Artista

Nazareno y Olivares

Nazareno y Olivares

Próximos conciertos

0

No hay próximos conciertos anunciados para este artista.

Sobre el artista

Nazareno y Olivares es una propuesta escénica y musical de hondo calado dramático concebida como un tributo integral a una de las cumbres universales del cante jondo: Antonio Fernández Díaz «Fosforito» (1932-2025). Lejos de limitarse a un recital convencional de versiones o a una semblanza laudatoria superficial, el proyecto se articula como una inmersión biográfica, dramatúrgica y sonora en el legado vital y creativo del maestro de Puente Genil, poseedor de la V Llave de Oro del Cante y artífice de una de las revoluciones canónicas más lúcidas del flamenco de la segunda mitad del siglo XX. Bajo la dirección artística y dramaturgia del cantaor e investigador David Pino, la obra entrelaza la palabra hablada, la memoria oral, la guitarra de concierto, el baile de raíz y el cante enciclopédico para erigir un retablo escénico conmovedor sobre la dignidad del oficio flamenco.

Génesis del proyecto y raíz en el zángano de Puente Genil

El título de la producción halla su origen en una de las grabaciones más icónicas de la discografía jonda contemporánea. En 1971, Antonio Fernández Díaz «Fosforito» registró, con el acompañamiento magistral a la guitarra de un joven Paco de Lucía, una memorable recreación del zángano de Puente Genil —variante local y refinada de los fandangos campesinos de la campiña cordobesa— que inmortalizó los versos populares alusivos al Nazareno y los olivares pontanos. Aquella pieza discográfica no solo fijó un estándar de elegancia formal, cadencia rítmica y afinación impecable, sino que condensó el vínculo inquebrantable entre el terruño natal de Fosforito y su capacidad para elevar los cantes locales a la categoría de alta creación lírica.

Tomando esa pieza fundacional como metáfora vertebradora, David Pino concibió un dispositivo escénico estrenado originalmente en el marco de la Noche Blanca del Flamenco de Córdoba y presentado con gran éxito en citas como el Concurso Nacional de Arte Flamenco. El espectáculo examina las vicisitudes del niño prodigio que recorrió ventas, ferias y tabernas en la posguerra andaluza, su eclosión legendaria al conquistar todos los primeros premios en el Concurso Nacional de Córdoba de 1956 y su posterior consagración mundial como renovador ético y estilístico del flamenco contemporáneo.

Dramaturgia coral: la palabra, el cante, el toque y el baile

Uno de los mayores hallazgos estéticos de Nazareno y Olivares radica en el desdoblamiento escénico de la figura de Fosforito, recurso que permite dialogar en tiempo real con sus reflexiones íntimas y su verdad interpretativa:

El desdoblamiento de la memoria: Enrique Garcés y Bernardo Miranda

La dimensión humana, reflexiva y testimonial del maestro corre a cargo del actor Enrique Garcés, quien encarna la voz serena y lúcida de Fosforito a través de fragmentos autobiográficos, cartas, anécdotas orales y pensamientos sobre la soledad del creador. En perfecta sincronía lírica, el joven cantaor cordobés Bernardo Miranda asume la colosal tarea de dar voz y garganta a la faceta puramente musical del maestro. Con una afinación milimétrica, un timbre cálido y un conocimiento exhaustivo de los registros fosforiteros, Miranda recorre la vasta geografía de sus cantes —desde las seguiriyas y soleares de corte sobrio hasta los cantes de Levante, tarantas, malagueñas y fandangos personales— sin caer en la imitación mimética, sino revitalizándolos desde la autenticidad generacional.

Virtuosismo instrumental y plasticidad visual: Alejandro Hurtado y Yolanda Osuna

La armadura musical del espectáculo se sostiene en la guitarra solista y de acompañamiento de Alejandro Hurtado, uno de los concertistas más brillantes y respetados de su promoción. Hurtado rescata con delicadeza arqueológica y empuje contemporáneo las falsetas históricas de guitarristas determinantes en la carrera de Fosforito, como Paco de Lucía, Niño Ricardo o Juan Serrano, aportando una sonoridad limpia, rotunda y de exquisita pulcritud armónica. Por su parte, la bailaora Yolanda Osuna aporta la corporeidad visual del drama flamenco, encarnando con su braceo templado, su elegancia postural y su zapateado milimétrico las emociones tácitas que transitan entre el texto dramático y las melodías vocales.

Repertorio estilístico y profundidad E-E-A-T en directo

A lo largo de su desarrollo sobre las tablas, Nazareno y Olivares transita por los hitos sonoros que definieron la aportación de Fosforito al canon flamenco. La obra recrea la emoción descarnada de los cantes mineros y las cartageneras, donde el maestro pontanés impuso una luminosidad melódica inigualable; revive la solemnidad trágica de la seguiriya de cambio; y celebra la gracia rítmica de los cantes festeros por bulerías y alegrías de Córdoba. Cada bloque temático está cuidadosamente engarzado para evidenciar el rigor intelectual y la disciplina técnica con que Antonio Fernández Díaz dignificó el cante flamenco frente a la estridencia y el efectismo vacuo.

La fuerza del espectáculo reside en su capacidad para transportar al auditorio a las atmósferas de la Sevilla y la Córdoba de los años cincuenta y sesenta, ilustrando la evolución del género desde las reuniones íntimas de peñas y cuartos de cabales hasta su proyección en los grandes teatros internacionales. La dirección escénica de David Pino huye de artificios escenográficos innecesarios, apostando por una iluminación sobria, el valor evocador del silencio y el protagonismo absoluto del compás y la declamación dramática.

Proyección en el circuito y protagonismo en la Bienal de Flamenco 2026

La consagración escénica de Nazareno y Olivares se refrenda con su inclusión en la programación oficial de la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla 2026. Programado dentro del emblemático ciclo ‘Flamenco a pie de calle’ (serie ‘Otras perlas’) en el marco monumental del Museo de Artes y Costumbres Populares (Plaza de América), el montaje se posiciona como una cita insustituible para los amantes de la memoria y la ortodoxia viva del arte flamenco.

En este marco monumental, la propuesta escénica adquiere una resonancia especial al celebrarse en un espacio patrimonial al aire libre, dialogando con la historia viva de Andalucía y reafirmando el cante de Fosforito como un patrimonio eterno que trasciende el tiempo y las modas efímeras. Nazareno y Olivares no es solo un tributo artístico de impecable factura, sino un testimonio imprescindible de amor y gratitud hacia una de las voces cardinales del siglo XX.

Conciertos anteriores

1