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Estrella Fugaz anuncia ‘Mixtape #2’ y reinterpreta a Chris Isaak en clave de sátira inmobiliaria

Lucas Bolaño activa la segunda entrega de su colección de versiones bajo el sello Raso. El primer single, «Wicked Game (Alquilar un loft)», reconvierte la icónica balada noventera de Chris Isaak en una afilada radiografía sobre la precariedad habitacional, el desencanto romántico y la sampledelia urbana, anticipando el regreso del proyecto a las salas de conciertos.

Estrella Fugaz en QConciertos
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MADRID, 30 de octubre de 2026 — Estrella Fugaz, el artefacto sonoro capitaneado por Lucas Bolaño, desvela los primeros detalles de su próximo lanzamiento de estudio, Mixtape #2, a través del lanzamiento de «Wicked Game (Alquilar un loft)», una audaz apropiación pop que reubica la mítica balada de Chris Isaak en el asfixiante mapa de los precios de la vivienda en Madrid. Apenas doce meses después de publicar el aclamado Una casa espacial dibujada en un A4 (2025, Intromúsica), el compositor madrileño refunda su particular laboratorio de versiones bajo el cobijo del sello Raso Estudio, cruzando la crudeza del desencanto generacional con una base rítmica de cadencia hipnótica orientada a la pista de baile.

En Portada

  • Estrella Fugaz confirma la publicación de Mixtape #2 con Raso Estudio tras la notable repercusión de su último trabajo discográfico.
  • El single «Wicked Game (Alquilar un loft)» transforma el clásico de Chris Isaak en una sátira sobre la especulación sentimental y la crisis de la vivienda.
  • El proyecto consolida su expansión sonora tras su paso por citas de invierno en espacios icónicos como la Sala El Sol.

De Chris Isaak a la especulación inmobiliaria: anatomía de una apropiación

La operación estética desplegada por Lucas Bolaño en «Wicked Game (Alquilar un loft)» rehúye el mimetismo nostálgico habitual de los discos de versiones. En lugar de replicar las guitarras empapadas en reverberación y el falsete desamparado que hicieron inmortal la pieza original de 1989, Estrella Fugaz desmantela la arquitectura melódica primigenia para levantar un artefacto de pop sintético, percusiones secas y texturas electrónicas de baja fidelidad. La célebre confesión de vulnerabilidad sentimental («What a wicked game to play, to make me feel this way») muta aquí en una crónica costumbrista sobre las dificultades materiales para sostener cualquier proyecto de vida compartida en las grandes capitales ibéricas.

«Llevaba meses obsesionado con la línea de guitarra de Chris Isaak, pero cuando intentaba cantar sobre la seducción trágica de finales de los ochenta me di cuenta de que el verdadero conflicto contemporáneo no es que no te correspondan en la barra de un bar, sino intentar alquilar un estudio minúsculo en el centro sin aval bancario», explica Lucas Bolaño al desgranar el origen conceptual de la grabación. «El deseo romántico y el mercado del alquiler se rigen hoy por las mismas dinámicas despiadadas: expectativas infladas, desengaño rápido y contratos abusivos. Quería trasladar esa sensación de asfixia a un tema que, paradójicamente, te obligue a mover los hombros».

El resultado sonoro condensa la identidad poliédrica de Bolaño: guitarras acústicas procesadas mediante retardos analógicos, sintetizadores de segunda mano que emulan metales descalibrados y un fraseo vocal cercano al spoken word que canaliza tanto la tradición cantautoral castellana como la vanguardia electrónica del underground europeo.

La genealogía de ‘Mixtape’: desacralizar el canon popular

El anuncio de Mixtape #2 da continuidad formal a una senda inaugurada por el músico con su predecesor directo, Mixtape #1. En aquel volumen experimental, Bolaño ejecutó un ejercicio de descontextualización quirúrgica, ensamblando en un mismo relato sonoro las composiciones combativas de Manu Chao, la orfebrería de club de la peruana Sofia Kourtesis, la ironía hipertextual de Hidrogenesse, la urgencia melódica del punk rock californiano de NOFX y la desolación post-punk de Depresión Sonora. Aquella entrega demostró la pericia del proyecto para despojar a temas ajenos de su ropaje estilístico original, asimilándolos a un lenguaje íntimo marcado por loops domésticos y samplers de juguetes sonoros.

«Con el primer volumen probé a dialogar con canciones que me acompañaron en la adolescencia y en largas horas de furgoneta. Ahora, en esta segunda entrega, el foco se desplaza hacia melodías de dominio público sentimental que todos tenemos grabadas en la memoria para retorcerlas desde la producción electrónica», subraya el compositor al detallar su fichaje por Raso Estudio. «Trabajar con Raso me ha permitido afilar el sonido sin perder el carácter artesanal del dormitorio. No buscamos la pulcritud digital de una gran mesa de mezclas, sino la calidez de los aparatos que crujen».

Esta segunda entrega ahonda en la colaboración entre sellos independientes y creadores periféricos, consolidando a Raso como un ecosistema idóneo para artistas que transitan entre el folklore ibérico, la canción de autor experimental y la música electrónica de autor.

Trayectoria, costumbrismo y resistencia analógica

El recorrido de Estrella Fugaz constituye uno de los itinerarios más singulares del panorama independiente estatal en el último lustro. Desde su irrupción con Luminosa (2022) publicado por Sonido Muchacho, pasando por el minimalismo austero del EP Ruptura Piano (2024) y la madurez compositiva exhibida en Una casa espacial dibujada en un A4 (2025, Intromúsica), Bolaño ha defendido una mirada autoral que rechaza la épica grandilocuente para fijarse en los detalles microscópicos de la cotidianidad: averías domésticas, reuniones de vecinos, paseos periféricos y la fragilidad de los vínculos afectivos en la era del consumo acelerado.

A lo largo de estos años, el proyecto ha enriquecido su universo colaborativo sumando sinergias con voces consagradas del circuito como Tulsa y compartiendo cartel con figuras veteranas como Chucho. Esa elasticidad compositiva ha permitido a Estrella Fugaz mantenerse al margen de modas efímeras, construyendo un cancionero reconocible al instante por su caligrafía lírica directa y su producción casera enriquecida.

El circuito de salas como espacio de fricción

Lejos del aislamiento de los algoritmos de escucha solitaria, la propuesta de Estrella Fugaz cobra su dimensión completa sobre las tablas de las salas de mediano aforo. Su concierto en recintos de referencia como la Sala El Sol durante las pasadas ediciones de certámenes de invierno demostró la solvencia del formato en vivo: un despliegue donde Bolaño alterna pedales de efectos en el suelo, percusiones electrónicas disparadas a mano y un diálogo constante con la audiencia que rompe la cuarta pared del recital tradicional.

Con el lanzamiento de «Wicked Game (Alquilar un loft)» fijado en las plataformas de distribución y la producción completa de Mixtape #2 prevista para los próximos meses a través de Raso Estudio, Estrella Fugaz pone en marcha una agenda de conciertos que recorrerá las principales salas del circuito estatal. Las entradas y convocatorias para sus próximas fechas se articularán en torno a las programaciones de invierno y primavera, reafirmando que la sátira, la melodía pop certera y la crítica a la precariedad inmobiliaria siguen encontrando en la música en directo su mejor trinchera de resistencia cultural.

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