MADRID, 23 de septiembre de 2026 — La banda mexicana de post-rock instrumental Austin TV ha publicado su nuevo álbum de estudio, Ma, una obra de nueve canciones nacida del duelo y la catarsis que la formación presentará próximamente en salas de conciertos de referencia como las de Madrid y en los principales circuitos del rock hispanoamericano.
En Portada
- Austin TV canaliza el fallecimiento de las madres de dos integrantes en su nuevo disco de estudio titulado Ma.
- La formación recurre a la filosofía japonesa del espacio negativo con propósito para estructurar nueve composiciones de alto impacto sonoro.
- El álbum incorpora grabaciones familiares íntimas y plantea una narrativa instrumental que evoluciona desde la agresividad hacia la calma.
La asimilación de la pérdida a través de la filosofía oriental
El impacto directo de una pérdida irreversible suele desarticular cualquier esquema creativo premeditado. En el caso de los mexicanos Austin TV, el golpe no fue abstracto ni metafórico: durante el último año, las madres de dos de sus integrantes fallecieron de manera casi simultánea. Lejos de esquivar el abismo emocional o disfrazarlo bajo recursos complacientes, el quinteto instrumental convirtió su local de ensayo en un refugio donde procesar la ausencia, dando forma a su producción discográfica más honesta y descarnada hasta la fecha.
La gestación del material no partió de una premisa conceptual impuesta desde el exterior, sino del hallazgo accidental de un marco de comprensión filosófico. Mientras daban forma a las maquetas, los músicos experimentaron una extraña sensación de vacío estructural en sus arreglos. Fue la teclista Chiosan quien localizó la clave teórica en el concepto nipón de ma (間), un principio estético y vital que define el espacio negativo no como la nada o la carencia estéril, sino como un intervalo cargado de sentido, tensión y propósito.
El batería Xnayer explica la naturaleza de este descubrimiento orgánico: «Al momento de hacer las piezas, no es como que pensábamos que iba a tratar como de este duelo, pero estábamos en eso: estábamos viviendo ese duelo mientras estábamos componiendo. Y, de hecho, eso era algo que a mí se me hacía muy personal y tampoco quería que cayera en algo cursi. Pero, cuando nos dimos cuenta del arte que estábamos pensando en el disco, nos llevó a un momento en que dijimos: «No, es que aquí no tenemos un concepto. Aquí hay un vacío. Vamos a analizar qué es el vacío y qué es esto que tenemos aquí»».
A partir de esa revelación, el grupo profundizó en obras cinematográficas y tratados narrativos que abordaban dicho principio oriental, constatando de inmediato que la noción de pausa activa resonaba de manera unánime con la experiencia universal del duelo humano ante la muerte.
La arquitectura sónica: del colapso eléctrico a la quietud meditativa
A nivel de composición y dinámicas sonoras, Ma rompe con los esquemas rígidos del post-rock convencional para estructurarse como un testimonio cronológico y psicológico de la superación de una pérdida. El minutaje arranca sin concesiones estéticas mediante cortes directos y viscerales como «171» y «Yecta», donde las guitarras afiladas y una sección rítmica desbordante reproducen el shock traumático, la incredulidad y la furia inicial ante la partida de un ser querido.
Conforme avanza la reproducción, el disco experimenta una metamorfosis en sus frecuencias. La distorsión abrasiva y los compases sincopados ceden protagonismo a capas ambientales, desarrollos armónicos expansivos y arpegios que invitan al sosiego. Las tres últimas composiciones del álbum actúan como una extensa meditación instrumental, desnudando las texturas sónicas hasta encontrar una paz tangible que envuelve al oyente.
Sobre esta progresión catártica y el resultado final del plástico, Chiosan reflexiona con lucidez: «Es bien particular porque en realidad no es como que estés consciente de que algo está sucediendo, sino que simplemente lo haces. Cuando ves el resultado, te das cuenta de que todo eso que estabas viviendo y que de cierta manera sientes que no te está afectando, obviamente está ahí. Puedes sentir todo ese dolor, pero es un dolor esperanzador, como una espera, algo que no se acaba ahí, sino que continúa. Esa fue la magia de componer Ma, que no estábamos enfocados en: «Hay que hacer algo súper triste porque nos está pasando esto»».
Un registro documental de intimidad desgarradora
Uno de los momentos más sobrecogedores del disco reside en la inclusión de un archivo sonoro real y doméstico cedido por el guitarrista Názari. En dicha pista de audio, capturada de manera cotidiana meses antes del desenlace fatal, se escucha la voz de su madre despidiéndose con un afectuoso recordatorio de amor maternal y formulando una pregunta cotidiana: «¿A dónde vas?». La crudeza del fragmento cobra un peso ontológico demoledor al comprenderse que la despedida definitiva procedía en realidad del ser que pronunciaba la frase.
Xnayer reconoce el impacto que este documento generó en el seno del grupo durante las sesiones finales de mezcla: «Creo que la mayoría de nosotros lloró después de escucharlo. A lo mejor no nos dábamos cuenta al grabarlo, pero ya escuchándolo fue como: «¡No te pases!». Hay una parte donde hay una grabación muy, muy personal, pero que Názari estuvo de acuerdo en que apareciera en el disco. Es un fragmento en el que él está hablando a su mamá antes de que se muriera, en un día normal. Ella le dice que lo ama y le pregunta: «¿A dónde vas?». Desde que lo escuché, sentí que ella estaba sintiendo que Názari se iba cuando realmente la que se iba era ella. Fue desgarrador».
Esta honestidad descarnada posiciona a Ma al margen de artificios comerciales. Guiados por la máxima del célebre productor Rick Rubin sobre confiar en las corrientes invisibles que empujan la creación cuando el ego técnico se retira, los miembros de Austin TV prescindieron de reglas autoimpuestas para permitir que la pura pulsión humana marcara el destino de cada arreglo.
Una obra concebida para el directo y la conexión colectiva
Tras una prolongada pausa de casi una década que mantuvo en vilo a su fiel base de seguidores, la reactivación de Austin TV confirma la vigencia de una banda fundamental para el desarrollo del rock instrumental independiente en español. Sus directos, tradicionalmente caracterizados por el anonimato visual de sus máscaras y la intensidad física de sus interpretaciones, encontrarán en el repertorio de Ma un nuevo vector de resonancia comunitaria.
La banda proyecta llevar este nuevo cuerpo de trabajo a salas de conciertos como La Riviera o Sala Apolo y a los escenarios de los grandes festivales del circuito europeo y latinoamericano. En un panorama musical dominado por el consumo efímero de pistas individuales en plataformas digitales, el quinteto defiende la liturgia de la obra integral, concebida para escucharse de principio a fin como un acto de acompañamiento frente a las vicisitudes del dolor.
«Creo que todos, absolutamente todos, hemos vivido algún tipo de duelo, ya sea de una partida, de una muerte o tal vez solamente una ruptura con tu pareja o con una amistad», concluye Chiosan al evaluar la acogida de la obra. «Ma es algo bonito para que la gente se pueda acompañar de nuestra música en esos momentos. Como el disco, que estás con esa furia, esa rabia y esa confusión y que poco a poco sabes que las cosas van a irse iluminando y van a encontrar otro camino».