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Aerosmith desafía su retirada y resucita en el Hollywood Bowl junto a Dave Grohl, Guns N’ Roses y Johnny Depp

Aerosmith vuelve al directo tras tres años de ausencia forzada con dos recitales históricos en el Hollywood Bowl de California. Bajo el cartel ‘California, Dream On’, Steven Tyler y Joe Perry rompieron el decreto de retirada definitiva arropados por Dave Grohl a la batería, Johnny Depp, Guns N’ Roses, Billy Idol y la emotiva reaparición de Joey Kramer.

Aerosmith regreso en QConciertos
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MADRID, 3 de noviembre de 2026 — Aerosmith ha desafiado los dictámenes médicos y la anunciada despedida definitiva de las tablas al protagonizar dos conciertos históricos bajo el título ‘California, Dream On: Aerosmith & Friends’ en el mítico Hollywood Bowl de Los Ángeles los pasados 29 de octubre y 1 de noviembre. Con Steven Tyler recuperado de la grave lesión de laringe que precipitó la cancelación de la gira de despedida ‘Peace Out’ en el verano de 2024, la emblemática formación de Boston reunió a leyendas de primer orden de la talla de Dave Grohl, Guns N’ Roses, Johnny Depp y Billy Idol en dos veladas que trascienden el mero homenaje para transformarse en una demostración inapelable de vigor escénico.

En Portada

  • Aerosmith rompe su retiro definitivo tras tres años alejados de los escenarios con dos funciones especiales en el Hollywood Bowl de California.
  • Dave Grohl ocupó la batería en el tramo principal del repertorio clásico, escoltado por Johnny Depp a las seis cuerdas e intervenciones de Guns N’ Roses.
  • La formación no descarta nuevas reuniones puntuales pese a las advertencias de su equipo médico sobre la voz de Steven Tyler.

Dave Grohl asume las baquetas y Johnny Depp electriza el repertorio clásico

El primer pase en el recinto angelino arrancó con una carga simbólica mayúscula. Liv Tyler y Alicia Silverstone, icónicas coprotagonistas del videoclip de «Crazy» en 1994, subieron al entarimado para oficiar de maestras de ceremonias y presentar a una banda cuya continuidad parecía zanjada para siempre. Desde los compases iniciales de «Toys in the Attic», el protagonismo rítmico recayó en Dave Grohl, líder de Foo Fighters, quien se sentó tras los parches para aportar esa pegada visceral y muscular que caracteriza su trayectoria, sosteniendo el tempo de gemas como «Sweet Emotion» y «Walk This Way».

La complicidad instrumental alcanzó cotas estratosféricas con la entrada de Johnny Depp. El guitarrista y actor, habitual aliado de Joe Perry en The Hollywood Vampires, tomó la guitarra solista para descerrajar una incendiaria relectura de «The Train Kept A-Rollin’», homenajeando la herencia blues-rock que cimentó el sonido del quinteto en los primeros años setenta. Lejos de la condescendencia habitual de las galas con invitados estelares, la banda ejecutó los temas con un tempo vertiginoso, empujando los límites vocales de un Tyler que alternó sus célebres agudos rasgados con un registro medio administrado con inteligencia quirúrgica.

La reconciliación histórica con Joey Kramer cierra heridas en el camerino

Uno de los instantes de mayor calado emocional de la primera noche tuvo lugar durante los bises. Tras meses de desencuentros legales y distanciamiento público derivados de su exclusión por motivos físicos durante los últimos años, el batería original Joey Kramer apareció sobre el proscenio entre el clamor unánime del aforo. Fundido en un abrazo con Joe Perry y Steven Tyler, Kramer tomó el control rítmico para rematar la actuación, sellando públicamente la paz entre los arquitectos fundacionales del grupo.

El cartel de invitados de la velada inaugural completó un escaparate intergeneracional con actuaciones de apoyo y apariciones compartidas de The Black Crowes, Heart, Sammy Hagar y el astro del country-rock Eric Church, subrayando la influencia transversal de Aerosmith en las diferentes ramificaciones de la música popular norteamericana.

Segunda noche: alianza con Tom Morello, Lzzy Hale y el legado de Alice In Chains

La cita del 1 de noviembre profundizó en los matices más agresivos del catálogo del grupo. La segunda jornada integró las guitarras percusivas y los efectos característicos de Tom Morello (Rage Against The Machine), así como la tesitura arrebatadora de Lzzy Hale, vocalista de Halestorm, quien aportó réplicas vocales al unísono con Tyler. La participación de integrantes de Alice In Chains dotó al conjunto de un tono sombrío y contemporáneo que culminó con una lectura colectiva de «Come Together», himno de The Beatles que Aerosmith hizo suyo a finales de los setenta en la banda sonora de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

El comediante Bill Burr, encargado de introducir los segmentos satíricos y comerciales de la noche, proclamó desde el atril con sorna que el público asistía a los dos últimos conciertos de la historia de la formación. Sin embargo, Steven Tyler no tardó en contradecir el vaticinio con una de sus características salidas irreverentes al micrófono: «¿Acaso no sabe que no se puede eliminar a Aerosmith? Al final del mundo solo quedarán las cucarachas, Aerosmith y, supongo, Bill Burr». La frase desató la euforia de los más de diecisiete mil asistentes que abarrotaron el anfiteatro californiano.

El enigma de la laringe de Steven Tyler y el futuro de las grandes giras

El regreso de Aerosmith se produce veintisiete meses después del comunicado emitido en agosto de 2024, en el que el grupo cancelaba definitivamente el tramo restante de su gira de despedida tras confirmar que el daño sufrido por Tyler en las cuerdas vocales y la laringe era irreversible para la exigencia de un tour internacional continuado. En declaraciones previas a los ensayos en Los Ángeles, el propio vocalista reconoció los sacrificios físicos del proceso: «El escenario es el único lugar donde el dolor desaparece por completo; mientras respiremos, la música mandará por encima de cualquier prescripción». Aunque los médicos han vetado expresamente la dinámica de desplazamientos continuos de ciudad en ciudad propia de una gira mundial, la solvencia exhibida en estas dos veladas abre la puerta a residencias puntuales o citas de gran formato.

Por el momento, los representantes del grupo en Boston y Los Ángeles insisten en que no hay fechas suplementarias firmadas ni negociaciones para desembarcar en recintos europeos o festivales de verano durante el ejercicio 2027. No obstante, el impacto de estas dos noches en el Hollywood Bowl evidencia que, contra todo pronóstico biológico y logístico, la maquinaria escénica de los Bad Boys from Boston continúa manteniendo un peso específico inigualable en el circuito internacional del rock de estadios.