Noticias

Bersuit Vergarabat blinda su maquinaria colectiva frente al contraataque de Gustavo Cordera

Bersuit Vergarabat culmina la conmemoración de los veinticinco años de su fundamental trabajo 'Hijos del culo' con un multitudinario concierto en el Movistar Arena de Buenos Aires, demostrando la imponente solvencia de una maquinaria instrumental y coral que camina firme sin la necesidad de liderazgos mesiánicos. Paralelamente, su histórico excantante Gustavo Cordera convulsiona la escena al anunciar su reaparición en el festival Quilmes Rock bajo la enseña de 'Henry y La Palangana' para interpretar el catálogo fundacional de la banda. El conjunto descarta de manera tajante cualquier reencuentro escénico, reivindicando la propiedad moral y la vitalidad de un legado que sigue latiendo en las calles y en la carretera.

Bersuit Vergarabat en QConciertos
6 min

MADRID, 5 de noviembre de 2026 — Bersuit Vergarabat culmina la conmemoración de los veinticinco años de su icónico álbum Hijos del culo con un multitudinario concierto en el Movistar Arena de Buenos Aires, mientras su histórico exvocalista Gustavo Cordera sacude el panorama al anunciar que reinterpretará el repertorio fundacional de la banda en el festival Quilmes Rock. Esta colisión temporal expone con crudeza la doble realidad que atraviesa una de las instituciones más singulares y combativas del rock en castellano: por un lado, una formación consolidada como una arrolladora máquina instrumental de pulso coral; por el otro, la solitaria pulsión performática de la voz que personificó durante dos décadas sus desgarros y provocaciones más viscerales.

En Portada

  • Bersuit Vergarabat sella los festejos por el cuarto de siglo de Hijos del culo reivindicando su fortaleza colectiva y precisión orquestal.
  • Gustavo Cordera anuncia su retorno al repertorio de la banda bajo el histórico membrete de ‘Henry y La Palangana’ en el marco del Quilmes Rock.
  • La dirección actual del conjunto zanja cualquier expectativa de reencuentro formal y ratifica su vigencia como proyecto autónomo.

La madurez sin mesías: el triunfo colectivo en el Movistar Arena

El cierre de la gira conmemorativa de Hijos del culo en el recinto porteño no funcionó únicamente como un ejercicio de memoria o un ritual para nostálgicos. Significó, ante todo, una demostración de soberanía técnica y solvencia interpretativa. Despojados desde hace más de tres lustros del liderazgo hiperbólico de Gustavo Cordera, el núcleo duro integrado por Juan Subirá, Pepe Céspedes, Carlos Martín, Daniel Suárez y Cóndor Sbarbati ha transformado la arquitectura del grupo en un engranaje coral de precisión milimétrica, donde la alternancia en los micrófonos y el peso de los arreglos orquestales cobran un protagonismo demoledor.

Sobre las tablas, la formación desplegó una lectura contemporánea de himnos populares que transitan sin fricciones entre el candombe, la chacarera, el ska callejero, el vals y el rock de trinchera. Canciones como «El viejo de arriba», «La bolsa», «Negra murguera» o «Se viene» sonaron con una contundencia orgánica que prescinde de artificios escénicos. El teclado expresionista de Subirá y el bajo quirúrgico de Céspedes ejercieron de timoneles en una noche donde el público demostró que las composiciones han trascendido largamente a cualquiera de sus firmantes individuales para arraigar en el inconsciente colectivo.

El propio Juan Subirá reflexionaba recientemente sobre el peso específico de aquel repertorio en la trayectoria del conjunto: «‘Hijos del culo’ es el disco más importante y logrado de nuestra historia; tras el éxito salvaje que supuso ‘Libertinaje’, nos colocó ante la exigencia de sostener el listón y consolidar una química grupal irrepetible que no dependiese del capricho de nadie». Esa misma camaradería fue la que permitió que en esta etapa conmemorativa participaran artistas de generaciones diversas, demostrando la capacidad de la banda para dialogar con los lenguajes urbanos y mestizos del presente sin desdibujar su adn.

Un cuarto de siglo de ‘Hijos del culo’: radiografía social y vigencia

Lanzado en el año 2000 con la producción artística de Gustavo Santaolalla, Hijos del culo documentó con crudeza el clima de descomposición institucional, desempleo y desamparo previo al estallido social de diciembre de 2001 en Argentina. El disco no buscaba la complacencia, sino capturar el pulso de los marginados, los pícaros barriales y las víctimas del derrumbe económico. Veinticinco años más tarde, la resonancia de esas crónicas urbanas conserva una acidez intacta frente a las recurrentes turbulencias socioeconómicas de la región y sus ecos en plazas como Madrid o Barcelona, donde la comunidad migrante y los seguidores del rock latinoamericano mantienen un vínculo inquebrantable con sus letras.

La vigencia de ese cancionero radica en su negativa a acomodarse a las fórmulas radiables. Entre la fiesta carnavalesca y el lamento arrabalero, la obra construyó un mosaico de contrastes donde la alegría popular convive con la desesperanza. «Toco y me voy», concebida como una oda lírica al fútbol callejero y a la fugacidad del triunfo, sigue funcionando en vivo como un himno secular que trasciende las fronteras deportivas para convertirse en una metáfora sobre la supervivencia cotidiana.

La sombra de ‘El Pelado’ y el artefacto de Henry y La Palangana

En el extremo opuesto de esta celebración comunitaria, la noticia que alteró la escena musical bonaerense fue la aparición de carteles urbanos y la confirmación oficial en la cartelera del festival Quilmes Rock del proyecto ‘Henry y La Palangana’. Bajo esta denominación —el nombre embrionario que el grupo utilizó a finales de la década de 1980 en los sótanos underground antes de adoptar la etiqueta definitiva de Bersuit Vergarabat—, Gustavo Cordera anunció su intención de revisitar íntegramente las canciones que compuso y cantó en aquella era dorada.

La maniobra del exvocalista reabrió de inmediato las especulaciones sobre una hipotética tregua o reconciliación histórica. Sin embargo, los portavoces y el entorno de la banda salieron rápidamente al cruce de las versiones para desmentir cualquier contacto o participación en el proyecto de su antiguo compañero. La distancia humana y profesional entre ambas partes, agudizada tras la salida de Cordera en 2009 y sus posteriores controversias públicas, permanece inalterable.

Frente a las especulaciones mediáticas, el bajista Pepe Céspedes zanjaba la cuestión con serenidad: «La verdadera columna vertebral de Bersuit nunca descansó en un mesianismo individual, sino en una cofradía fraternal forjada en las aceras mucho antes de subirnos a los escenarios; respetamos la memoria, pero nuestra realidad camina por otro sendero muy claro». Mientras Cordera busca reconectar con su propio pasado desde la evocación de los orígenes, Bersuit Vergarabat reivindica la titularidad moral y escénica de una discografía que siguen defendiendo noche tras noche en carretera.

El pulso futuro de la cofradía de los pijamas

La encrucijada de Bersuit Vergarabat ejemplifica las complejidades de las bandas legendarias al gestionar la emancipación de sus líderes fundacionales. A diferencia de otros proyectos que terminan convertidos en caricaturas dependientes del carisma de un único frontman, el conjunto argentino ha cimentado su supervivencia en el rigor instrumental, la coherencia de catálogo y la fidelidad a un público multigeneracional. En sus directos, el ritual del pijama hospitalario no es una pose estéril, sino el uniforme de resistencia de una orquesta popular que sobrevivió a sus propias tormentas internas.

Con la mirada puesta en sus próximos compromisos en festivales y salas internacionales, Bersuit ratifica que la vigencia artística no se decreta mediante golpes de efecto ni maniobras de nostalgia solitaria. Se sostiene mediante el pulso constante de las canciones tocadas con honestidad, el sudor compartido sobre el tablado y la convicción de que las grandes obras pertenecen, en última instancia, a quienes las corean desde el barro.

Transparencia y correcciones

En Qconciertos revisamos fechas, salas, fuentes oficiales y comunicados antes de publicar. Si detectas una errata o información actualizada, puedes escribirnos para revisarla.

Noticias relacionadas