GIJÓN, 21 de octubre de 2026 — Patti Smith ha sellado su esperado regreso al Teatro Jovellanos de Gijón con una exhibición incontestable de pulso lírico y electricidad descarnada, dos décadas después de su anterior recital en suelo asturiano. La autora de Horses (1975), distinguida con el Premio Princesa de Asturias de las Artes, agotó las butacas del recinto municipal semanas atrás para ofrecer una liturgia de rock primario, literatura y compromiso civil ante un auditorio entregado desde los primeros compases.
En Portada
- Patti Smith vuelve a los escenarios de Gijón veinte años después con el aforo completo en el Teatro Jovellanos.
- El repertorio articuló los himnos fundamentales de Horses junto al clamor popular de «Because the Night» y un catártico «People Have the Power».
- La creadora estadounidense ofrecerá una segunda fecha este miércoles en el Palacio de los Deportes de Gijón.
El rito de ‘Horses’ y la comunión eléctrica en las tablas de Jovellanos
Lejos de acomodarse en la nostalgia conmemorativa, la denominada madrina del punk compareció en el escenario con la sobriedad instrumental y la tensión poética que definen su carrera desde mediados de los años setenta. Acompañada por su formación habitual, Smith articuló un repertorio donde los desarrollos narrativos de su debut discográfico volvieron a erigirse como un testimonio de rebeldía atemporal. Piezas como «Gloria» y «Birdland» desataron la pulsión rítmica del recinto, combinando cadencias sincopadas con la declamación vehemente de una artista que concibe el micrófono como un púlpito de resistencia cultural.
La acústica del coliseo gijonés potenció el equilibrio entre los pasajes de spoken word y las explosiones de distorsión guitarrera. Smith gobernó los tiempos con una naturalidad apabullante, alternando lecturas reposadas con zarpazos de garage rock que levantaron de sus asientos a varias generaciones de espectadores. En el ecuador de la velada sonó «Because the Night», coescrita junto a Bruce Springsteen para el álbum Easter (1978), coreada al unísono por un público que desbordó los cánones habituales de la etiqueta teatral para convertir el patio de butacas en un clamor unánime.
Reflexión cívica, memoria literaria y el puente cultural con España
Horas antes de subir a las tablas, la creadora de Chicago mantuvo un encuentro con los medios en el que expuso su mirada sobre la coyuntura sociopolítica internacional y su estrecha vinculación con el legado artístico hispano. Con la vista puesta en las inminentes elecciones presidenciales de Estados Unidos, Smith subrayó la urgencia de ejercer la soberanía individual en las urnas frente al avance del desencanto democrático.
«El voto no es únicamente un trámite administrativo; constituye la herramienta pacífica más formidable que conservamos los ciudadanos para reclamar nuestra dignidad frente a la codicia institucional», manifestó la cantante durante su comparecencia matinal. En esa misma línea de pensamiento, Smith rememoró el impacto determinante que la literatura y las vanguardias plásticas españolas han ejercido sobre su universo creador desde su juventud en el Greenwich Village neoyorquino.
«Pablo Picasso me enseñó a mirar las cicatrices de la historia sin apartar los ojos, mientras que los versos de Federico García Lorca me descubrieron que la poesía solo cobra sentido cuando arde en la sangre de quien escucha», explicó la artista al glosar la huella indeleble de figuras como Miguel de Cervantes en sus cuadernos de viaje y ensayos biográficos.
Un epílogo en las calles y la segunda estación en el Palacio de los Deportes
El punto culminante de la noche se materializó con la interpretación de «People Have the Power», convertida desde su publicación en 1988 en un manifiesto global de autodeterminación colectiva. El recinto entero despidió a la banda en pie, batiendo palmas a compás y prolongando el estribillo de forma espontánea más allá de la bajada del telón. Decenas de asistentes continuaron entonando las estrofas del himno en la plaza del Instituto y los aledaños del paseo de Begoña, prolongando la atmósfera de comunión comunitaria en plena noche gijonesa.
La escala asturiana de Patti Smith no concluye en el marco íntimo del Jovellanos. La cantante traslada su maquinaria sónica este miércoles al Palacio de los Deportes de Gijón, donde ampliará el aforo para dar cabida a los millares de seguidores que no lograron adquirir entrada para la primera fecha. Esta segunda cita permitirá comprobar el impacto de su cancionero en un recinto de grandes dimensiones, ratificando la vigencia incontestable de una figura cuya obra trasciende etiquetas genéricas para sostenerse en la verdad irreductible de la palabra y el volumen.