 79 años puntualizó que su negativa atañe con exclusividad a la logística opresiva de los tours intercontinentales clásicos.

«Quizás algún día me despierte y piense: “Ah, tal vez deberíamos salir de gira”», reconoció May durante la conversación, desarmando la hipótesis de un cerrojazo irreversible. El compositor enfatizó que nunca salió de su boca la afirmación de que el grupo no pisaría un tablado nunca más: «Nunca dije que no fuéramos a tocar más en directo. Lo que no voy a hacer es encerrarme en una dinámica de nueve meses lejos de casa sin margen para respirar».

La última década de la banda bajo la denominación Queen + Adam Lambert implicó un despliegue de alta exigencia física. Desde el estreno de su alianza en 2012 hasta las últimas etapas de The Rhapsody Tour, la maquinaria técnica acumuló centenares de noches con montajes mastodónticos, muros de amplificación Vox AC30 y una producción visual que exigía semanas de rodaje técnico previo. Para May, que superó un ictus leve y diversos percances físicos en años recientes, redefinir las prioridades vitales no equivale a jubilar su pulsión creativa.

Astrofísica, activismo animal y colaboraciones sorpresa

Lejos de los amplificadores, el presente de Brian May transcurre en su residencia de Surrey, repartido entre su disciplina científica y su labor medioambiental. Doctor en Astrofísica por el Imperial College de Londres, el guitarrista continúa publicando trabajos sobre asteroides y cartografía tridimensional del cosmos, al tiempo que encabeza iniciativas contra la erradicación del tejón europeo a través de su fundación Save Me Trust.

El propio May admitió sentirse actualmente «como de vacaciones», una condición insólita tras más de medio siglo encadenando sesiones de grabación, compromisos de prensa y traslados aéreos continuos. Esta serenidad doméstica no le ha impedido descolgar la guitarra cuando el estímulo artístico surge de forma espontánea y despojada de ataduras contractuales severas.

Muestra de ello han sido sus apariciones en directo a lo largo del último curso. May sorprendió a la audiencia integrándose en el concierto de gala de Andrea Bocelli en la Toscana y en Hyde Park, aportando las armonías cortantes de su timbre característico al clasicismo del tenor italiano. Poco después, compartió tarima con el fenómeno pop estadounidense Benson Boone, demostrando que su dominio melódico se adapta a cualquier contexto generacional sin depender del armazón corporativo de una gira global.

La alianza con Adam Lambert y el enigma de la Esfera de Las Vegas

La incógnita central radica en qué formato adoptará la reaparición de Queen si Roger Taylor y Brian May deciden convocar nuevamente a filas a Adam Lambert. La asociación con el vocalista angelino, consolidada con éxito de taquilla unánime en Europa, Norteamérica y Japón, cerró su último ciclo en un punto de plenitud interpretativa. Lambert ha logrado el equilibrio de homenajear el legado de Freddie Mercury sin incurrir en la parodia mimética, ganándose el respeto unánime de los devotos de la formación británica.

Durante los últimos meses, promotores internacionales y medios especializados situaron a Queen como uno de los nombres barajados para ocupar la residencia multimedia de la Esfera (Sphere) en Las Vegas, siguiendo la senda tecnológica trazada por U2 y Dead & Company. Sin embargo, May enfrió tales expectativas: «De momento no hay conversaciones avanzadas ni contratos cerrados para la Esfera de Las Vegas ni para un retorno inminente con Adam. No descartamos ideas audaces, pero únicamente nos moveremos cuando sintamos la necesidad artística de hacerlo y bajo nuestras propias condiciones».

Fuentes cercanas a la oficina del grupo en Londres señalan que Roger Taylor comparte plenamente este criterio de selectividad. La perspectiva de diseñar estancias cortas, festivales de perfil histórico o noches únicas en capitales estratégicas como Barcelona, París o Los Ángeles resulta infinitamente más seductora para el cuarteto que someter sus agendas a las fatigas de un itinerario continuo de ciudad en ciudad.

Un patrimonio sonoro que prescinde de la nostalgia pasiva

A diferencia de coetáneos que han formalizado giras de despedida para luego rectificar en función de ofertas económicas, Queen ha optado por una honestidad pragmática. El catálogo de la banda —propiedad de Sony Music tras una transacción histórica multimillonaria rubricada este mismo año— continúa alcanzando cotas de reproducción masivas en plataformas digitales y radiofórmulas, nutriendo una base de oyentes que renueva audiencias de forma ininterrumpida.

Esa autonomía financiera y artística concede a Brian May y Roger Taylor el privilegio de la libertad de movimientos. La Red Special, moldeada a mano por Brian y su padre Harold en 1963 a partir de madera de una chimenea centenaria, no descansará en una vitrina de museo mientras su dueño conserve el pulso y la fascinación por el sonido en directo. Las declaraciones de May no cierran un libro; simplemente despojan a la leyenda de la prisa y el desgaste de la carretera comercial.

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