En la industria musical contemporánea existen muy pocos casos de estudio tan admirables y luminosos como el de Sofia Ellar. Cuando hace casi una década decidió impulsar su propio proyecto discográfico (Nota en Do) al margen de los grandes conglomerados multinacionales, aquella joven nacida en Londres y de profundas raíces cántabras y madrileñas demostró que una guitarra acústica, una sonrisa magnética y un puñado de canciones honestas bastaban para llenar recintos de todo el país y acumular centenares de millones de reproducciones. Este sábado 7 de noviembre de 2026 a las 20:00 horas, la agenda de conciertos en Gijón se ilumina con su regreso a tierras asturianas sobre las tablas de la emblemática Sala Acapulco.
La cita en la villa de Jovellanos llega en un momento de plenitud y reencuentro con su esencia más pura, marcado por la publicación de su cuarto álbum de estudio de larga duración, titulado sencillamente con su apellido artístico, ELLAR: un trabajo donde la cantautora vuelve a mirarse al espejo con total libertad creativa.
El milagro de la autogestión: de ‘Seis peniques’ a llenar los grandes escenarios
Para comprender el vínculo inquebrantable que une a Sofía Lecubarri Ruigómez —verdadero nombre de Sofía Ellar— con su público hay que remontarse a febrero de 2017, cuando vio la luz su álbum de debut, Seis peniques. Convertido inicialmente en un trabajo de fin de grado universitario sobre emprendimiento musical en la era digital, aquel disco contenía himnos que no tardaron en convertirse en la banda sonora emocional de toda una generación: cortes como «Amor de anticuario», «El rayo verde», «Segundas partes entre suicidas» o la homónima «Seis peniques» conectaron de forma fulminante gracias a la naturalidad de su fraseo, la calidez folk-pop de sus arreglos y unas letras pobladas de imágenes cotidianas, viajes en furgoneta y veranos frente al mar del norte.
Apenas un año después, en 2018, consolidó aquel fenómeno con su segundo trabajo, Nota en Do, sumando a su repertorio clásicos instantáneos como «Bañarnos en vaqueros», «Versión de cobarde» o «Tus movidas». Tras experimentar en 2022 con conceptos escénicos, literarios y sonoros más arriesgados en su tercer disco-libro, Libre —que incluía composiciones como «Y 23», «Canción de radio» o «Primero de escalera»—, la artista sintió la necesidad vital de despojarse de cualquier coraza externa para regresar al origen desnudo de la canción.
‘ELLAR’: doce canciones cosidas a mano para volver a la raíz
El corazón del concierto de este sábado en Gijón late al compás de ELLAR, su cuarto álbum de estudio, publicado de manera cien por cien independiente y autoeditada. Compuesto por doce canciones luminosas, íntimas y orgánicas, el disco supone una declaración de amor a la artesanía musical y a esa cercanía acústica que convirtió a Sofía Ellar en un referente indiscutible del pop de autor en castellano.
Desde el preciosismo inaugural de «Cosiendo y cantando» y el soplo de aire fresco de «Tranqui», el álbum despliega esa mezcla inconfundible de desparpajo coloquial y sensibilidad a flor de piel en cortes como «Ni regalao», la emocionante «Te dejo en alto», la vitalista «Cómo lo vivas», la delicadeza de «Palomita» o la energía contagiosa de «A full». Son canciones que suenan a madera noble, a palmas compartidas entre amigos y a verdad sin filtros.
En la segunda mitad del disco, Sofía Ellar se permite además abrir la ventana a sus recuerdos londinenses y a alianzas muy especiales: así ocurre en la evocadora «Chelsea Road» (donde comparte micrófono con Mateo Falgas), la melancolía serena de «Cuando marches», el carácter reafirmativo de «Sobrao», la intensidad de «La última gota» y el broche de oro que supone «Solo yo», firmada junto a Juan Vegas. En la estela de las grandes voces de autor que han protagonizado nuestra agenda reciente —como la calidez poética de El Kanka en Jerez o la raíz luminosa de Pedro Pastor en Málaga—, ELLAR confirma que las mejores canciones son aquellas que no necesitan disfraces para emocionar.
Un directo entre el susurro íntimo y la fiesta colectiva
Si algo distingue los conciertos de Sofía Ellar en el circuito de salas es su extraordinaria capacidad para transformar un recinto lleno en el salón de su propia casa. Sobre las tablas, arropada por sus músicos de confianza y alternando momentos a guitarra y voz desnuda con pasajes de banda completa donde brillan las percusiones, los bajos melódicos y las guitarras eléctricas, la artista despliega un carisma arrollador: ríe, improvisa, cuenta las historias reales que esconden sus versos y convierte al público en un coro protagonista de principio a fin.
Actuar en el norte de España tiene siempre para Sofía un componente emocional añadido por su estrechísima vinculación familiar y vital con la cornisa cantábrica. En Gijón, las doce joyas de ELLAR se entrelazarán con esos himnos que toda la sala cantará de memoria —desde «Amor de anticuario» y «Bañarnos en vaqueros» hasta «Barrer a casa» o «Cancha y gas»—, garantizando casi dos horas de montaña rusa emocional.
Sala Acapulco: elegancia y acústica impecable en el corazón de Gijón
Para acoger este encuentro tan esperado en Asturias no existe marco más idóneo que la Sala Acapulco (integrada en el histórico edificio del Casino de Asturias, en la calle Fernández Vallín, en pleno centro neurálgico de Gijón). Reconocida por músicos y técnicos de todo el país por su sonoridad cristalina, la comodidad de su planta y su atmósfera acogedora y elegante, la Sala Acapulco ofrece la distancia corta perfecta para apreciar cada matiz de la voz de Sofía Ellar y sentir la energía de su banda.
Acercarse este sábado 7 de noviembre a las 20:00 horas a la Sala Acapulco para vivir en directo la gira de ELLAR es regalarse una noche de música luminosa, libre y reparadora en el corazón de Gijón. Una oportunidad única para celebrar la independencia creativa y el poder de las canciones que nacen del alma y encuentran su eco en cada rincón del Cantábrico.