Cuando el reloj marca casi tres décadas de carretera ininterrumpida defendiendo el sonido del contrabajo golpeado a latigazos, la guitarra Gretsch saturada de eco de cinta y el ritmo frenético del tren de Memphis cruzado con la urgencia del punk-rock, pocas formaciones en Europa pueden mirar de frente a Lucky Dados. Este sábado 31 de octubre de 2026 a las 22:00 horas (con apertura de puertas a las 21:30 h), el histórico power-trío madrileño protagoniza una noche incendiaria dentro de la agenda de conciertos en Córdoba, asaltando el escenario del emblemático Ambigú Axerquía para presentar su flamante trabajo discográfico con canciones inéditas tras dieciséis años de espera: Screwed Up Again.
Celebrar la velada de Halloween bajo el embrujo del mejor power-rockabilly, psychobilly elegante y western-swing bastardo en la terraza cubierta del Teatro de la Axerquía —rematada además con la sesión en cabina de Du Canción— se perfila como un plan imbatible para quienes conciben el rock and roll como un deporte de contacto, elegancia canalla y sudor a flor de piel.
Desde 1997 al frente de la vanguardia del rockabilly y las raíces norteamericanas en España
Fundados en Madrid en 1997, Lucky Dados nacieron con una vocación clarísima: sacudir el polvo de los manuales ortodoxos del rockabilly de los años cincuenta e inyectarles una dosis letal de adrenalina contemporánea. Liderados por la voz profunda y la guitarra magistral de Pedro Herrero, y apuntalados por una de las secciones rítmicas más engrasadas y portentosas de nuestro país —el contrabajo acrobático y percusivo de Carlos López (reconocido también por su labor en formaciones como La Frontera o junto a innumerables figuras del rock de raíces) y la batería explosiva e imaginativa de Carlos Mirat—, el trío construyó desde sus inicios un sonido propio donde conviven el legado de Johnny Cash, Eddie Cochran, Gene Vincent o Brian Setzer con el nervio de The Clash, Social Distortion o The Cramps.
Sus primeros álbumes de estudio a finales de los noventa y durante la primera década del siglo XXI, como su homónimo Lucky Dados (1999), el aclamado Struck By Lightning! (2002) o el rotundo Crash’Em In! (2010), los convirtieron no solo en cabezas de cartel habituales de los principales festivales europeos de rock and roll y música americana (desde el Psychobilly Meeting o el Screamin’ Festival hasta el BluesCazorla), sino también en una banda enormemente respetada por el público generalista gracias a su solvencia técnica y a su arrollador magnetismo escénico.
‘Screwed Up Again’: siete proyectiles inéditos tras dieciséis años de silencio compositivo en estudio
Aunque Lucky Dados nunca dejaron de pisar las tablas ni de protagonizar proyectos especiales —incluyendo espectáculos conceptuales donde llevaron al terreno del swing y el rockabilly clásicos universales del rock—, sus seguidores llevaban dieciséis años aguardando una entrega discográfica integrada por composiciones propias recién salidas del horno. Esa espera ha terminado con la publicación en vinilo de Screwed Up Again, un trabajo que confirma que la química creativa entre Pedro Herrero, Carlos López y Carlos Mirat atraviesa una segunda juventud insultante.
A lo largo de los siete cortes que conforman el disco —«Hello», «Two Days Of Love», «Sirens», «Wait For The Sun», «So Good», «Lies» y «Desperate Blues»—, la banda despliega un catálogo exhaustivo de todas sus virtudes. Hay aquí slap bass vertiginoso que marca el pulso como una locomotora sin frenos, riffs de guitarra afilados que basculan entre el twang fronterizo y el punk-rock melódico, medios tiempos oscuros de atmósfera cinematográfica como «Sirens» o «Desperate Blues» y estribillos luminosos como «Wait For The Sun» o «Two Days Of Love» que piden a gritos ser coreados con el puño en alto frente al escenario.
Un espectáculo de alto octanaje visual y sonoro sobre las tablas
Quien haya presenciado alguna vez un directo de Lucky Dados sabe que el trío no se limita a ejecutar sus canciones con precisión relojera: su puesta en escena es un auténtico espectáculo físico. Mientras Pedro Herrero domina el centro de la tarima alternando el fraseo vocal de crooner rebelde con solos de guitarra incendiarios, Carlos López convierte su contrabajo en una extensión de su propio cuerpo, subiéndose sobre la caja acústica del instrumento sin perder ni una sola semicorchea, en constante duelo rítmico con los malabarismos de baquetas y la pegada demoledora de Carlos Mirat tras los tambores.
En la cita de este sábado 31 de octubre en Córdoba, las nuevas piezas de Screwed Up Again convivirán en el repertorio con los grandes himnos de Struck By Lightning! y Crash’Em In!, además de esas adaptaciones explosivas con las que el grupo suele incendiar la pista de baile en el tramo final de sus actuaciones.
El Ambigú de la Axerquía: el refugio imprescindible del rock y la cultura en vivo en Córdoba
Para una noche de Halloween consagrada al rock and roll de raíces, ningún escenario cordobés resulta más idóneo que el Ambigú Axerquía, situado en la parte superior del histórico Teatro de la Axerquía (Avenida Menéndez Pidal, s/n). Convertido desde hace años en el pulmón de la música independiente y el rock de proximidad en la capital califal bajo una gestión apasionada que cuida cada detalle de sonido y programación, el Ambigú ofrece una cercanía inmejorable entre artistas y público.
Con puntos de venta anticipada en templos melómanos locales como Discos Vitalogy, Barbaridad y 4Elements (además de la venta online) y el aliciente añadido de la sesión posterior de Du Canción a los platos, el desembarco de Lucky Dados en el Ambigú Axerquía promete convertir la noche del sábado 31 de octubre en la fiesta más salvaje, elegante y eléctrica del otoño cordobés.
Además, la tradición rockera de Córdoba —una ciudad donde los sonidos de raíces norteamericanas, el rockabilly y el garage siempre han contado con una legión de seguidores fieles y entendidos— convierte cada visita del trío madrileño en una auténtica reunión de hermandad nocturna. Sentir a escasos centímetros cómo vibran las cuerdas de tripa y acero del contrabajo de Carlos López, cómo repican los parches de Carlos Mirat y cómo ruge la guitarra de caja de Pedro Herrero en canciones como «Hello», «So Good» o «Lies» permite comprender por qué ningún algoritmo digital podrá sustituir jamás la electricidad física de un club de rock en directo.