MADRID, 23 de octubre de 2026 — El compositor malagueño Sarria publica hoy su tercer álbum de estudio, ‘Mi plan’, coincidiendo con el estreno de «Gaslighting», el nuevo single de Vicco que anticipa su actuación en el Movistar Arena de Madrid. Dos aproximaciones sonoras muy distintas que convergen este viernes en las plataformas de reproducción y en los planes de directo del circuito estatal.
En Portada
- Sarria entrega su tercer trabajo de estudio, ‘Mi plan’, compuesto por once temas grabados junto al productor Raúl Pérez.
- Vicco anticipa la temporada de otoño con «Gaslighting», corte de electropop oscuro previo a su regreso a Benidorm Fest.
- Ambos lanzamientos marcan la apertura de un tramo clave de directos en recintos de Madrid y el circuito estatal de salas.
El viraje bailable de Sarria: psicodelia, groove y pistas analógicas en ‘Mi plan’
Tras la solidez mostrada en sus anteriores grabaciones y la carta de presentación que supuso su debut en solitario tras militar en Los Labios, Nacho Sarria ha decidido desmontar las etiquetas previsibles. Su tercer trabajo discográfico, editado por la escudería gallega Esmerarte, toma una bifurcación calculada hacia el groove bailable, la síncopa de la música disco y los desarrollos psicodélicos de inspiración californiana sin renunciar a la mordida orgánica de las cuerdas de níquel.
Registrado en los estudios Grabaciones La Mina bajo la supervisión técnica del productor sevillano Raúl Pérez, el álbum consta de once pistas que marcan una evolución nítida respecto a las densidades guitarreras de entregas previas. En cortes como «Sé que no sé lo que hago» y «Artificial», el artista andaluz sustituye los muros de fuzz por arreglos de sintetizador polifónico, líneas de bajo ejecutadas con púa y una batería seca y centrada que bebe de la tradición del funk de finales de los setenta.
El punto de inflexión del disco quedó trazado semanas atrás con el estreno de «Luces blancas», corte en el que contó con la aportación vocal de Ángel Stanich. Aquella pieza, estructurada como una radiografía del esfuerzo físico que entraña recorrer miles de kilómetros por carretera, sirvió como bisagra entre su identidad de rock clásico y las texturas más sofisticadas que articulan este nuevo catálogo.
El propio compositor ha explicado las motivaciones detrás de esta búsqueda: «Mi plan es un giro deliberado hacia el ritmo; queríamos salir de la zona de confort del rock psicodélico para explorar surcos bailables sin perder la calidez de los amplificadores analógicos». Esa declaración define la espina dorsal de una grabación donde las melodías vocales ganan en ligereza rítmica sin sacrificar la profundidad de unos textos que abordan la incertidumbre profesional y los desajustes emocionales de la vida contemporánea.
Del estudio a la tarima: la prueba de fuego de Nacho Sarria en salas
El lanzamiento de ‘Mi plan’ abre de inmediato el calendario de traslados logísticos para la banda del malagueño. Acostumbrado a rodar su propuesta en espacios icónicos como la Sala Clamores o los recintos de directo de Málaga, el reto para los próximos meses radica en trasladar a los recintos de medio aforo la complejidad tímbrica de este repertorio, que exige mayor pegada en la percusión y una sincronía minuciosa entre secuenciadores y guitarras rítmicas.
La alianza con el equipo de Esmerarte garantiza una campaña de posicionamiento que buscará situar a Sarria en las programaciones de otoño e invierno de los ciclos de salas, antes de encarar la ronda festivalera de la próxima primavera. En palabras del productor Raúl Pérez sobre el proceso de mezcla: «Buscamos un sonido con pegada en el bombo y líneas de bajo muy presentes, emulando la producción de finales de los setenta pero con la pegada exigida por los equipos actuales». La respuesta en venta anticipada durante las primeras semanas será el termómetro definitivo de esta transformación estilística.
Vicco explora el suspense emocional en «Gaslighting» antes de Benidorm Fest
En el extremo opuesto del espectro sonoro, pero compartiendo protagonismo en la jornada de lanzamientos, Victoria Riba vuelve a mover ficha con «Gaslighting». Lejos de la luminosidad desbordante y los sintetizadores festivos que encumbraron a «Nochentera» como un fenómeno de consumo masivo, la cantante y productora catalana apuesta aquí por una cadencia opresiva, bajos sintetizados de tono subgrave y una cadencia rítmica influenciada por el electropop de corte tétrico, idóneo para las vísperas de la festividad de Halloween.
La canción aborda la manipulación psicológica en las relaciones de pareja a través de un estribillo de contornos afilados y un tratamiento de la voz procesado con reverberaciones frías y modulaciones espaciales. El estreno viene acompañado de una pieza audiovisual rodada en clave cinematográfica de terror psicológico, dirigida por realizadores de la escena alternativa barcelonina, donde el suspense visual refuerza la claustrofobia lírica del texto.
Respecto a la génesis del corte, Vicco ha manifestado: «‘Gaslighting’ nace de la necesidad de ponerle nombre a situaciones tóxicas donde intentan hacerte dudar de tu propia cordura; llevar esa tensión al terreno del pop bailable con atmósfera oscura era el reto definitivo». La maniobra resulta especialmente estratégica en su cronograma, ya que coincide con su regreso al foco mediático tras ser confirmada en la plantilla de aspirantes para la próxima edición del Benidorm Fest, certamen que la catapultó a la primera línea de la industria estatal.
Coordenadas de directo en el Movistar Arena y choque de tendencias
La presentación en sociedad de «Gaslighting» no esperará a la cita alicantina de invierno. Vicco tiene fijada su presencia inmediata en el escenario del Movistar Arena dentro de la convocatoria benéfica anual de las grandes cadenas musicales, un testeo ante más de quince mil espectadores donde pondrá a prueba la recepción masiva de su faceta más sombría.
La coincidencia en la misma jornada de los álbumes de Sarria y los estrenos de perfil pop como el de Vicco constata la pluralidad de un otoño musical en el que conviven el detallismo analógico de raigambre setentera con la experimentación electrónica de alta fidelidad. Ambos proyectos, cada uno desde sus respectivas trincheras de producción y formatos de gira, demuestran la ductilidad de la escena estatal para renovar sus lenguajes compositivos sin depender de fórmulas agotadas.