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Troye Sivan cambia el club por la resaca reflexiva en su nuevo álbum ‘She’s the Best’

Troye Sivan publica 'She's the Best', su cuarto largo de estudio. Lejos del pulso discotequero de 'Rush' y la euforia sudorosa de 'Something to Give Each Other', el vocalista australiano explora medios tiempos noventeros, downtempo, ecos britpop y cadencias acústicas nacidas durante su extenuante gira conjunta con Charli xcx.

Troye Sivan She's the Best en QConciertos
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MADRID, 12 de octubre de 2026 — Troye Sivan publica su nuevo álbum de estudio, She’s the Best, una obra concebida como la resaca emocional y física tras el frenesí vivido en el WiZink Center de Madrid y los principales pabellones internacionales. Tras el éxito global cosechado por Something to Give Each Other y el estallido coreográfico de sencillos como ‘Rush’, el cantante y compositor australiano ejecuta un giro estético deliberado: aparta el hedonismo explícito de la pista de baile para sumergirse en la vulnerabilidad de la vigilia, el reposo y la penumbra de las habitaciones de hotel.

En Portada

  • Troye Sivan lanza su esperado disco She’s the Best tras la exitosa era discotequera de Something to Give Each Other.
  • El sonido del LP huye del dance comercial y recupera las texturas de los años noventa: downtempo, spoken word, britpop y arreglos acústicos.
  • Compuesto durante el tour conjunto con Charli xcx, cuenta con la coautoría de Allie X y la participación vocal exclusiva de Lily-Rose Depp.

Del sudor del clubbing a la vigilia del hotel: la génesis con Charli xcx

Lejos de acomodarse en la fórmula que dominó los festivales veraniegos y las plataformas de streaming en 2023 y 2024, Troye Sivan ha optado por el repliegue. She’s the Best fue concebido y maquetado en paralelo a los meses de carretera compartidos en el Sweat Tour junto a Charli xcx. Mientras el público esperaba una prolongación inmediata del dance pop abrasivo, el compositor australiano experimentaba el reverso de la euforia comunitaria: el aislamiento tras bajar del escenario.

El propio músico ha explicado el detonante psicológico de esta colección de canciones como un choque frontal con la realidad de las giras masivas: «Estaba rodeado de miles de cuerpos gritando cada noche, pero al cerrar la puerta del camerino emergía una soledad profunda que no podía ignorar». Esa contradicción entre la celebración masiva y el desamparo individual constituye la columna vertebral del proyecto. En lugar de camuflar el cansancio con sintetizadores agresivos, Sivan abraza el letargo de la mañana siguiente.

El corte ‘Party’ se erige como la excepción rítmica que confirma la regla. Al apoyarse en un reconocible sample de Madonna, el tema funciona como un guiño nostálgico al club, un espejismo de fiesta que pronto cede el testigo a cadencias mucho más reposadas. A partir de ese momento, la obra desmonta cualquier pretensión de rompepistas inmediato para edificar un espacio de confidencia y sosiego sonoro.

Arqueología noventera: del downtempo de ‘Cowboy’ al eco britpop

El núcleo estilístico de She’s the Best mira sin tapujos a la década de los noventa, esquivando las tendencias hiperaceleradas del pop actual. Cortes como ‘Cowboy’ beben directamente de la herencia del downtempo británico y los arreglos pausados de Massive Attack o Morcheeba, permitiendo que la instrumentación respire sin urgencias comerciales. Por su parte, ‘I Do This for You’ introduce texturas del r&b urbano noventero con una percusión contenida que arropa la voz susurrada del cantante.

El corte homónimo, ‘She’s the Best’, se posiciona como una de las piezas más complejas del catálogo reciente de Sivan. Construida con una progresión melódica de ecos britpop, la canción desconcierta en una primera escucha gracias a su uso intensivo del spoken word. No obstante, las capas de producción se revelan dinámicas con cada reproducción: guitarras con delay, arreglos de bajo analógico y una atmósfera melancólica que recuerda a los experimentos de Blur a finales de los noventa. Según apunta el productor del proyecto, «Troye buscaba huir del gancho inmediato para construir una atmósfera donde cada elemento instrumental floreciera con el paso de los minutos».

Esa vocación paciente se extiende a composiciones como ‘Troye Meets World’, donde el artista tontea brevemente con patrones rítmicos de drum and bass filtrado, diluyendo el beat en un mar de reverberación antes de que llegue a convertirse en una pieza pistera tradicional. La producción renuncia deliberadamente al impacto instantáneo para priorizar la profundidad espacial y el detalle analógico.

Allie X y Lily-Rose Depp: alianzas creativas en la penumbra acústica

En el apartado lírico y compositivo, Sivan renueva su complicidad con Allie X, su coautora de cabecera desde los tiempos de Blue Neighbourhood y Bloom. La química entre ambos creadores se traduce en textos afilados donde la sensualidad explícita convive con la fragilidad cotidiana. En ‘FF’ (siglas sin rodeos de ‘Fuck Forever’), la melodía vocal sostiene un lirismo descarnado sobre la intimidad física como refugio temporal ante el vacío afectivo.

La única colaboración vocal externa de todo el metraje recae en la actriz y cantante Lily-Rose Depp, con quien Sivan compartió protagonismo en la controvertida serie The Idol. Su aparición vocal aporta un contrapunto desganado, casi susurrado, que encaja con la estética crepuscular del disco. Lejos de diseñar un dueto pop convencional, ambos intérpretes entrelazan sus voces sobre bases despojadas de artificio, acentuando la sensación de confidencia nocturna.

El álbum también reserva espacio para la sencillez orgánica en ‘Embarassingly’, una balada acústica apoyada en acordes limpios de guitarra donde Troye despoja su garganta de filtros digitales. Hacía años que el artista de Perth no grababa una pista tan desnuda, prescindiendo de los procesadores vocales que caracterizaron sus anteriores trabajos para mostrar quiebros e imperfecciones reales.

El contraste vocal de ‘Le Boy’ y el pulso rítmico de ‘Canada Dry’

Uno de los puntos álgidos de la producción se concentra en ‘Le Boy’. El tema plantea una paradoja sonora: la voz de Sivan se desliza en un tono relajado y templado, prácticamente en reposo, mientras la base instrumental despliega guitarras afiladas y una producción de corte expansivo. Ese choque entre la calma del intérprete y la tensión rítmica del fondo subraya la madurez interpretativa del australiano, capaz de dominar el micro sin necesidad de forzar el registro.

En contraste, ‘Canada Dry’ reintroduce el compás 4×4 con una sensibilidad deep house clásica de mediados de los noventa. Sin embargo, en lugar de acelerar el pulso cardíaco del oyente, el tema utiliza el bombo constante como un trance hipnótico, ideal para el trayecto nocturno de regreso a casa antes que para la algarabía de la sala de fiestas. Las letras continúan explorando el deseo, el anhelo de contacto y la necesidad de desconexión en una sociedad obsesionada con la visibilidad perpetua.

Con este lanzamiento, Troye Sivan consolida su estatus como una de las figuras más singulares del pop global. Quien esperase un clon de ‘Rush’ encontrará en She’s the Best un manifiesto contra la prisa: un trabajo pensado para auriculares de alta fidelidad, silencios compartidos y escuchas atentas que confirman que la verdadera evolución artística suele ocurrir cuando la música baja el volumen.

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