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Mamá Ladilla en Guadalajara: Virtuosismo Eléctrico y la Sátira de ‘Molestar General’ en Sala Óxido

El legendario power-trío madrileño liderado por Juan Abarca, Mamá Ladilla, descarga en la Sala Óxido de Guadalajara su flamante álbum 'Molestar General' (2026) en una noche explosiva junto a Los Petersellers y Mesas y Gafas.

Mamá Ladilla en Guadalajara: Virtuosismo Eléctrico y la Sátira de 'Molestar General' en Sala Óxido
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Dentro del mapa del rock en español de las últimas tres décadas, Mamá Ladilla ocupa una coordenada absolutamente única e inimitable: la del «punk-rock progresivo y surrealista» llevado a las últimas consecuencias del virtuosismo instrumental y la acidez verbal. A menudo, quienes se acercan por primera vez a su obra atraídos por el humor negro, los juegos de palabras imposibles y la incorrección política de sus textos se llevan una sorpresa mayúscula al comprobar que debajo de esa carcasa satírica opera uno de los power-tríos más técnicos, precisos y demoledores de nuestro país. Este sábado 31 de octubre de 2026 a las 22:00 horas, la banda comandada por Juan Abarca encabeza una cita monumental dentro de la agenda de conciertos en Guadalajara, tomando por asalto la histórica Sala Óxido para presentar su nuevo trabajo discográfico, Molestar General, en un cartel compartido con Los Petersellers y Mesas y Gafas.

Celebrar la noche del 31 de octubre con una descarga de Mamá Ladilla, escoltados además por otros maestros históricos del rock humorístico y festivo como Los Petersellers, garantiza una velada de sudor, riffs vertiginosos, cambios de compás de infarto y carcajadas liberadoras frente al absurdo cotidiano.

Más de treinta años de maestría técnica y verbo afilado: la escuela de Juan Abarca

Fundada en Madrid en septiembre de 1994 por el guitarrista, vocalista y escritor Juan Abarca (junto a Llors Merino y Ferro en su formación original), Mamá Ladilla irrumpió en los noventa como un meteorito que no encajaba en ningún molde preestablecido. Mientras el llamado rock kalimotxero repetía estructuras de cuatro por cuatro y el indie primigenio miraba hacia el ruido anglosajón, Abarca propuso una aleación explosiva donde cabían la complejidad rítmica y los quiebros de Frank Zappa o Rush, la velocidad del thrash metal y el punk, guiños al jazz-fusión o la música clásica y una lírica heredera del surrealismo español, Quevedo, Valle-Inclán y Faemino y Cansado.

Desde aquella mítica maqueta Directamente a la basura (1994) y álbumes fundacionales como Arzobispofobia (1996), Naces, creces, te jodes y mueres (1998) o Rebota, rebota y en tu cara explota (1999), pasando por entregas tan celebradas como Analfabada (2002), Autorretrete (2005), Jamón beibe (2010), Coprofonía (2015) o Exhuma y sigue (2021), el grupo construyó un cancionero de culto que ha sobrevivido a todas las modas gracias al boca a boca y a unos directos incendiarios. Hoy en día, junto a la guitarra y la garganta inagotable de Juan Abarca, la maquinaria rítmica de Mamá Ladilla brilla a un nivel superlativo gracias al bajo portentoso de Sergio Legazpi y a la batería milimétrica y contundente de Abel del Fresno, consolidando una formación de trío capaz de ejecutar auténticas diabluras métricas sin perder ni un ápice de pegada rockera.

‘Molestar General’ (2026): doce nuevos dardos contra la estupidez contemporánea

Lejos de vivir de las rentas de su catálogo clásico, Mamá Ladilla llega a Guadalajara con material recién horneado bajo el brazo: su flamante álbum de estudio de 2026, titulado con su habitual ingenio fonético Molestar General. El disco demuestra que la pluma de Juan Abarca sigue tan afilada como en los años noventa a la hora de radiografiar las neurosis de nuestra época, desde el fanatismo en las redes sociales y las cámaras de eco digitales hasta la hipocresía moral y la degradación del lenguaje.

A lo largo de los doce cortes que integran Molestar General —con títulos tan elocuentes como «Barbacoa en la morgue», «La cámara de eco», «Viva las vergas», «Consenso oral», «¡Stop porculización!», «El gen especial», «Líbranos del bien», «Intermedio», «Hagas lo que hagas», «Perecéis tontos», «Rebájate y disfruta» y «¡Qué extraño!»—, el trío despliega un tratado de guitarra eléctrica de altísima escuela, líneas de bajo que serpentean con autonomía melódica y baterías que alternan el blast beat y el punk acelerado con parones sincopados al milímetro. En directo, estas nuevas composiciones se ensamblan de maravilla con los himnos inmortales que el público reclama en cada actuación, desde «Chanquete ha muerto» o «Ataca» hasta «Cunnilingus post mortem», «Sucedáneo» o «Mi nave mix».

Un cartel de lujo junto a Los Petersellers y Mesas y Gafas

Por si la presencia de Mamá Ladilla no fuera suficiente reclamo, la velada del sábado 31 de octubre en Guadalajara presenta un cartel triple que hará las delicias de los amantes del rock sin complejos. Compartiendo escenario estarán nada menos que Los Petersellers, otra formación histórica y queridísima de la escena madrileña de los noventa que ha hecho del surf-rock, el punk-pop de versiones imposibles y el humor cinematográfico su seña de identidad, garantizando una fiesta absoluta sobre las tablas con su espíritu irreverente y su complicidad escénica.

Abriendo fuego estará además la banda Mesas y Gafas, redondeando una noche maratoniana donde la destreza instrumental, los estribillos coreables y el sentido del humor más ácido se dan la mano desde el primer acorde hasta el último bis de la madrugada.

Sala Óxido: el bastión incombustible del rock en Guadalajara

Que esta cumbre del rock corrosivo se celebre en la Sala Óxido (situada en la calle Batalla de Villaviciosa de Guadalajara) constituye un acierto rotundo. Con más de dos décadas de trayectoria defendiendo la música en vivo en Castilla-La Mancha y el corredor del Henares, la Sala Óxido cuenta con la potencia de sonido, las dimensiones de escenario y la atmósfera rockera necesarias para que cada riff de Mamá Ladilla suene con una nitidez aplastante.

Acercarse este sábado 31 de octubre a la Sala Óxido supone apostar por un triple cartel irrepetible que demuestra cómo la alta escuela instrumental y la sátira deslenguada pueden encender una sala de rock de principio a fin. En un tiempo de autocensura y fórmulas prefabricadas, la irreverencia ilustrada de Juan Abarca, Sergio Legazpi y Abel del Fresno recuerda que el rock sigue siendo un territorio de absoluta libertad creativa donde el humor más salvaje se apoya en miles de horas de ensayo y una ejecución técnica deslumbrante. Una cita ineludible en Guadalajara para despedir el mes de octubre entre carcajadas inteligentes, virtuosismo de seis cuerdas y decibelios sin concesiones.

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