MADRID, 10 de septiembre de 2026 — El legendario compositor y guitarrista Bob Mould ha tomado por asalto los estudios de la emisora independiente KEXP en Seattle con una actuación en solitario de alto voltaje centrada íntegramente en el repertorio de Sugar, el célebre trío que fundó a principios de los noventa y cuyo legado continúa marcando el compás del power pop distorsionado y el noise rock contemporáneo tras su reciente paso por festivales como el Azkena Rock Festival.
En Portada
- Bob Mould rescata en directo piezas cumbre de Sugar en una sesión eléctrica exclusiva para la estación KEXP en Seattle.
- El repertorio incluyó interpretaciones crudas de «Hoover Dam», «House Of Dead Memories», «Gee Angel» y el himno «If I Can’t Change Your Mind».
- El músico ratifica el impacto imborrable de ‘Copper Blue’ en paralelo a las celebraciones y el regreso del proyecto a los escenarios internacionales.
La furia melódica de Sugar desgranada a tumba abierta
Armado únicamente con su inseparable guitarra eléctrica y una muralla de amplificación saturada, Bob Mould se plantó ante los micrófonos de la influyente radio pública estadounidense para ofrecer cuatro descargas directas al pecho. Lejos de la nostalgia contemplativa o los arreglos edulcorados, el que fuera colíder de Hüsker Dü transformó el estudio en un hervidero de decibelios y urgencia rítmica.
El setlist abrió fuego con «Hoover Dam», pieza angular de Copper Blue (1992), donde la icónica afinación abierta y la progresión de acordes resonaron con la misma pegada que hace tres décadas. Sin solución de continuidad, Mould arremetió con «House Of Dead Memories», rescatando esa tensión lacerante entre melodía pegadiza y catarsis rítmica que caracterizó la etapa más agresiva del trío completado originalmente por David Barbe y Malcolm Travis.
«Tocar estas canciones hoy en día no es un ejercicio arqueológico, sino una necesidad física de comprobar cómo responden al volumen y al paso de los años sin perder un gramo de veneno», declaró Mould durante los instantes previos a la grabación de la sesión.
De ‘Copper Blue’ a la inmortalidad alternativa
Cuando Sugar irrumpió en el mercado discográfico en septiembre de 1992 con Copper Blue bajo el brazo, el panorama musical vivía inmerso en la vorágine post-grunge. Sin embargo, Mould, Barbe y Travis lograron articular una propuesta única: la colisión perfecta entre la agresividad seminal del hardcore de Minneapolis y un sentido de la melodía pop luminoso y accesible.
Esa alquimia sonora quedó patente en el tercer tema de la sesión, «Gee Angel», donde los armónicos y el empuje del riff sostuvieron una interpretación vocal desgarrada. Como broche de oro sonó «If I Can’t Change Your Mind», el sencillo más reconocible de la formación, desprovisto aquí de su clásico acompañamiento acústico de estudio para transformarse en un torbellino eléctrico de guitarras punzantes.
«Siempre concebí el material de Sugar como una arquitectura donde los estribillos más luminosos convivían con letras oscuras sobre aislamiento y desengaño; esa contradicción sigue viva cada vez que piso el pedal de distorsión», explicó el músico al analizar la vigencia de sus composiciones.
Un puente generacional que mantiene su vigencia escénica
El impacto de Sugar no se limitó a las listas de éxitos independientes de los años noventa; sentó las bases para el auge del indie rock melódico y el emo de guitarras que bandas como Jimmy Eat World, Superchunk o Foo Fighters citarían repetidamente como influencia capital. La repercusión de la banda en salas de Madrid o Barcelona y su reciente reivindicación en festivales de gran formato confirman que el público intergeneracional sigue hambriento de autenticidad valvular.
La sesión en KEXP funciona como testimonio incontestable de la vitalidad escénica de un creador que, a sus más de cuarenta años de trayectoria ininterrumpida, rehúye el acomodo acústico para seguir exprimiendo la electricidad como vehículo de pura emoción primaria.