MADRID, 21 de septiembre de 2026 — Banin Fraile, arquitecto sonoro imprescindible en la trayectoria de Los Planetas entre 1997 y 2024, ha roto definitivamente su silencio para confirmar el lanzamiento de Plutón ya no es un planeta, su primer trabajo discográfico en solitario que verá la luz a comienzos de 2027 a través del sello Mushroom Pillow. Anticipado por el corte inaugural ‘Prípiat’, el músico expone sin ambages el impacto de su salida de la banda de Granada tras veintisiete años de militancia ininterrumpida, un adiós forzado que conoció a través de la cartelería promocional del tour conmemorativo de Súper 8.
En Portada
- Banin publicará a principios de 2027 su debut en solitario, Plutón ya no es un planeta, con el adelanto ‘Prípiat’ en Mushroom Pillow.
- El músico denuncia la falta de comunicación en Los Planetas y confirma que se enteró de su exclusión al ver los carteles de la gira 30 aniversario de Súper 8.
- Fraile contrapone la tensión histórica de su exgrupo con la estabilidad emocional que experimenta actualmente como teclista de directo de Carolina Durante.
La exclusión de la gira ‘Súper 8’ y la ruptura por omisión
La fractura en el seno del grupo más influyente del pop independiente español no se consumó en un camerino ni mediante una reunión formal entre sus miembros fundadores. La desvinculación de Banin se produjo durante la planificación del 30 aniversario de su debut de 1994, un álbum histórico en el que Fraile todavía no formaba parte de la alineación original. Si bien el baterista Eric Jiménez tampoco figuraba inicialmente en aquella formación de cuatro pistas para luego reincorporarse al directo de la banda, Banin quedó definitivamente al margen del proyecto sin una notificación previa.
«En Los Planetas nunca hubo mucha comunicación. Todo se hablaba a partir de terceros y a esos terceros tampoco les interesaba hablar del tema», explica el instrumentista al detallar la incomunicación crónica que marcó las relaciones internas de la formación andaluza durante las últimas décadas.
La decisión de prescindir de sus sintetizadores y guitarras en los directos conmemorativos derivó en una separación irreversible. En palabras del propio artista: «Lo de excluirnos de ‘Super 8’ fue una jugada bastante fea y es el tipo de jugada que alguien hace porque puede y porque tiene superioridad en el tablero y porque sabe que la parte contraria no tiene armas para defenderse. Yo no voy a entrar a juzgarlo porque suficiente lo ha hecho el público y la prensa. Me mantuve alejado de ese debate porque me hacía daño y casi todo lo que quiero decir está en el disco. Quería que mi manera de explicarme fuera con canciones».
‘Plutón ya no es un planeta’: catarsis lírica y electrónica industrial
El título elegido para el álbum, Plutón ya no es un planeta, funciona como una declaración de principios irónica sobre la degradación de estatus, la pérdida de pertenencia y el aislamiento orbital. Lejos de concebir un ejercicio abstracto como los desarrollados junto a Florent Muñoz en su proyecto experimental Los Pilotos, este debut unipersonal se adentra en el formato canción con textos directos y una marcada carga confesional.
El primer adelanto, ‘Prípiat’, recurre a la metáfora de la ciudad fantasma ucraniana devastada por el desastre nuclear de Chernóbil para ilustrar un espacio habitable que queda súbitamente inhabitable por la toxicidad acumulada. Las letras del disco confrontan abusos de poder y dinámicas jerárquicas con versos elocuentes: «lo que tú me has hecho no se puede nombrar / no hay ninguna palabra que se pueda acercar» o «Cerdo que ha probado sangre, siempre quiere más».
Preguntado por las lecturas que sitúan a Jota en el centro de estas composiciones, Fraile matiza el alcance universal de sus letras: «Cualquiera que haya tenido un jefe cabrón va a identificarse 100% conmigo y con mis canciones. He procurado que puedan servir a gente que no tiene nada que ver con Los Planetas». La producción combina capas de sintetizadores modulares, cajas de ritmos cortantes y distorsiones abrasivas, canalizando la rabia contenida tras años de silencios administrativos y tensiones no resueltas.
El contraste generacional: estabilidad y salud mental con Carolina Durante
Frente a la mitología del conflicto interno, el desgaste personal y la bohemia autodestructiva asociada a las bandas surgidas en los años noventa, Banin encuentra en la actualidad un refugio profesional y personal en las giras de Carolina Durante, formación madrileña a la que se ha sumado como refuerzo de teclados en sus conciertos de gran formato en salas y recintos de Madrid, Barcelona y el circuito de festivales.
El músico destaca la madurez psicológica de las bandas jóvenes para gestionar el éxito comercial sin caer en dinámicas tóxicas: «Para mí que haya armonía en un grupo de éxito es algo maravilloso. Yo nunca he visto eso en Los Planetas. Supongo que hay un factor clave y es que las nuevas generaciones vienen mejor preparadas emocionalmente. Nosotros no teníamos educación emocional de ningún tipo. Salíamos ahí y nos las teníamos que arreglar como pudiéramos».
Casi tres décadas de arquitectura sonora en el indie estatal
La incorporación de Banin a Los Planetas en 1997 marcó el salto evolutivo de la banda hacia el space-rock y el psicodélico de gran escala, coincidiendo con la gestación de Una semana en el motor de un autobús (1998). Desde entonces, sus arreglos de teclados, órganos espaciales y texturas analógicas definieron la identidad sonora de obras cumbres como Unidad de desplazamiento (2000), Encuentros con entidades (2002) y la etapa de relectura flamenca iniciada con La leyenda del espacio (2007).
Con Plutón ya no es un planeta y el lanzamiento inminente de ‘Prípiat’, Banin inicia una etapa artística autónoma en la que asume por primera vez la voz cantante, transformando una salida dolorosa en un testimonio musical sobre el poder, el desgaste de las lealtades creativas y la reconstrucción personal fuera de la órbita de su banda matriz.