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Patti Smith canta «People Have the Power» arropada por tres mil voces en la Fábrica de Armas de Oviedo

Patti Smith protagonizó este jueves en Oviedo un multitudinario encuentro musical al ser sorprendida por tres mil personas y setenta y ocho agrupaciones corales que interpretaron al unísono su legendario himno «People Have the Power». La compositora estadounidense, recibida en la antigua Fábrica de Armas de La Vega pocas horas antes de recoger el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026, subió visiblemente emocionada a la tarima para sumar su voz a la masa coral. El tributo corona una semana histórica en el Principado tras ofrecer dos conciertos consecutivos con entradas agotadas en el Teatro Jovellanos de Gijón.

Patti Smith en QConciertos
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MADRID, 23 de octubre de 2026 — Patti Smith vivió este jueves una de las estampas más conmovedoras de su trayectoria reciente en la antigua Fábrica de Armas de La Vega, en Oviedo, al verse rodeada por tres mil personas que entonaron al unísono su himno «People Have the Power» en vísperas de recibir el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026.

En Portada

  • Más de 1.500 coralistas procedentes de 78 agrupaciones vocales de todo el país se citaron en Oviedo para sorprender a la compositora estadounidense.
  • La artista neoyorquina subió a la tarima visiblemente conmovida y tomó el micrófono para fundir su voz con la multitud en un clamor pacífico.
  • El homenaje culmina su estancia en el Principado tras agotar localidades dos noches consecutivas en el Teatro Jovellanos de Gijón.

Una emboscada coral en el corazón fabril de La Vega

La cita permaneció resguardada bajo un estricto pacto de silencio hasta que la autora de Horses franqueó las cancelas del histórico complejo militar de La Vega. Acompañada por la directora de la Fundación Princesa de Asturias, Teresa Sanjurjo, Patti Smith recorrió los viales de la factoría creyendo acudir a una visita técnica a las instalaciones de más de 120.000 metros cuadrados. Al doblar una de las naves centrales de fundición, se encontró frente a un gentío inmenso dispuesto en semicírculo que rompió el murmullo con los primeros acordes de piano y guitarra ejecutados por los integrantes de su propia formación sobre un entablado al aire libre.

La escena sobrecogió de inmediato a la artista, quien detuvo el paso con las manos en el pecho antes de exclamar hacia la multitud: «¡Es una sorpresa! ¡Muchas gracias!». En ese instante exacto, la masa coral comenzó a elevar los compases iniciales de «People Have the Power». La mitad de los tres mil presentes pertenecían a 78 colectivos corales desplazados desde distintos puntos de la península, quienes habían sincronizado tesituras, armonías y dinámicas en secreto para articular un manto vocal robusto y armónicamente disciplinado.

Smith no dudó en subir los peldaños del escenario para empuñar el micrófono. Lejos del protocolo institucional que envuelve la semana de los galardones en Oviedo, la cantante moduló los versos con la cadencia rasgada que define su canto, dejando que el coro popular asumiera los estribillos como una marea expansiva. El eco metálico de las naves en desuso multiplicó las frecuencias graves de la batería y la reverberación natural del espacio, transformando un viejo complejo armamentístico en un auditorio a cielo abierto.

La liturgia de «People Have the Power»: resistencia, cadencia y memoria

Al término de la interpretación compartida, con el público ovacionando a la creadora entre vítores y aplausos prolongados, Smith tomó unos instantes para asimilar la dimensión del tributo. Con voz templada, confesó a los asistentes que escribió aquella canción hace casi cuatro décadas con el expreso propósito de presenciar una escena como la vivida esta tarde: «Escribí esta canción esperando que ocurriera un momento como este; ver vuestras voces unidas es un regalo maravilloso».

La composición, gestada en 1988 junto a su difunto esposo Fred «Sonic» Smith (guitarrista fundamental de la banda proto-punk MC5) para el álbum Dream of Life, ha trascendido como una de las piezas angulares de la música popular contestataria. Concebida bajo una progresión rítmica en 4/4 sostenida por un pulso de piano constante y un crescendo diseñado específicamente para el canto comunal, «People Have the Power» carece de artificios efectistas de producción: su fortaleza reside en la articulación lírica de la soberanía ciudadana y la fraternidad activa frente a los abusos del poder establecido.

Interpretar este himno en un recinto que durante siglos forjó proyectiles, cañones y material bélico dotó al acontecimiento de un simbolismo singular. Mientras la banda aportaba el colchón de guitarras limpias y el sostén rítmico del bajo, la polifonía de los coristas generó una intensidad sonora que prescindió de grandes torres de amplificación, apoyándose en la pureza acústica del aire otoñal asturiano.

Cincuenta años de comunión en los escenarios españoles

La escala en la capital asturiana adquiere un cariz conmemorativo extraordinario dentro de la agenda de Patti Smith. Este otoño se cumplen cincuenta años exactos desde su primer desembarco profesional en directo en España, cuando a mediados de los setenta su propuesta desquició las convenciones sonoras con aquella incendiaria mezcla de poesía beat, improvisación de garaje y electricidad neoyorquina compartida con Lenny Kaye y Jay Dee Daugherty.

Días antes de este acto en Oviedo, la compositora refrendó esa vigencia artística en dos recitales consecutivos con entradas agotadas en el Teatro Jovellanos de Gijón. En aquellas veladas, tal y como recogió la crónica de nuestro seguimiento en Gijón, Smith despachó un repertorio implacable que enlazó los pasajes viscerales de Horses y Radio Ethiopia con la épica compartida de «Because the Night», corte coescrito con Bruce Springsteen que la elevó a los primeros puestos de las listas internacionales sin renunciar a su integridad militante.

Los seguidores que llenaron el coliseo de Gijón atestiguaron la formidable salud vocal de una intérprete que, a las puertas de los ochenta años, sostiene las notas altas con autoridad y conserva esa capacidad magnética de declamación que hace de cada concierto un rito colectivo. El salto geográfico entre ambas urbes asturianas ha funcionado como una suerte de díptico: la contundencia eléctrica del formato de sala cerrada dio paso al lirismo despojado de la sorpresa coral al aire libre.

El reconocimiento en el Teatro Campoamor y la ética de una pionera

El colofón de este periplo tiene lugar este viernes 23 de octubre en el Teatro Campoamor de Oviedo, donde Patti Smith recogerá oficialmente el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026. El jurado concedió el galardón remarcando su condición de faro estético y ético para sucesivas generaciones de músicos, destacando su compromiso inquebrantable contra la injusticia social, su defensa apasionada de la libertad de expresión y su maestría al disolver las fronteras entre la alta literatura poética y la urgencia rítmica del rock and roll.

Al despedirse de los tres mil congregados en La Vega, Smith reiteró su agradecimiento a cada uno de los cantantes, directores de coro y ciudadanos que dedicaron semanas de ensayo para materializar el tributo. Tras estrechar la mano de varios de los coralistas apostados en la primera fila, la cantante abandonó el escenario con una sonrisa serena, dejando tras de sí la constatación palpable de que cuando la música se despoja del aparato mercantil y regresa a la garganta del pueblo, las canciones cobran exactamente el sentido para el que fueron concebidas.

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